
Quiero amarte, mí bien, yo quiero amarte
Con un amor distinto, transparente,
Un amor superior, un amor diferente
al triste amor con que se ama la gente.
Un amor sin dolor, sin amarguras,
Sin traición, sin dobleces ni ataduras
sin principio, sin fin y sin distancia.
No me gusta el amor de los humanos
Porque es triste, porque es efímero,
Porque se desvanece con los años,
Porque no aguanta el viento, ni la briza;
Porque hace llorar siempre a los que aman
y se convierte en odio cuando acaba.
Quiero amarte, mi bien, yo quiero amarte
Con un amor distinto con un amor divino,
Con ese amor eterno con que aman
Los dioses y los ángeles del cielo.
Ese amor que florece con los años
Y hace ver bello todo lo que ama,
Sin importar los años que nos dañan
Ni los cuerpos cansados ni las canas,
Ni la fragilidad, ni la debilidad humana.
Amémonos así, amor de mi alma,
Más allá del dolor, del sexo, de las ganas
de tocarnos, de unirnos, de aparearnos
como las bestias hacen, como hacen los humanos.
Te mirare a los ojos en un atardecer;
Tú estarás contemplando mis pupilas
Y estaré en tu interior muy sutilmente
y tú entraras en mí muy suavemente
Y seremos por siempre los dos, un solo ser
Un mismo espíritu, los dos un solo canto
Una risa, un placer, una caricia
Y un abrazo sin fin y sin distancia.
Quiero amarte mí bien yo quiero amarte
Como se aman los dioses y los ángeles
Y estaremos los dos por siempre unidos
Cuando en el mundo triste de la gente
Todo desaparezca… todo acabe.