Hay que salvar el tejido empresarial del país / Por José Emilio Yepes

COLUMNA PALABRA EMPEÑADA.

A buena hora, y gracias a la protesta social, el gobierno nacional y los gobiernos locales han entendido que es tan grave y peligroso el efecto mortal del coronavirus, como el resquebrajamiento del tejido comercial y empresarial.

José Emilio Yepez

Es claro que las actividades sociales no volverán a ser las mismas hasta que se encuentre la cura para el COVID-19, pero limitar, como se hizo durante los últimos 5 meses las actividades económicas, sociales y empresariales, ha llevado a que hoy el cierre de negocios supere el 35% (treinta y cinco por ciento).

La prioridad es proteger y cuidar la integridad física de todos los humanos, pero seguiré insistiendo, el manejo de la pandemia arranca en la responsabilidad personal, aquella donde cada uno de nosotros, debe tener para evitar su contagio y transmisión.

Hemos aprendido a prescindir de lo prescindible (trajes lujosos, apariencia personal, visita a centros comerciales, restaurantes  y cinemas, viajes y turismo, gimnasio conciertos, bares y discotecas entre otros), y nos ha cambiado el ritmo y hábitos de vida. Muchas familias se han quedado sin trabajo, la reducción de los ingresos es muy notoria y se siente el retroceso de las actividades económicas,….. en fin, la situación es muy grave y la “pandemia social, empresarial y económica” apenas la estamos comenzando a sentir.

En Bogotá, por ejemplo, uno de cada tres negocios formalmente establecidos dejara de existir, lo que pronostica que la informalidad empezara a hacer carrera y que la inseguridad social se presentara de manera rampante. Es tan preocupante y se siente de tal manera la problemática social, que incluso muchas críticas provienen de sectores oponentes al gobierno de turno, enrareciendo y exacerbando a las comunidades, con el agravante de que sencillamente, se formula como solución, el beneficio a través de recursos públicos.

No se puede alimentar una cultura asistencialista y facilista como lo notamos en el vecino país de Venezuela, y tampoco se debe de desproteger a las comunidades más golpeadas por la pandemia. Pero si deben de tener presente los gobiernos locales y el gobierno nacional, que las medidas de emergencia que hoy se tomen, será la solución o la desgracia para el desarrollo futuro del tejido social.    

Que el todo poderoso nos ilumine y proteja….

Las políticas de estado deben de dirigirse a fomentar la creación y reactivación de pequeña y mediana empresa que es las que le da la estabilidad económica y social al país. Y con mayor atención se debe de visualizar el sector vital para la supervivencia de la humanidad: el sector agropecuario. Es la agroindustria un renglón básico dentro del desarrollo post-pandemia y ha demostrado ser el sector más estable durante los últimos meses.

Ojala y abogando al buen criterio de mis conciudadanos frente al autocuidado y a la sensatez de nuestros dirigentes, podamos salir de esta situación lo menos afectados y que sea mejor el remedio que la enfermedad.

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