Jadeos y cenizas II / Por: Carlos Alberto Agudelo Arcila

Carlos Alberto Agudelo A.

1

El suicida le juega limpio a su existencia. Es honesto consigo mismo. El último día de su vida lanza el descomunal portazo contra el tiempo. Dice no al mundo. Es lógico cuando hace trizas su devenir. No puede continuar con sus infortunios, los cuales le son imposibles de terminar, en esta primicia converge su razón. Transciende cuando da el paso certero al sacudir el entorno, su cadáver es trofeo del rechazo. Triunfa, la libertad del suicidio recala sus sentidos, iza su sombra contra la sombra de cuanto lo rodea. Una risa burlona flamea en el horizonte, a la manera de voz concluyente, venganza justa hacia el haber nacido. El suicidio, opción imponente. Inmensa sicología de la represalia.

2

Además de caníbales fueron coprófagos. Que por lo menos se hubieran preocupado por la sazón. 

3

¿Qué subdivisión de la geometría en el espacio estudia a Dios?

4

Días de llagas, sin piedad hacia la vida. Días sobre alambres de la repetición, difusos, crueles, que apuntan de manera desalmada contra el necesitado. Nadie salva la mañana, la tarde, la noche. Tiempo de pasos desnudos, sin dónde ir. Hombres que son sombras de sombras maltratadas. Estiletes de jornadas hunden la carne. El caminante huye, es su mejor defensa. Dios se pudre entre sus venas.

5

…milagro sería no haber creado a Dios.

6

…y las aguas se separaron de las aguas, la humanidad de la humanidad, mientras ella, dulce y vigorosa a la vez, saboreó de cada una de las partes sus cristalinos, sus fangos, los más amargos sentimientos, las más bellas armonías. Esta actitud se llamó rutina, en ocasiones dolor existencial, por momentos alegría de vivir.    

7

Vete a las cinco, vete a las seis, vete a la hora de las flores, vete en el tiempo del murciélago, vete en el momento de la tempestad sobre el zinc, vete en el transcurso de la sombrilla cerrada, vete porque sí, vete porque no, a las tres y cinco de algo por acontecer…

8

Si la imaginación respecto a Dios fuera más ética, el hombre  prescindiría en su imaginación del todopoderoso. Este parricidio metafísico ayudaría a develar el polvo de la espiritualidad mundana, haría más humano a Dios.   

9

Escribir tilde a tilde el verbo eres de una sombra que escala la sombra del murciélago dormido junto a la luz que irradia el agua del grifo por donde brota el azul del firmamento hasta el cauce seco.

10

Cuando le convenía darle otros visos a su rigidez política, tomaba agua turbia con pasante de zumo de llantén.

11

Razonar ante luciérnagas muertas páginas imposibles de escribir.

12

Hoy se incrusta la tarde en mi silencio. Silencio fantástico. Sortilegio de siluetas con olor a mandarino. Tarde que bebo, que conjugo, que hago deambular por el laberinto de otra tarde, perdida entre el humo del incendio. 

13

Del punto y coma, del monólogo interior del Ulises de Joyce para allá…

14

Rojo en el rojo, mientras que el blanco hace perder la razón al siquiatra.

15

Crepitar, existencialismo que reverdece la sombra del paso a seguir.

16

Bocetos de la nada que somos se exponen en la galería de la muerte.

17

El cinismo del dogma católico cayó en el absurdo con Juan Pablo II, cuando dijo que no se deben hacer preguntas sobre el origen del universo. Jerarca alienante que institucionaliza la fe ciega -tumor maligno de la inteligencia-. Y saber que a este hombre glacial se le dio estatus canónico, desprecio a la inteligencia…

18

Ser ecológico, que la palabra espere en la copa del árbol su oportunidad de no ser escrita.

19

Mirarla como ave que se redacta en el aire de un cuento, en el cual vuela hacia realidades lujuriosas.

20

Las filosofías crean sistemas como si fueran escalinatas de madera, con el tiempo el filósofo sube escalones apolillados de filosofías. 

21

Si el meteorito queda ensangrentado al tropezar con el pie, de inmediato lavar la piedra visitante con azul del mar.

22

Etcéteras confluyen en el vacío de cuanto se dijo.

23

Tener la capacidad de ser satíricos con nosotros mismos,  arrojar la primera piedra a nadie. 

24

El vendedor de medias y escapularios se interroga si las 6.59 de la tarde lleva en sus entrañas una noche, donde pueda reposar sus pies hinchados, de calles aledañas al vacío de su existir. 

25

Pulir la demagogia de la risa, convertirla en  proyectil certero contra la risa estúpida.

26

La fetidez es alter ego de la muerte.

27

Tapono mis oídos a la manera enciclopédica de morder la manzana, sabiondo.

28

Cisnes rosados aletean tapetes en el hilvanar de la abuela. 

humoysazoncaicedonia@gmail.com

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