
E1. El encuentro con Kevin Rastoupoulos
Un personaje de apellido griego propició el encuentro con Gabo. Así lo cuenta uno de sus reconocidos biógrafos Graldine Martin. En 1990 yo era un autor en busca de personaje. En mayo, aquel año había firmado un contrato en Londres. La idea era escribir una biografía de Gabriel García Márquez. Comprendía que sobresalía incluso entre los mejores escritores del planeta. Yo era nadie, aunque acababa de publicar sobre novela latinoamericana. Había dicho a mi editor que lo entregaría en 1994.Nunca había asistido al festival de cine de La Habana. Sabía que Gabo acostumbraba visitar La Habana durante aquella fiesta. Pensé que si no lograba conocerlo , me consolaría la experiencia.Y con haber visto algunas películas interesantes de aquel festival.Durante dos semanas busqué a García Márquez por La Habana. Consulté a autoridades y amigos como el novelista Leonardo Padura.Especialmente la directora de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano. La dinámica gestora Alquimia Peña, una persona sutil y encantadora.Una noche compartía mucho ron con un estudiante de Zimbabwe. Aunque negro, se llamaba Kevin (nombre irlandés) Rastopolous (apellido griego). Le confesé que no había logrado descubrir dónde vivía Gabo.. Mi amigo Kevin me contestó “I know where he lives”. Al otro día seguí las instrucciones de Kevin y llegué.
E2. El hombre del auto.
Cómo no rememorar partes de mi encuentro con Kevin Rastopolous. Repite Gerald Martin agradecido con quien lo contactó con Gabo. Un 31 de diciembre Kevin finalizaba turno en un hospital. Vio cómo un Mercedes negro se detenía a su lado. Del Mercedes bajaba un hombre alto, barbudo, vestido de militar. Para invitarlo —imposible decirle que no— a una gran fiesta. Fiesta de fin de año organizada por su mejor amigo. Quien era un novelista colombiano ganador de algún premio literario. Después, el escritor y el militar me dirían que mintió. Sobre la fiesta, porque Kevin me llevó a mi verdad. Siguiendo sus precisas instrucciones llegué a la casa de Gabo. Mi pie en el umbral y resuelto a actuar cínicamente. El más cínico de los periodistas de los tabloides británicos. Ya casi mi mano vacilante se acercaba a la aldaba. Cuando llegó Alquimia Peña y me dijo, textualmente: “¿Tú aquí?. ¿Pero qué haces, imbécil? Si llamas ahora vas a perderlo”. Me fui, Alquimia habló y negoció, y recibí un mensaje. Era un mensaje escueto pero muy positivo dándome diez minutos.Llegué otra vez a la misma casa, resuelto a actuar .Esta vez como el menos pérfido de los caballeros ingleses. Caía la noche y esta vez sí toqué la puerta.
.E3. Dos ojos asombrosos.
Sin embargo el relato de Geraldin Martin todavía ofrecería sorpresas. Después de su épica búsqueda por la capital de Cuba. De haber visto infinidad de películas, trailer, cortos y documentales. De haber bebido ron y wisky con Rastopoulos como dipsómanos. Recibir el regaño y apoyo de la gestora Alquimia Peña. Para entrevistarse finalmente con Gabriel García Márquez durante diez minutos. Y volver a la dirección que ie indicara Kevin Rastopoulos. Pero esta vez asistido la certeza de estarlo haciendo adecuadamente. Para iniciar una productiva relación con el hijo del telegrafista. Y poder contarnos que sucedió después que tocó la puerta. La puerta se abrió y dos ojos asombrosos me contemplaron. Los ojos más profundos y tristes y sabios y comprensivos. Que mis ojos azules habían visto en una larga vida. “Gerald”, susurró; no dijo: “¿Eres Gerald? , ni siquiera “¿Gerald? ”, no. Ni “Mucho gusto”, ni “¿Cómo estás? ”, sólo “Gerald” no más. Como si me conociera desde el comienzo de mi vida. Como si hubiera sabido desde el comienzo de su vida. Que algún día algún Gerald cualquiera llegaría a su puerta. Habría querido ser una mujer para escuchar esa voz lenta. Cálida, lacónica, íntima, tropical; pero no importaba, todo estaba decidido. “Ven”, me dijo la persona detrás de esa voz: “Sigue».
E4. Relájese.
Aquel veintisiete de noviembre de dos mil quince fue fotografía. El Museo de Arte Moderno de Barranquilla inauguraba una exposición. Una novedosa colección de obras del fotógrafo griego Dimitris .Yeros. Exponía 38 fotografías a blanco y negro, y a color. Dimitris Yeros había retratado a Gabo entre Colombia y México. Las fotos mostraron un Gabo alegre, espontáneo y también “rígido”. Así lo describió Yeros, uno de los principales fotógrafos griegos. El primer artista griego en presentar performances y body art. Un galerista en Ciudad de México intentó contactarlo con Gabo. Pero desafortunadamente le brindó el número de un teléfono inexistente. Yeros ilustraba con fotografías un libro sobre poemas de Cavafis. Quería ilustrar uno de ellos con una foto de Gabo. Le pedí al galerista Pablo Goebel, la dirección de Gabo. Llevé una carta diciéndole: estoy en México y quiero fotografiarlo. En dos horas me llamaron y me dijeron: puede verlo. Me preguntaron que cómo quería que García Márquez fuera vestido. Y yo les dije que podía ponerse lo que quisiera. Fue muy grato,Gabo era amable, muy cálido, muy amigable. Pero cuando empecé a fotografiarlo, cambió, se puso bastante rígido. Yo le dije que se relajara que parecía un soldado. «Ajá, cómo relajarme si me está disparando con esa vaina».
E5. La odisea de Yeros.
‘Gabo por Dimitris Yeros’ fue el nombre de la exposición. Realizada en el Museo de Arte Moderno de Barranquilla (2015). Exhibida un año y siete meses después de su fallecimiento. Dimitris Yeros capturó momentos de los últimos años del Nobel. Le contó a Charlie Cordero de El Heraldo su odisea. Hace años cuando vivía en Nueva York -durante seis meses. En la primavera cuando Gabo celebró su cumpleaños en Cartagena. Un artículo sobre esta ciudad comentó que Gabo estaba all. Al día siguiente tomé un avión y volé a Cartagena. Con una pintura mía que él me había pedido previamente. Esta fue la segunda reunión que tuvimos, en el Hilton. La tercera reunión fue nuevamente en México, al año siguiente. Después volví a encontrarme con él en la propia Cartagena. Las fotos de estos encuentros me sugirieron hacer el libro. Le conté la idea de hacer el libro; le gustó. Edité algunas de las foto, se las envié, le gustaron. Al año siguiente volví a México y lo fotografié nuevamente. Tengo algunas fotografías de su casa y de sus jardines. Las fotos son sobre él y la forma como vivía. En el libro tengo algunas fotos de México y Cartagena. Porque quería mostrar en algo la atmósfera de sus novelas
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Memoria de autor
Escritor, artista, gestor y periodista cultural (Calarcá, Quindío, Colombia, 1961). Ph.D. Sobresaliente Cum Laude en Lengua, Literatura y Medios de Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid, UCM (España), con la tesis: «Psicogénesis de la risa. La risa como construcción de cultura». Tiene estudios de Maestría en Escritura Creativa de la University of Texas at El Paso, UTEP (Estados Unidos). Fue profesor universitario. Creó la cátedra Psicogénesis de la Risa en la Facultad de Psicología de la Universidad Javeriana (Bogotá, Colombia). Director de la revista Termita Caribe y del Boletín de la Red de Estudios Interdisciplinarios sobre la Risa —REÍR—, T.A. en la Revista de Literatura Mexicana Contemporánea en la Utep. Ha publicado los ensayos La caricatografía en Colombia: Propuesta Teórica y Taxonómica; Caricatografía y periodismo, y el libro de relatos Cuento contigo. Ha publicado en revistas de Colombia e internacionales. Fue becario del programa Becas de Alto Nivel para Profesionales de América Latina (ALBAN) de la Unión Europea. Como artista plástico ha recibido premios y menciones en los salones regionales del Quindío. Además, fue distinguido con la Orden al Mérito Literario Ciudad de Calarcá 128 años, con el Escudo del Departamento del Quindío por su aporte a la cultura y con el Premio Will Eisner (2017) en la modalidad Vida y Obra del Colectivo Cultural Comic Sin Fronteras (Pereira, Colombia.) Cc: 18385710. Tel: 2. 34 58 70. Dirección: Carrera10 ( Avenida del Ferrocarril) No, 52-149. Conjunto residencial Tacuará. Bloque4. Apto.501. Dosquebradas, Risaralda