
Por: S. Catalina Varela Castro
Con el corazón herido camino al oscuro abismo
de pensamientos, dudas, cuestionamientos, caos.
En las calles una mujer pregunta por su hija mientras
rompe todo, porque se le han llevado todo.
Entre lágrimas pide justicia. Mientas la justicia se burla de ella
porque a quien engaña, no hay reparación que cure su perdida,
pero en el fondo la esperanza de no repetición palpita en su pecho.
Caminó kilómetros con un cartel que dice:
somos las mujeres a quienes les salieron alas para que volara
el miedo y ahora luchamos por una política con enfoque
de género que reconozca el paso del conflicto
por nuestro cuerpo, por nuestro ser.
Ahora señor presidente no podrá olvidar el nombre
de nuestras hijas asesinadas por ser mujer.