
“Que no calle el cantor porque el silencio cobarde apaña la maldad que oprime”
Horacio Guaraní
En una noche fresca, en la tranquilidad de Samaria, Pueblito de la Cultura Cafetera, se fueron tejiendo mis sueños alrededor de los bambucos, empezando por ese bello tema, cuyo autor y compositor es Luis Javier Piedrahíta , mas conocido en el mundo artístico como «Fausto», quien también interpreta: “Soñando con el abuelo”

…”Anoche estuve soñando que hablaba con mis abuelos y les pregunté llorando que puedo hacer por mi pueblo. Aquí ya no existe paz, aquí ya no hay libertad, aquí ya no pasa un día sin algo que lamentar”. Me dijo con miedo, mijo:…no cambia lo que suceda…orgulloso de su raza practique su identidad, verá que con esto encava la paz y la libertad. Piense que si los dividen, sobre ustedes reinarán…”
Hay dos canciones del hermoso ritmo colombiano el bambuco, donde aparece el abuelo, como personaje central: un personaje que encarna y representa la ética, la sabiduría, la honestidad, el buen nombre. Estos temas que se escribieron ya hace varios años, con el tiempo no han perdido vigencia, parece que hubieran sido compuestos para el presente.
Mi abuelo y también mi padre utilizaban una expresión ya casi desaparecida: ser un “hombre de bien”, la cual quedó grabada en mi memoria y espero no haberlos defraudado.
El otro bambuco es: “A quien engañas abuelo”,Composición de Arnulfo Briceño e interpretada magistralmente, entre otros, por Garzón y Collazos.

…”Yo sé que tú estás llorando…ende que Taita y que Mama…arriba tan descansando….Nunca me dijiste cómo, tampoco me has dicho cuándo pero en el cerro hay dos cruces que me lo están recordando…mis taitas eran tan güenos, a naide le hicieron males…sólo una cosa compriendo…que ante Dios somos iguales…”
Como la noche es larga y tranquila, siguen pasando en mis sueños otros bambucos como el de “los arrieros”, letra de Eduardo Salcedo y música de Manuel Salazar. Como si fuera una película o un hermoso documental “van llegando los arrieros a toldar cerca del río, antes que la noche cubra los barrancos del camino…mientras descargan las mulas y sueñan con sus morenas en un tálamo de enjalmas…usan ruanas y alpargatas, sombrero blanco aguadeño….ya se callaron los tiples, se adormecen las penas…dejó de aullar el perro y se apagó la candela”…
Y, con la figura emblemática de los arrieros con su “recua de mulas cargadas del mejor café colombiano” aparece también el bambuco cuyo autor es el gran músico caicedonita, mi primo: Luis Carlos Baena Escobar, compositor de la hermosa canción llamada “La mulera” homenaje a esa prenda colombiana ligada al ancestral oficio de la arriería…”descendiente de la ruana, hermana menor del poncho”…”que trasegó por caminos, valles, bosques y montañas; desde Antioquia, el Viejo Caldas, por el Valle y por la sierra”…

Y sigue la sucesión de imágenes, acompañadas de “ariscas coplas de arrieros”, con el bambuco del gran maestro Luis Carlos González: “Por los caminos de Caldas”…”jadeantes en los caminos…bueyes, mulas y enjalmas….por los caminos de Caldas llegaron las esperanzas…de Caucanos y Vallunos, de Tolimenses y Paisas que gravaron en Colombia a golpe de tiple y hacha, una mariposa verde que les sirviera de mapa…”
Junto a la imagen noble del abuelo colonizador y de mi padre labriego, también aparecen el rostro amable y tierno de mi madre, asociado al hermoso bambuco de Víctor Romero: “Como te buscaba”: …”de delantal y pañuelo, de lunares en la cara. morena como mi abuela, trigueña como mi mama…” “Mis abuelos eran montañeros de carriel, sombrero y ruana y….al pie de una vieja cerca debajo de la enramada, bambucos y torbellinos le cantaban a su amada…con clavijeras de palo, un viejo tiple sonaba”…
Casi entre el sueño de medianoche, surgen las imágenes de mi pueblo con el bambuco que pocos conocen: “Centinela del Valle”, del compositor Israel Motato:.. “soy de un campo florido .que está muy cerca de mi poblado…donde cruzan cantando plácidamente los ruiseñores y la brisa susurra mágicamente en mi sueño amado, cuando trinan sus tiples y sus guitarras los trovadores…Centinela del Valle olor de nardos y cafetales…eres mi patria chica, cual niña hermosa…mi consentida…Caicedonia preciosa de mi Colombia la preferida”.

Con un hermoso amanecer en el que la neblina se funde entre los cafetales, con los nacientes rayos del sol y el esplendor del paisaje , despierto repitiendo las letras y visualizando las imágenes que me evoca el hermoso bambuco “A Caicedonia” de nuestro compositor William Piedrahita González, cuya melodía me acompaña en las primeras actividades del campo: “A Caicedonia le canto porque la llevo en el alma…porque en sus calles traviesas descalza corrió mi infancia…entre aromas de cafetos maduraba mi esperanza….que eran racimos de ensueño tejidos en noches blancas…Dulce tierra montañera, hija del tiple y del hacha, son del Valle sus palmeras pero antioqueña es su casta…hoy que regreso a tus lares después de ausencias tan largas, se me achican los pesares y el corazón se me agranda”.
Guillermo Escobar Baena
Samaria, en el “Mirador de los vientos”, enero 10 de 2019
Mil gracias.-
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Estoy gratamente sorprendida por el trabajo que hoy nos presentan, solo quiero augurarles éxitos es muy gratificante la exaltación de nuestro terruño por personas tan capacitadas y luchadoras Ya he leído la mayoría de los artículos y me han impactado. Toda la suerte les deseo, mientras tanto seguiré atenta a este desarrollo
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Mil gracias. Tus palabras son acicate para continuar….
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