De las semillas ancestrales a los cultivos transgénicos / Por Guillermo Escobar Baena

Para la revista Arrierías.

Uno de los deleites de los que disfrutamos todavía los colombianos, tanto en el campo como en la ciudad, es la variedad en el sabor de las comidas que gracias a la riqueza gastronómica de nuestro país, en cada región se puede degustar una gran multiplicidad de platos típicos, dependiendo de las características del territorio, de su altura, de su clima y de sus suelos. Esa diversidad geográfica que   nos permite a los colombianos gozar de la variedad en la alimentación,  se debe a que  Colombia cuenta con una diversidad de productos agrícolas,  plantas, frutas, especies vegetales  y de animales, incluidos los  domésticos,  que al momento de cocinar  permiten a nuestras queridas mujeres, así como a los chef,  hacer gala de su sazón, de  sus cualidades y  sus conocimientos culinarios tradicionales  para preparar las más ricas y exquisitas recetas que forman parte de nuestro patrimonio cultural ancestral.

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No pudiera conservarse en el tiempo dicha tradición gastronómica, sino se contara con los productos agrícolas, de manera particular de los vegetales, de las especies y de los condimentos y, muy especialmente si no se tuvieran las semillas, que al sembrarse y cultivarse las plantas que de ellas brotan en el campo, nos proporcionan los nutrientes necesarios no sólo por el disfrute del gusto gastronómico, sino para garantizar nuestra subsistencia y vida saludable. Pues bien, paradójicamente en Colombia, que se reconoce como el segundo país con mayor biodiversidad del planeta, como país tropical, debido a sus pisos térmicos y su posición privilegiada en Suramérica, le permite tener una constelación de ecosistemas que lo hacen muy variado en semillas. Sin embargo,  se  corre el riesgo de perder tanta riqueza agrícola  si se continúan modificando estas semillas genéticamente, como se viene haciendo en la actualidad y  se puede llegar a perder nuestra soberanía alimentaria para pasar a depender de otros países y lo que es peor, de las grandes empresas multinacionales, que mediante el dominio que ejercen  al producir en monocultivos  y comercializar en grandes  monopolios  el mercado de alimentos transgénicos , hoy constituyen un verdadero riesgo para la agricultura tradicional y la seguridad alimentaria.

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Fríjol – foto de la web

No podemos olvidar que nuestra riqueza agrícola de hoy es ancestral: Los factores climáticos y geográficos determinaron a través del tiempo, el desarrollo de ciertas zonas que se especializaron en el cultivo de algunas plantas o en la crianza de ganado mayor y de especies menores. Tampoco podemos olvidar que la América indígena aportó al mundo numerosas especies vegetales entre las que se destacan el maíz, la papa, el frijol, el cacao, la yuca o mandioca, los tomates, el azafrán, las plantas aromáticas y numerosas frutas como la piña, la chirimoya, el mango, entre otras. Hoy, 200 años después, muchos pueblos indígenas se auto reconocen como hijos del maíz, de la yuca dulce, del haba, de la quinua, de la papa o del guandú, según la cosmovisión de cada pueblo y de su relación con la naturaleza y sus potencialidades alimenticias. También hace 200 años se introdujeron de Europa cultivos como el trigo, la cebada, el arroz, así como el ganado vacuno, las ovejas y las cabras al igual que los caballos y las mulas, que, aunque todavía hoy se siguen utilizando por algunos como símbolo de ostentación del poder, han servido fundamentalmente para las labores agrícolas del campo y el transporte de sus productos.

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Cacao – Foto de la web

Hoy, no solamente tenemos el peligro que representan los alimentos modificados genéticamente sino también los rigores del cambio climático que afectan nuestra agricultura, por eso, debemos valorar y conservar los conocimientos tradicionales de los agricultores y de los pueblos indígenasoriginarios queson fundamentales para la adaptación al cambio climático. Así lo señalan varios expertos en un seminario organizado por la CEPAL y la FAO en Santiago de Chile en el que participaron funcionarios de América Latina y el Caribe, representantes de organismos de innovación agrícola y expertos internacionales defensores de políticas de sostenibilidad ambiental. Según dichos expertos el cambio climático está generando modificaciones importantes en el ciclo del agua, los suelos y en las zonas costeras de nuestro continente, por lo que se requiere actuar de forma urgente para desarrollar sistemas agrícolas más diversificados y resilientes, desarrollar alternativas productivas en condiciones climáticas variables.

Raúl Benítez, representante regional para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), destacó que “si bien hay que reconocer que 16 de los 33 países de la región ya han cumplido el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que contemplaba  la reducción a la mitad de las personas con hambre, es necesario afrontar los desafíos pendientes como son el aumento de la producción de alimentos, la reducción de los desperdicios y pérdidas y la protección del medio ambiente, tareas en las que resulta clave la agricultura familiar campesina,  que representa al 80 % de los productores de la región y genera el 50 % del empleo rural”*

yuca
Yuca – foto de la web

Preocupa además que la industria de alimentos modificados genéticamente, está dominada por cinco grandes empresas: Monsanto, AstroZeneca, Du pont, Novartis y Aventis.De ellas, se sabe que por ejemplo Monsanto, controla el 88% del mercado de semillas en EE.UU. y otros países, lo que demuestra que estas empresas necesitan cruzar fronteras para comercializar con los cultivos modificados genéticamente y conseguir así el mayor beneficio posible y ya están no solo en el mercado europeo sino también en los países del denominado tercer mundo, entre ellos Colombia. **

Dicha expansión se ve favorecida por normas comerciales que son adoptadas a su medida con las que se limitan los derechos de los pequeños productores campesinos que los llevan a restringir su producción y su comercialización,  favoreciendo a las transnacionales y a los almacenes de grandes superficies y supermercados,  obligándolos, por ejemplo, al etiquetado obligatorio de sus productos bajo específicas condiciones que no contemplan para nada la tradición del canasto ni de  los empaques de   cabuya o el fique, ni de la hoja del plátano o del biaho,  ni del capacho del maíz para envolver inclusive alguno de nuestros platos típicos como el tamal y tampoco favorecen a los pequeños mercados y tiendas de pueblo ,  mucho menos a las galerías en las que aún de forma tradicional se venden los productos que llegan directamente del campo.

Si seguimos en esa dinámica que nos impone la OMC (organización mundial del comercio) al igual que las multinacionales, con la complicidad de gobiernos que sólo favorecen los tratados internacionales de libre comercio y desconocen la realidad de las difíciles condiciones en que se producen los alimentos en el campo y lo que es peor, las pocas garantías que  tienen nuestros campesinos para el comercio justo de sus productos , estamos condenados no sólo a padecer en el futuro el riesgo de una hambruna, sino a perder una de las mayores riquezas que tiene nuestro país como es el de la variedad gastronómica que también forma parte de nuestro patrimonio cultural ancestral y que debemos defender, por ejemplo, comprando directamente sus productos agrícolas  a nuestros campesinos, sin intermediarios y desechando  los empaques rotulados y etiquetados que están contaminando con plásticos a nuestros ríos y mares. Evitando los factores que aceleran el cambio climático, preservando nuestras semillas ancestrales y evitando la expansión de los cultivos transgénicos todavía podemos contribuir a salvar nuestro planeta.

*www.fao.org/americas/noticias/es/ Noticias | Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

** John Madeley, “El comercio del hambre”

Escrito por Guillermo Escobar Baena, en Samaria, Mirador de los vientos 10-07-19

Un comentario

  1. Que genial el trabajo de la Revista nO 0011 arrierias (28 de julio de 2019) sus colaboradores. LOS FELICITO . Ahora Significativos articulos DE LAS SEMILLAS ANCESTRALES A LOS CULTIVOS TRANSGENICOS de mi pariente Guillermo Escobar Baena; sobre todo por lo alimenticio siempre y cuando no se nos alteren las semillas con lo cual se pierde le sabor y el color que inducia a consumir nuestros alimentos ante todo los agrarios.

    Saludos

    Nelson Guzman Baena.

    Integrante de la U.I.S. P y J de la F.S.M.

    UNION INTERNACIONAL SINDICAL DE PENSIONISTAS Y JUBILADOS DE LA FEDERACION SINDICAL MUNDIAL.

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