Por Carlos Eduardo Calderón Yanten, PhD; Gustavo Eduardo Moreno Ángulo, Mg; y Pedro Luis Barco Díaz.
«La agricultura consciente, si supiese lo que la comunidad científica sabe, estaría en las callesconcarteles exigiendo al gobierno la protección de las selvas y plantando árboles en su propiedad».
Antonio Donato Nobre, PhD[1]
Cuenta el investigador Antonio Donato Nobre que, en una de sus charlas, escuchó a Davi Copenaue, un indígena del pueblo Yanomami decir: ¿Será que el hombre blanco no se da cuenta de que si acaba con la selva acaba con la lluvia? ¿Y si acaba con la lluvia, no tendrá que comer ni que beber? Donato quedó estupefacto, pues a él le había costado 20 años de estudio, acompañado por cientos de científicos y computadoras para llegar a la conclusión que el indígena ya conocía. Maravillado le preguntó por qué hacía tal aseveración y el indígena le respondió: “El espíritu de la selva nos lo dijo”.

Pero aun hoy, algunos “científicos”, funcionarios del gobierno y codiciosos empresarios, continúan subvalorando lo que el mundo ancestral ha tenido por cierto desde épocas inmemoriales y prosiguen alentando, desde la arrogancia y la ceguera, la destrucción del bosque para aprovecharlo económicamente como madera inerte o para la agricultura y la ganadería.
Aun cuando en el presente Fenómeno del Niño (2019) -hasta ahora- solo se ha presentado racionamiento sectorial en el municipio de Vijes, de nuestro departamento costeño del Valle del Cauca, aquí también hemos desatendido las voces del espíritu de la selva, y fueron angustiantes, tanto los ríos anoréxicos como el desabastecimiento de agua potable, en el pasado Fenómeno del Niño del 2016: se presentó racionamiento en Cali, Dagua, Vijes, Yotoco, Ginebra, Ansermanuevo, Toro, La Unión, Roldanillo, Obando, La Victoria y Zarzal.[2]
Fue particularmente complicado el racionamiento en el denominado distrito BRUT,[3] pues la represa de “Guacas” no pudo ser llenada más allá del 20% entreel 2015 y 2l 2016, ya que los ríos que la alimentaban, eran quebradas minúsculas, pues se ha deforestado más del 80% del área de la cuenca.
Igual acontece con la mayoría de los ríos que abastecen de agua potable a las principales ciudades del departamento en la vertiente del río Cauca. Algunos están desapareciendo.
¿Pero, cómo llegamos a esta alarmante situación?
La historia es larga y está llena de enseñanzas que debemos “aprehender” de inmediato, pues de lo contrario podríamos tirar por la borda todo lo que hemos construido en este camino cósmico hacia la incertidumbre. En realidad, por circunstancias similares a las nuestras, no está en peligro sólo el Valle del Cauca, Colombia, o el continente americano: está en peligro el futuro del planeta.
La carencia de agua a nivel mundial en los próximos años, será lo suficientemente descomunal como para provocar un colapso económico global. Todo indica que nos dirigimos de manera irremediable hacia una crisis por agua sin antecedentes en la historia de la humanidad y hasta los analistas más optimistas prevén que las próximas guerras ya no serán por petróleo sino por agua.[4]
Por eso debemos prepararnos, desde ya, al desafío máximo que debe enfrentar la humanidad en favor de la trama de la vida y que en esencia es una guerra contra la ignorancia, el antropocentrismo, el desarrollismo, el consumismo y la codicia desenfrenada.
En realidad, la sequía de mayor rigor, la vivimos en el Valle del Cauca y en Colombia en el 2015, cuando el Fenómeno del Niño nos desnudó una realidad que, como avestruces, nos negamos a admitir y por lo mismo a enfrentar como se debe: se nos está acabando el agua; o mejor, el agua se nos está alejando de nuestras cuencas proveedoras lenta pero inexorablemente.
El Niño, como se sabe, es un fenómeno de variabilidad climática, que intensifica los efectos de las temporadas secas y limita las lluvias en las temporadas húmedas. Este fenómeno es cíclico y de comportamiento incierto, sobre el cual un importante grupo de científicos considera que –al menos su acentuación- podría estar asociada al cambio climático.
El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, frente a la inminente llegada delfenómeno, desde mayo de 2014 formuló el Plan Nacional de Contingencia ante el Fenómeno del Niño[5], el cual exigía de similares desarrollos en las regiones y localidades.
Esos planes son absolutamente esenciales y se inscriben dentro de la gestión que se debe realizar ante un riesgo inminente; empero, son meras acciones contingentes que se prevén para prevenir hechos catastróficos o ruines. Por eso, están más dedicados a fungir como paliativos ante los síntomas, que como soluciones de fondo, como sí lo deben hacer los planes estratégicos de largo plazo.

Estos planes de contingencia se instrumentan, básicamente para racionalizar la demanda de agua, pero no para propiciar el mejoramiento de la oferta de la misma, que es lo que realmente necesita la región con el propósito de abordar el futuro con optimismo y que constituye -con la producción de oxígeno y captura de CO2-losprincipales servicios eco-sistémicos que nos ofrece el bosque nativo, como veremos más adelante.
En términos generales, la labor del Estado ha sido débil, casi pasiva ante el formidable reto. No ha sido capaz de despertar ni el conocimiento, ni el entusiasmo en todos y cada uno de nuestros habitantes; ni siquiera en quienes tienen la facultad y la responsabilidad de orientar los recursos públicos y salvaguardar el medio ambiente.
Un hecho que puede ilustrar la desatención en el Valle del Cauca, es que en el 2015, el año de El Fenómeno del Niño, se terminó por parte de la entidad ambiental, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, CVC, el Plan de Gestión Ambiental de la región (PGAR)[6], documento esencial, de utilidad capital para entender la problemática y acometer las soluciones; pero que extrañamente apenas si menciona, dentro del diagnóstico, la ocurrencia del Fenómeno del Niño, ni se refiere al inclemente racionamiento de agua a los que estaba sometida más de la mitad de la población del departamento, incluyendo –claro está- a quienes redactaban el PGAR.

La historia reciente y no tan reciente
En realidad, las aflicciones por escasez de agua, han acompañado a la raza humana, con mayor o menor intensidad desde tiempos inmemoriales y en todos los continentes. Todas las religiones y cultos se han ocupado de la sequía.
La iglesia católica, por ejemplo, tenía perfectamente documentado los procedimientos para llamar la lluvia, de los cuales quedan “registros documentales rigurosos y continuos en las actas municipales y en los capítulos catedralicios, documentos fiables y muy bien datados, que constituyen fuentes fidedignas importantes para su aplicación en estudios de Climatología Histórica.[7]”
Infortunadamente no siempre funcionaban las plegarias, como ocurrió en Santiago de Cali durante la sequía de 1971-1972. Los feligreses desesperados por la falta de lluvia, salieron a una rogativa desde la iglesia La Merced comandados por el padre Hurtado Galvis, clamándola. El procedimiento no dio mayores resultados, por lo que se procedió, por parte de la alcaldía, a bombardear las escasas nubes veraniegas con yoduro de plata, obteniéndose mejores, aun cuando no óptimos resultados.
Cuando sobrevino el Fenómeno del Niño en los años 1991-1992, conocido también como “la época del apagón”, se presentó una rotunda escasez de agua para consumo humano, animal, industrial y agrícola; hecho que sirvió para que el gobierno nacional tomara medidas drásticas en materia energética.
Para esa época, Juan Manuel Santos era el Ministro de Comercio. En el Consejo de Gobierno, propuso “adelantar” una hora los relojes para aprovechar mejor la luz solar y ahorrar luz eléctrica, porcuanto los embalses del país estaban en el 28%[8]. Tal medida, que se conocería en adelante como “La Hora Gaviria” estuvo acompañada de racionamiento eléctrico y llevó al gobierno a adelantar un plan para la generación de más energía hidroeléctrica, pero infortunadamente no se hizo énfasis para propiciar la producción de más agua o para a atenuar o prohibir la devastación del bosque.
El pasado Fenómeno del Niño del 2015, aun cuando no estuvo acompañado de racionamiento eléctrico, merced a las compras de energía a Ecuador; si aumentó el precio del kilovatio y produjo un descomunal desabastecimiento en agua potable que, al parecer, dejó menos enseñanzas de las que debiera, tanto en el colectivo social como en las entidades públicas y privadas.
Proliferaron los titulares de prensa ylas declaraciones de algunos funcionarios oficiales, que insistían en responsabilizar al Fenómeno del Niño del 2015, o a otras situaciones climáticas anteriores, como los culpables de nuestros ríos escuálidos y del desabastecimiento de agua potable.
En realidad, estos hechos climáticos solo afloran, revelan, o denuncian nuestros propios pecados en materia ambiental, que tienen que ver principalmente con la pérdida de la masa boscosa (Bioma), con la potrerización de los sitios cordilleranos en donde nacen nuestros ríos; independientemente de los factores macros que inciden en el calentamiento global.
Aunque es justo reconocer, que la situación crítica de la sequía persuadió a la actual gobernadora del Valle del Cauca, desde su campaña, de la necesidad de priorizar, no solo unagestión integral del recurso hídrico en el departamento, sino de empezar a coger al toro por los cachos en esa materia, restaurando el bosque natal. Su programa de gobierno dispuso en el numeral 10 del capítulo La Sostenibilidad Ambiental es la Garantía de Futuro, “…la restauracióndel bosque tropical nativo, en asocio con la CVC, el sector privado, la nación y la cooperación internacional”[9]que es, como veremos, laacción imprescindible para reconvertir la agobiante situación.
Además en el departamento se requería con urgenciade un liderazgo fuerte,para que articulara el manejo del agua y del ambiente, labor que acometió tan pronto se posesionó con la creación del Consejo Departamental de Política Integral del Recurso Hídrico, CODEPARH, como instancia de coordinación sobre los quehaceres ambientales, como un espacio de reflexión y de acercamiento entre las instancias académicas y científicas con los órganos públicos, como un lugar de discusión conceptual sobre las grandes estrategias, pero no como un órgano operativo que suplante las responsabilidades de las entidades consagradas en las leyes.
Por iniciativa de la gobernadora,la Asamblea Departamental promulgó la Política Pública del Departamento del Valle del Cauca en Ambiente y Gestión Integral del Recurso Hídrico (Ordenanzas No. 445 del 13 de febrero del 2017 y No. 446 del 06 de abril del 2017) constituyéndose en valiosa herramienta para complementar y fortalecer la gobernabilidad en el sector y para apoyar a las autoridades ambientales en la región.[10]
Al término del tercer año de gobierno, el departamento ha adquirido más de 425 hectáreasde predios de interés hídrico, se han restaurado más de 400 hectáreas, y el programa ReverdeC de Celsia (en asocio con la CVC y la gobernación) había plantado más de 2.500.000 árboles en la comarca.
También hay que reconocer la importancia del Acuerdo de Paz de la Habana en materia ambiental, puesto que se determinó el cierre de la frontera agrícola, la protección de las zonas de reserva, y se hizo énfasis en “un plan de zonificación ambiental que delimite la frontera agrícola y que permita actualizar y de ser necesario ampliar el inventario, y caracterizar el uso de las áreas que deben tener un manejo ambiental especial, tales como: zonas de reserva forestal, zonas de alta biodiversidad, ecosistemas frágiles y estratégicos, cuencas, páramos y humedales y demás fuentes y recursos hídricos, con miras a proteger la biodiversidad y el derecho progresivo al agua de la población, propiciando su uso racional.”[11]
Pero para poder entender la problemática ambiental es fundamental conocer ¿Cómo era el Valle del Cauca en el inmediato pasado? ¿Cómo estamos ahora en materia ambiental? ¿Qué deberíamos hacer para evitar el inminente cataclismo?
¿Cómo era el Valle del Cauca?
Cuando el pequeño grupo de japoneses que habían viajado a estos parajes en el año de 1929 desde Tokio[12], logró ver el valle del río Cauca desde las montañas del municipio de La Cumbre, quedó deslumbrado por la apacible pero atronadora belleza del Valle de Efraín y María con sus casi 300.000 hectáreas de exuberancia natural.

Con sus ojos orientales humedecidos por la emoción, pudieron divisar entre todos los tonos posibles del verde, a un río majestuoso que serpenteaba en dirección norte, acunado en más de 50.000 hectáreas de humedales.
A ambos lados de sus orillas, advirtieron por lo menos 60.000 hectáreas de bosque seco tropical desparramado, o mejor entreverado entre pastizales y matas de guadua que brotaban por doquier y que constituían el paraje preferido por las aves migratorias (corredor ripario) que aterrizaban tanto desde América del Norte, como de las pampas australes. Aguzando los ojos pudieron percibir, con algo de dificultad, a un rosario de caseríos rodeados de pequeños fundos con cultivos de pan coger (plátano, fríjol, yuca, cacao, frutas), café y tabaco; y pequeños hatos ganaderos que prácticamente se adentraban en sus calles. Incluso lograron vislumbrar algunos tramos del “Camino Rial”, del ancho de las bestias, que unía a Popayán con Caloto y llegaba hasta Cartago pasando por Buga.
Por el centro-sur del Valle, pudieron apreciar las chimeneas de los ingenios de Manuelita, Providencia y Río Paila, con sus cañaduzales aledaños que no sobrepasaban las 10.000 hectáreas[13], pero que prometían la llegada de la modernidad. Faltaban aún tres décadas para que se excluyera a Cuba de la cuota del mercado interno norteamericano y se explosionara el cultivo cañero.
Si hubieran tenido cómo, hubieran podido apreciar que algunos campesinos vendían, a orillas del río, gigantescos cargamentos de leña para aprovisionar a los buques de vapor que navegaban por el Cauca; pues para esa época el río era “El camino del Café” que recogía la producción del Gran Caldas y del norte del Valle. El 38% de ese café se embarcaba al exterior por Buenaventura y Colombia yaera el segundo productor mundial del grano.[14]
El recorrido de los nipones desde Buenaventura por el cañón del Dagua hasta La Cumbre, estuvo rodeado primero por la frondosa vegetación de la selva inundable que arrancaba a escaso metros de las playas (Halobioma del Pacífico) y luego por la selva pluvial (Zonobioma Tropical Húmedo del Pacífico), ambas en condiciones casi idénticas a cuando se consolidaron después de la última glaciación.
Desde lo alto, vieron la cara oeste de la cordillera central tupida de árboles frondosos con escasos claros. La pequeña delegación japonesa, hoy en día con descendientes tan vallecaucanos como el que más, no tenía forma de advertir que por el norte del departamento ya se había consolidado la colonización antioqueña hacía el occidente del país, y que los colonos, dos décadas atrás, se habían aventurado a coger monte arriba con el hacha terciada al hombro y arriando sus mulas pedorreras, en busca del látex del caucho, de las guacas indígenas o huyéndole a las guerras civiles.
Desde el último tercio del siglo XIX se estaban acercando al Gran Cauca, gracias a asentamientos como el de Santa Rosa de Cabal y Armenia; pero fue solo hasta la primera década de este siglo que se expresó con fuerza la Colonización Antioqueña en el Valle del Cauca. En efecto, fueron fundadas Sevilla, Caicedonia, Versalles, Trujillo. El Darién, Restrepo, El Cairo, Albán, Betania y El Águila[15]. Para 1930, el Valle del Cauca producía el 10% del café colombiano, con no menos de 350 mil sacos de café pergamino de 60 kilogramos. [16]
Las que si estaban completamente vírgenes e intocadas en ambas cordilleras, eran las 64.2 mil hectáreas de páramo, el vital ecosistema tropical casi exclusivo de los Andes colombianos y que se sitúan de manera mágica entre los bosques altos andinos y debajo de las nieves perpetuas. Allí aún campeaban el puma y el oso de anteojos y se originan los prístinos arroyos que aguas abajo se convierten en los principales ríos de la comarca vallecaucana.
La migración japonesa, que se debía a la pluma mágica del poeta y novelista Jorge Isaacs, se percató que no habían sido engañados por los delirios literarios primorosamente descritos por el genio caleño, y que tenían frente a ellos al paraíso soñado. ¡Habían llegado al lugar más fantástico del planeta! ¡Al paraíso vallecaucano!
Son también numerosos los testimonios orales y escritos sobre la cantidad fantástica de agua que había en el departamento, no solo -como reseñamos antes- por los humedales en el Valle geográfico, sino porque los ríos bajaban de ambas cordilleras repletos, pues las cuencas estaban sanas, sin conflictos mayores entre el uso humano y la sabiduría de la naturaleza.

En las cordilleras aún era común advertir una gran cantidad de especies. En los páramos abundaba el oso andino o de anteojos, en los bosques andinos y subandinos y páramos del Valle del Cauca sobrevivían el jaguar (Panthera onca), el tigrillo (Leopardus tigrinus), múltiples especies de venados, danta (Tapires pinchaque), guagua (Agouti paca), oso hormiguero (Myrmecophaga tridactyla), perro de monte (Potos flavus) comadreja (Mustela frenata) guatín (Dasyprocta punctata), armadillo (Dasypus novemcinctus), y otros mamíferos, así como aves, batracios, reptiles e insectos de todos los tonos y colores. Todo un esplendor ecológico que esperaba –inerme- la llegada del desarrollo económico y a nuevos pobladores con hábitos de consumo francamente desaforados: la generación del plástico y lo fugaz.
En cuanto a la flora vallecaucana esta se encontraba en su máximo furor y exuberancia. Toda una constelación de plantas, desde las algas ylos musgos más primitivos, hasta las imponentes ceibas (Ceiba pentandra), caracolíes (Anacardium excelsum) samanes (Samanea samán), carboneros (Calliandra aematocephala) e higuerones del género Ficus, que aún hoycontinúan dándole identidad –aunque en número significativamente menor– al paisaje de la planicie. En las cordilleras persistía toda una orgía en flora, alguna de la cual ya desapareció sin que alcanzara a ser descubierta, analizada y clasificada.
El aire que aspiraron los embajadores del Imperio del Sol aquella mañana de 1929, desde las montañas del municipio de La Cumbre, no podía ser más limpio y puro. Libre de carbonos, humos e impurezas, olía a bosque, a musgo y a flores. Era un aire fresco recién fabricado por los bosques vecinos y que por el embrujo del viento pronto bajarían, raudos a refrescar las “riveras del Bredunco”[17].
¿Cómo estamos hoy? 8
Después de 86 años, el Departamento del Valle del Cauca sigue siendo unaregióncon una notable riqueza biológica en el millón hectáreas de la vertiente pacífica, y un muy desgastado patrimonio ambiental en la vertiente del Cauca, que es donde vive el grueso de los habitantes de la comarca.
La del pacífico constituye una parteimportante de la selva tropical húmeda del país. Esta es una zona de interés climático global, en la que se registran precipitaciones que sobrepasan los 8.000 mm por año. En términos generales gran parte de ese extenso territorio guarda gran parte de la riqueza ecosistémica que existía a la llegada de los pioneros nipones. Aunque el peligro asecha por todas partes.
Esta región, que va desde el nivel del mar hasta los 4.000 metros en los Farallones de Cali, está siendo amenazada de manera drástica por la tala de árboles y por la extracción de oro de manera ilegal, principalmente en la zona de los Farallones, como en las cuencas de dos de sus principales ríos, el Dagua (Zaragoza) y el Anchicayá.
Es una región que se caracteriza por los bajos niveles de calidad de vida, baja cobertura en agua potable, pese a la exuberancia de sus aguas, problemas de saneamiento básico, de empleo y deficiente presencia gubernativa.
Las necesidades de desarrollo de Colombia y los dictámenes de la economía mundial, determinan al puerto vallecaucano de Buenaventura, como el más estratégico del país. Pero es menester actuar con cautela puesto que, con los nuevos descubrimientos científicos, es imperativo reconocerque el conflicto entre el desarrollo y el medio ambiente, al final lo termina rectorizando la naturaleza. Por eso debemos atemperar nuestras metas de crecimiento y desarrollo a los mecanismos sutiles pero poderosos de la vida tropical y sus secretos.

Según cálculos de la CVC, se utilizan 5.9 m3/s de aguas superficiales de la cuenca del pacífico, de las cuales 3.7 m3/s, el 62%, son utilizados para actividades agropecuarias, 2.1 m3/s para actividades domésticas y sólo el 0.04 para uso industrial. Paradójicamente, no obstante la abundancia de agua, el puerto de Buenaventura padece de sed.
Según el PGAR, el conflicto en la zona pacífica por el uso del suelo, es de por lo menos 181.7 mil hectáreas, el 18.2%, cifra que, de continuar aumentando, puede llegar a ser catastrófica, con consecuencias orbitales, dado que se trata de uno las últimas selvas del planeta. Además, la selva pacífica como veremos “exporta” lluvia abundante para la vertiente del Cauca. Por lo tanto, la degradación debe parar hasta que se logre un equilibrio que permita que los aprovechamientos sean compensados con la regeneración natural. Ese es el reto.
En la zona del valle geográfico, el cambio del paisaje no puede ser más drástico y alarmante. Para empezar, hemos aniquilado, según datos de la CVC, el 97.5% del bosque seco que existía a la llegada de los japoneses. Al decir de la CVC, “Los bosques secos fueron dominados, avasallados y sometidos a pequeños relictos aislados entre potreros y cultivos como el de la caña.”[18] Igual sucedió con el bosque subxerofítico hoy prácticamente inexistente.
De las 60.000 hectáreas de bosque seco que existían en la zona plana, solo quedan escasamente 2000. Vale la pena anotar que la vegetación de este Halobiomaestá perfectamente adaptada para sobrevivir en los períodos de estiaje, merced a su capacidad de mudar las hojas durante breves períodos y evitar la transpiración, como lo hacen las ceibas supérstites o como ocurre con los Guayacanes, Cámbulos y Gualandayes que originan un rutilante estallido de colores amarillos, pardos rojizos y lilasen los veranos.
Ahora se encuentran en estado agónico, con notable disminución de la cobertura vegetal natural, una buena parte de los páramos vallecaucanos por efecto de la ganadería, la agricultura y la minería.
También aniquilamos el 99% de las 50.000 hectáreas de nuestros humedales (madreviejas, lagunas y ciénagas) o porque nos molestaba el agua, o porque no sabíamos aprovecharla, o porque queríamos ser más poderosos que la propia naturaleza, o sencillamente por avaricia. Nos dedicamos a fabricar diques, a desecar tierras, a contaminarlos con residuos sólidos y escombros, a construir obras civiles; desapareciendo al elemento vital. Solo quedan insignificantes humedales, meros remanentes del otrora poderoso complejo hidrológico del alto Cauca.
En realidad, los humedales son uno de los ecosistemas de mayor productividad biológica del planeta, pero los hemos“desaparecido principalmente por la adecuación de espacio para la expansión de la caña de azúcar, subvalorándose los atributos, productos y funciones que cumplen esos ecosistemas.”[19]Ahora algunos de los 49 humedales sobrevivientes, son utilizados para riego de caña de azúcar, el vertimiento de aguas residuales industriales o domésticas, o languidecen colmatados.
En la vertiente del Cauca, de las aguas superficiales, estánconcesionados 189.2 m3/s, de los cuales 130.9 m3/s, el 69.5% son utilizados para uso agrícola básicamente en caña de azúcar; el sector de acueducto tiene asignado 37.0 m3/s, el 20%; el sector industrial 15.9 m3/s, el 8% y el sector doméstico 5,4 m3/s., el 3%.
Con respeto a las aguas subterráneas de la zona plana, calculadas en 3.100 millones de m3, 470 millones, el 94% se dedica a riego principalmente para la caña de azúcar; el resto lo utiliza la industria en un 4% y para uso doméstico en el 2% restante.

Se calcula que, de las casi 300.000 hectáreas del valle geográfico del departamento, por lo menos 200.000 están siendo cultivadas por caña, es decir, el 67% de toda el área. El resto corresponde básicamente a otros cultivos industriales, a los escasos bosques y humedales, a la infraestructura carreteable y a las zonas urbanas. La caña aun cuando produce, según datos de la CVC, 45.000 empleos directos y 210.000 indirectos; tampoco es menos cierto que consume casi toda el agua de la región. Se calcula que para producir un kilo de azúcar se requieren 1.5 metros cúbicos de agua.
Pero el drama más agudo y que requiere la mayor atención de las autoridades y de los pobladores, está en la zona cordillerana de la cuenca del río Cauca: hoy en día las 35 cuencas hidrográficas que drenan sus aguas al Cauca, están severamente impactadas y son precisamente las que proveen de agua potable a la mayoría de los municipios del Valle del Cauca.
Del paisaje que existía en 1930, poco queda. Los bosques andinos húmedos y nublados, altoandinos y los ecosistemas de páramo han sido derribados, arrasados, destruidos…
De la vertiente del río Cauca, por lo menos 389.9 mil hectáreas, el 36.33% están en conflicto. Sencillamente hemos cultivado y realizado explotación pecuaria en sitios que riñen frontalmente con la aptitud natural de los suelos. La potrerización es francamente demencial en el norte del departamento, principalmente en la cordillera occidental, más específicamente en la zona BRUT. También va a ser dramática la situación en Ansermanuevo, Obando, La victoria, Andalucía y Bugalagrande, municipios donde el conflicto de uso del suelo es igualmente grave. Igual acontece por el centro del Valle, en Buga, Tuluá y San Pedro, y por los lados de Vijes, Yumbo y La Cumbre.
Esta es una situación dramática y constituye elprincipal problema del departamento para asegurar su desarrollo futuro. Sin agua no hay desarrollo, ni siquiera futuro.
¿Qué hay que hacer?
Tenemos que reconocer que existe una enorme cantidad de información ambiental en el departamento, no así un preciso aprovechamiento y compromiso de aplicar los estudios y los adelantos científicos, por parte de las entidades públicas encargadas del ambiente.
Hay toda la información necesaria para conocer y analizar nuestro territorio e identificar las amenazas. La CVC tiene un buen Plan General Ambiental Regional, PGAR y un verdadero arsenal cartográfico. En lo que si estamos muy atrasados es en la formulación de los planes de ordenamiento y manejo de las cuencas hidrográficas, POMCA, que constituyen el principal instrumento de planificación territorial y base esencial para que los municipios formulen los planes de ordenamiento territorial (POT, EOT, PBOT.)
Casi todos los municipios tienen adelantado su Plan de Gestión de Riesgo de Desastres y las entidades de servicios públicos han hecho lo propio con los planes de emergencia y contingencia, PEC.
Adicionalmente, ya disponemos de los datos del Servicio Geológico Colombiano y de información pormenorizada del IGAC, sin contar que “Google Earth”, permite que quien cuente con un ordenador con servicio de internet, pueda visualizar desde un sillín, la cruda realidad actual de los páramos, de las cuencas y, en general, del deterioro ambiental del departamento.
Pero en ese maremágnum de información técnica, difícilmente asimilable, naufraga o se aturde la sociedad civil, que prefiere apelar a conocimientos inútiles de fácil digestión, a los cuales se refería el pensador francés Jean François Revel[20]. Como información no es lo mismo que conocimiento, terminamos sumergidos en lo banal, en lo trivial y continúa inaccesible el conocimiento científico o cultural, de lo vital, de lo crucial, como es conocer la realidad ambiental de nuestro entorno.
La información ambiental existe, pero está lejana de los habitantes de la comarca y no hace parte de su diario vivir, debido a que las entidades ambientales y de servicios públicos la utilizan hacia dentro de sus organizaciones y no la difunden oportuna y eficazmente en la comunidad. Hay un abismo entre lo que conocen los funcionarios y lo que requieren conocer los habitantes del Valle del Cauca.
Lo cual constituye una infortunada paradoja, por cuanto cualquier persona tiene a mano en su celular, infinidad de aplicaciones, que van desde periódicos, revistas de farándula, música, películas, mapas y hasta juegos; aplicaciones realizadas por la empresa privada, que se encargan de acompañar la vida de nuestros contemporáneos. Por su parte el Estado, que es el encargado de innumerables servicios fundamentales, permanece anclado al pasado o ciego ante la revolución tecnológica.

Es hora de que algunos funcionarios públicos,se percaten de que desde 1991 Colombia es una“democracia participativa” y que, por ese logro constitucional, los colombianos tenemos derecho de intervenir en la toma de decisiones públicas. Es decir, nuestro papel no se restringe a ejercer el derecho al voto. Ahora tenemos nuevos mecanismos de participación, como también el imperativo de acceder a nuevas herramientas tecnológicas, producto de las TIC, para el ejercicio de los derechos ciudadanos.
La e-democracia y la e-participación, son fundamentales para suprimir la intermediación entre el gobierno y los ciudadanos y crear comunidad en torno de lo público. Llegó la hora de que las entidades oficiales le entreguen a los ciudadanos, en tiempo real, los principales indicadores de sus quehaceres, en aplicaciones que estén en sus manos.
Para el caso ambiental, un habitante del Valle del Cauca, debería estar permanentemente informado desde su celular, por ejemplo, de: ¿Cuál es la calidad del aire que respira? ¿Cuál es la intensidad del ruido que soporta? ¿Cuál es la calidad del agua que se toma? ¿Cuál es su consumo de agua y electricidad? ¿Cómo está el caudal del río que abastece su acueducto? ¿Cuánto de ese caudal ha disminuido en los últimos años? ¿Cómo está el nivel de los embalses? En suma, tenemos que llevar la política ambiental hasta lo más significativo de la vida del ciudadano, para que este pueda, defender los estándares obtenidos, aspirar a nuevas metas o a reclamar por los desaciertos.
Este es un buen reto para acometer desde ya, por todos los futuros gobernantes regionales y municipales, pues las aplicaciones en manos de la sociedad civil, pueden ayudar a las entidades con responsabilidades en el medio ambiente, a llevar “la pesada carga del inmenso piano”[21] que constituye preservar el futuro del planeta.
Una buena forma de resumir el tema, sería que es imperativo impulsar la generación y divulgación de la información y el conocimiento conceptual, técnico y científico y hacerlo accesible a los ciudadanos.
Otro elemento a tener en cuenta es que las entidades públicas con responsabilidades en el medio ambiente, requieren cambiar –frente a la comunidad- el idioma técnico, aséptico, distante y a veces inexacto, con el que se abordan los temas más cruciales e importantes, como el del agua.
Porque se sigue insistiendo que seguimos siendo un departamento con una gran riqueza hídrica, lo que constituye un peligroso mito, cuandoen verdad los activos hídricos estratégicos nos los gastamos hace mucho tiempo, es decir nos comimos el capital hídrico.
Proliferan los estudios ambientales, en los que no es fácil concluir,sí la situación ambiental estáempeorando, o sí las entidades encargadas del medio ambiente y de la prestación de los servicios públicos, han logrado revertir la tendencia.
La mayoría de los estudios en agua, tampoco hacen análisis dinámicos con series de años suficientes, como para analizar las tendencias y robustecer las estrategias de solución.
Otro aspecto a resaltar, se refiere a la educación ambiental. Es claro que aún falta largo camino por recorrer, aunque son indudables los esfuerzos realizados en el Departamento, principalmente en educación escolar.
Según el CIDEA (Comité Técnico Interinstitucional Ambiental del Valle del Cauca, en la educación no escolar, existe un débil conocimiento del contexto ambiental, una débil aplicación del contexto normativo, un precario conocimiento de los avances científicos y una escasa divulgación de las experiencias comunitarias.
Es necesario construir una cultura del agua que se exprese “en conocimientos, herramientas, valores y emociones que potencien la conservación y restauración del recurso, así como en la equidad en el uso del agua”[22]. Requerimos formar ciudadanos con capacidad de actuar e incidir en la solución de las situaciones ambientales de manera proactiva.
Pero, ante todo, se debe implementar una poderosa campaña educativa directamente en los sectores de la producción que son los que predan, a gran escala, el medio ambiente. Nos referimos al sector campesino, agroindustrial, minero y pecuario, principalmente a los propietarios de predios rurales de importancia estratégica para la protección de los bosques.
Porque en el fondo del drama de nuestros bosques y la pérdida del agua, “la primera acción que se impone” como asegura el investigador Antonio Donato Nobre, “es la universalización y facilitación del acceso a los descubrimientos científicos, que pueden reducir la presión de la principal causa de la deforestación: la ignorancia.”[23]
Claro que el conocimiento, no puede ser un acto meramente académico, debeconsolidarse, en términos prácticos, por medio de una agenda regional de investigación en producción y consumo sostenibles para el desarrollo y transformación productiva para bio-negocios.
También, llegó la hora de que, a los cargos de comando de las entidades con responsabilidad ambiental, lleguen funcionarios especialistas en el área y no profesionales con escasa o nula formación ambiental, que por lo regular privilegian la ingeniería dura, en desmedro de la inversión en las causas del deterioro.
Asimismo, se requiere, para mitigar conflictos ambientales de vieja data, constituir mesas concertación o de aproximación entre el sector oficial y la comunidad con lossectores cañero,forestal, minero(legal e ilegal) y propietarios de los predios estratégicos de las cuencas definidas como prioritarias por el actual gobierno departamental.
Por otra parte, la dirigencia político administrativa del Valle del Cauca, debiera propiciar un debate nacional acerca de la conveniencia de endurecer las contravenciones ambientales y empezar a tipificar nuevos tipos penales derivados por la deforestación y destrucción injustificada o dolosa de los bosques.
Se debe ejecutar un verdadero Plan de Choque Para la Recuperación de Cuencas Prioritarias, afectadas por la potrerización y la minería legal e ilegal, porque las acciones adelantadas, han develado problemáticas escondidas para la labor normal de las autoridades ambientales, como las conexiones fraudulentas aguas arriba de los acueductos municipales.
Además, debemos continuar y reforzar los esfuerzos para ampliar legalmente las reservas forestales que han sido vulneradas por la actividad agropecuaria y minera; crear fondos de carácter mixto para la restauración del bosque nativo, principalmente en las cuencas de los ríos abastecedores de agua potable y consolidar en los 42 municipios, una política de compensación por servicios ambientales asociados al recurso hídrico.

Por otra parte, como “Colombia tiene en materia ambiental, un verdadero arsenal normativo, aunque desconocido e inaplicado”[24], las autoridades ambientales tienen que colocar especial énfasis, en utilizar los procesos de conocimiento y sancionatorio, ante eldesconocimiento e incumplimiento, por parte de los propietarios de los predios rurales, de las disposiciones incluidas en el Decreto Único Reglamentario el Sector Ambiente y Desarrollo Sostenible No. 1079 del 26 de mayo de 2012 (antiguo decreto 1449 de 1977), el cual dispone que los propietarios de los predios,“deben mantener en cobertura boscosa las áreas forestales protectoras, de una faja no inferior a 30 metros de ancho, paralela a la línea de marea máxima, a cada lado de los cauces de los ríos, quebradas y arroyos, que sean permanentes o no, y alrededor de los lagos y depósitos de agua.” Además, el mismo decreto señala que “los propietarios de predios de más de 50 hectáreas, deberán mantener en cobertura forestal por lo menos un 10% de su extensión, porcentaje que podrá variar el Ministerio de Ambiente y Desarrollo sostenible, cuando lo considere conveniente.”
Con la aplicación de esta norma, que tiene ya mas de 40 años de plena vigencia,se podrían obtener, para el medio ambiente, miles de hectáreas, así como restaurar las áreas forestales protectoras, cuya importancia, en términos ecológicos son colosales.
No obstante,todo lo anterior, lo fundamental, lo crucial, lo inaplazable, tanto para el desarrollo de la región como para propiciar “la trama de la vida” es vigorizar elmaltrecho “ciclo del agua” mediante la restauración del bosque tropical nativo. Esto permitiría propiciar el aumentode la oferta del agua cruda, porque no es posible el futuro con solo racionalizar y optimizar su uso.
Se trata de unirnos todos en torno a la “restauración de los bosques nativos” tal como lo señala la primera línea estratégica del PGAR de la CVC. Lo que sigue es determinar, por parte de la autoridad ambiental, cuáles son las áreas susceptibles a recuperar mediante la restauración pasiva o sucesión natural y cuales requieren de “la ayuda humana” mediante la restauración activa o asistida.
Esta determinación de áreas, resulta del conocimiento detallado de los factores tanto naturales (estado del ecosistema, de la hidrología, la geomorfología, suelos, etc…) como socio-económicos (capacidad de coordinación estatal, tenencia de la tierra, cultura ambiental) que alienten o impidan la regeneración.
Sobre este punto hay que insistir que se debe efectuar la restauración natural como principal opción, pues la naturaleza “restaura gratis”, siempre y cuando no existan o se retiren las barreras que impidan o dificulten tal regeneración. Se debe apelar a la restauración asistida, cuando los ecosistemas “están muy degradados o destruidos, han perdido sus mecanismos de regeneración y en consecuencia, es necesario ayudarlos o asistirlos en su recuperación.”[25]
Porque, en el fondo, frente a la determinación de cual alternativa utilizar, se enfrentan dos conocimientos: el de “Gaia”, Pachamama” o “la Madre Tierra” con millones de años creando vida a partir de la vida; y el de nosotros, los humanos que, gracias a nuestros limitados conocimientos, hemos llevado al planeta hasta el borde del cataclismo.
En lo que no hay duda es que el éxito de un programa de restauración del bosque nativo, depende en gran parte de la voluntad política delos gobernantes; de cuantiosas fuentes de financiación públicas, privadas e internacionales; y de una vigorosa gestión del conocimiento que permita doblegar los mitos y “la miopía” del productor individual. Además, es preciso establecer, como ya dijimos, mesas de concertación que mitiguen los conflictos e impulsar incentivos que compensen esos servicios ambientales.
Porque no se trata de volver a un ingenuo e inexistente paraíso terrenal, sino a reducir drásticamente los conflictos derivados por la explotación agropecuaria frente a la aptitud natural de los suelos. Los programas de restauración no pueden ser tan tibios como adquirir un predio acá y otro acullá y atenuar “la fiesta de la deforestación”[26] para los titulares de prensa. Hay que parar la deforestación de inmediato ylos porcentajes de restauración requeridos deben ser de tal magnitud que restablezcan sustancialmente el ciclo del agua y mejoren algunos microclimas.
Pero ¿Qué asidero científico respalda la restauración? ¿Por qué es clave restaurar una parte importante del bosque nativo? En realidad, son numerosos los estudios realizados por diferentes investigadores desde épocas anteriores, pero nos centraremos en el realizado por Antonio Donato Nobre sobre “El Futuro Climático del Amazonas”, porque agrupa y esclarece los últimos secretos arrancados por la ciencia a lo profundo de la selva.
El primer secreto esclarecido, esla transferencia de agua, de la tierra la atmósfera, mediante la transpiración de los árboles, formando “ríos aéreos o Geiseresde la Selva”. El investigador y su equipo calcularon -con sofisticados equipos de medición- que en un día la selva transpira 3.6 litros por m2, vistos desde la copa de los árboles (en realidad m3 por la cuantiosa fronda). Como la selva del Amazonas se ha reducido a 5.5 millones de km2, entonces esta transpira 20 billones de litros diarios que es mucho más de los 17 billones que arroja el río en el océano Atlántico (231.000 m3/s de río aéreo v/s 197.000 m3/s de río líquido). O sea que la selva constituye una potencia climática descomunal. Es oportuno recordar, que el río Amazonas vierte al océano Atlántico una quinta parte del agua dulce que arrojan los demás ríos de la tierra en todos los continentes.
El investigador se pregunta cuanta energía del sol es transformada biológicamente por los árboles para elevar a la atmosfera 20 billones de litros de litros de agua por día. Consideraque, si para evaporar un gramo de agua líquida se consumen 2,3 kilojulios de energía solar, entonces para elevar todos los litros de agua liberados por los árboles del Amazonas, mediante energía hidráulica/eléctrica, habría que utilizar la producida por la “hidroeléctrica de Itapú, la más grande del mundo con 14.000 megavatios de potencia…en su capacidad máxima por 145 años…agua equivalente a la transpirada en tan sólo un día amazónico.”[27]
Ante esas comparaciones con la potencia climática del bosque, “las más grandes estructuras humanas se muestran microscópicas”.¡Se requerirían 50.000 hidroeléctricas de Itapú!
La pregunta que surge,para que sea respondida por los investigadores de la autoridad ambiental, es: ¿A cuánto equivale el vapor de agua perdido por la devastación del bosque andino y tropical seco tanto en la vertiente del Pacífico como en la del Cauca de la comarcavallecaucana? Esta pregunta la debe contestar la entidad ambiental para poder dimensionar el tamaño de la restauración que requerimos.
El segundo misterio develado es que, como consecuencia de los ríos aéreos formados por el bosque, existe una gran posibilidad de que se produzca lluvia. Pero como el aire en la parte inferior de la selva es tan limpio de polvo como el aire sobre el océano, se requiere de una superficie sólida que actúe como núcleo de condensación. Estos elementos también los provee la selva y son “los aromas del Bosque”[28]o “compuestos orgánicos volátiles bio-génicos (BVOCs)”. Estos compuestos en una atmosfera húmeda y por acción del sol, se oxidan y se precipitan provocando lluvias torrenciales. ¡Verdaderos polvos mágicos!: ¡” El polvo de las hadas!”
Ahora sabemos con mayor precisión por qué el régimen de lluvias y el caudal de los ríos de las zonas selváticas tropicales son tan asombrosamente altos, con respecto a las precipitaciones y caudales de los que atraviesan zonas de cultivos. A manera de ejemplo, el río San Juan que sirve de límite con el departamento del Chocó, lleva 16 veces más caudal cuando llega al océano, que el río Cauca cuando pasa por la ciudad de Cali, pese a su pequeña longitud y poca extensión de su cuenca.
El tercer misterio develado es que, por efecto de la potente condensación de nubes convertidas en lluvias, disminuyen la presión atmosférica sobre la selva. Por tal razón la selva “aspira o chupa” el aire húmedo del océano hacia el continente.
Esa es la teoría de “La Bomba Biótica.”, la cual planteaque, a través de la regulación de las lluvias, la selva es capaz, incluso, de redefinir el curso de los vientos alisios del Atlántico, arrastrando la necesaria humedad del océano hacia el interior del continente. En suma, la biosfera no solamente resiste, sino que modifica, modela y ajusta su propio medio ambiente.
Pero si el bosque es reducido o talado, la misma teoría enseña que se reversará la ecuación y el océano “chupará” la humedad y convertirá en desierto el bosque.
Esto es aleccionador para que en el Colombia y en el Valle del Cauca valoremos la selva del Chocó geográfico como “la joya de la corona” y no permitamos que se degrade como el bosque andino.
El cuarto misterio es que la selva amazónica no solo mantiene el aire húmedo para sí misma, sino que exporta ríos aéreos de vapor de aire, hecho que permite llevar las lluvias a partes lejanas.
Este hecho, dice Donato, explicaría porque la parte meridional de Suramérica no es desértica, como si ocurre en la misma latitud en los otros continentes. “Todos esos desiertos están alineados latitudinalmente con la afortunada área verde centro-meridional de Suramérica”[29] Es decir, la selva amazónica irriga otras cuencas diferentes. Con detectores los investigadores comprobaron que aguas recolectadas en Río De Janeiro provenían de la Amazonía y no del atlántico. También comprobaron que los ríos aéreos conectan regiones donadoras –en sentido de humedad- con otras receptoras, por lo que es crucial –como siempre lo han sabido los campesinos- el cuidado de los bosques aguas arriba.
Sobre este misterio descubierto, podemos afirmar que la selva chocoana también “exporta” humedad a la vertiente del Cauca, por lo que la situación de los ríos abastecedores podría ser peor, de no contar con esta ayuda providencial.
El quinto misterio es que el dosel de la selva amazónica,atenúa y dosifica los vientos, mientras la bomba biótica los acelera. Ese dosel se convierte en un “escudo contra los huracanes”.[30]La condensación uniforme impide la potenciación de los huracanes que nacen en el desierto del Sahara y que muy ocasionalmente llegan a Suramérica, concentrándose en el Caribe y Norteamérica. La “extracción de humedad” que hace el bosque del océano, les quita a las tormentas su alimento en las regiones marítimas contiguas a los grandes bosques.
En conclusión, el bosque no sólo absorbe gas carbónico y entrega a la atmósfera oxígeno, como nos lo enseñaron en la escuela; sino que además produce ríos de vapor de agua,que después como lluvia favorecerán la recarga de los acuíferos; produce vientos beneficiosos;protege las playas de las olas; atenúa las inundaciones; morigera el clima;brinda diversidad biológica y de ñapa mejora los suelos al producir capa vegetal, entre otros servicios ecosistémicos.
Ante tantos e importantes servicios del bosque ¿Cómo permanecer indolentes ante su devastación? ¿Cómo no colocar en del centro del debate público la restauración del bosque vallecaucano?
No queda duda alguna de que el árbol (o el bosque) es la gran maravilla de la naturaleza, la más portentosa fábrica de vida y el eslabón vital del ciclo del agua. Ante su magnificencia palidecen todas las creaciones humanas y los ilusorios oropeles de la modernidad. Ya no nos podemos equivocar más: requerimos de un colosal esfuerzo que erradique de inmediato su destrucción y propicie su regeneración.
De seguir como vamos, podría desaparecer no solo la apacible pero atronadora belleza del valle de Efraín y María, sino la vida humana en este frágil planeta. Además, lo paradójico es que sea precisamente Gaia, Pachamama o la Madre Tierra la que, en represalia, nos apague una a una, todas las estrellas.
[1]Antonio Donato Nobre PhD, (Brasil) es investigador del CCST. MCTI/NPE, investigador del MCT/IMPA. Estudia el sistema terrestre con un enfoque interdisciplinario orientado a popularizar la ciencia. Es investigador Sénior del Instituto de Investigación de la Amazonía INPA y trabaja desde el 2003 en el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales INPE.
[2]Diario El País_ agosto 20 de 2016.
[3] Gustavo Moreno, Conferencia “Desabastecimiento de Agua en los Municipios que se Abastecen dela Cuenca del Río Pescador del Departamento del Valle del Cauca.” Mayo 2015.
La represa provee agua potable a Bolívar, Roldanillo, La Unión, Toro, Zarzal, La Victoria, Obando y los corregimientos de Ricaurte y La Herradura. La Destrucción del bosque andino llega al 79,2% en la cuenca.
[4]Según el Informe sobre Agua y Desarrollo Mundial de la ONU, más del 40% de la población del planeta vivirá en áreas de estrés «grave» de agua, buena parte de ella en la amplia franja de tierra que corre a lo largo del norte de África, Oriente Medio y el suroeste de Asia; pero en América no estaremos exentos de este peligro.
[5]Plan Nacional de Contingencia ante el Fenómeno del Niño. Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres – UNGRD. Mayo de 2014.
[6]Plan de Gestión Ambiental de la región (PGAR) CVC. Diciembre de 2015.
[7] Meteorología Popular. Las Rogativas. El Tiempo 26 de noviembre 2003.
[8]Diario La República. Mayo 1 de 2012.
[9]Programa de Gobierno de Dílian Francisca Toro, numeral 10 del capítulo La Sostenibilidad Ambiental es la Garantía de Futuro. 2015.
[10] Libro El Paraíso Desgastado. Gustavo Eduardo Moreno y Pedro Luis Barco, Pág. 125
[11] Texto del Acuerdo de la Habana, modificado después del Plebiscito. Punto uno Reforma Rural Integral.
[12]La Huella del Japón en el Valle del Cauca. Periódico El País. Beatriz López y Aura Lucía Mera. Octubre 5 de 2014.
[13] Historia del Desarrollo Económico de Cali. Edgar Vásquez. Profesor Univalle, facultas de Ciencias Sociales y Económicas. 1990.
[14] Página web de la Federación Nacional de Cafeteros. Una Bonita Historia.
[15]Parsons James, La Colonización Antioqueña en el Occidente de Colombia. Pág. 108. Carlos Valencia Editores 1979.
[16] Colombia 1870-1970 Historia Económica Rodolfo A Munévar Moreno Pág. 20.
[17]En Palabras de León de Greiff, Bredunco es el nombre del rio Cauca usado por los indígenas de las tierras antioqueñas.
[18] Bosques Secos y Muy Secos en el departamento del Valle del Cauca. CVC, Subdirección del Patrimonio Ambiental. 2002
[19] Lagunas y Madreviejas del departamento del Valle del Cauca. CVC, 2002.
[20]El conocimiento inútil. Jean François Revel. Espasa-Calpe. (1993)
[21]Guillermo Banguero, Exsecretario de Agricultura y Ambiente del Valle del Cauca, Conferencia Comité Técnico Vallecaucano de Aguas. Agosto 2016.
[22]Política de Educación Ambiental en el Valle del Cauca. CIDEA. Pág. 28. 2009.
[23] El Futuro Climático de la Amazonía. Antonio Donato Nobre, PHD. Pág. 26
[24]Libro El Paraíso Desgastado de Gustavo Eduardo Moreno y Pedro Luis Barco, Pág. 84.
[25]Guías Técnicas para la Restauración Ecológica de los Ecosistemas en Colombia. Universidad Nacional 2012. Página 9.
[26] El Futuro Climático del Amazonas. Antonio Donato Nobre.
[27] Ibíd.
[28] Ibíd.
[29] Ibíd.
[30] Ibíd.
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