La esperanza sigue vigente / Del Director

Esto del encierro agobiante pero  “salvador”,  según los que lo ordenan, ha servido a muchos para dedicar el tiempo, que forzadamente tienen, para  realizar algunas actividades que en la “normalidad” habían venido posponiendo debido a los distractores cotidianos y a eso que llaman falta de voluntad.

Pero ante la inutilidad de inventarse un viaje hacia el riesgo para de repente  entrar a formar parte de las estadísticas de contagio o de muerte que llenan los medios de comunicación;  el aislamiento voluntario ha sido propicio para emprender esos proyectos que estaban guardados en el cajón de “actividades por realizar”

Entonces el poeta ha comenzado a revisar y a escribir su libro de poemas, el músico ha decidido su tiempo para la creación, el lector desempolvó los libros, aún con su empaque de compra  y el cuentero desteje con paciencia  las  palabras en la trama de las historias que estaban engavetadas en su mente.

Y así muchas actividades se han vuelto importantes para aquellos que ejercían su oficio “los domingos”: pintores, poetas, escritores de libros, músicos, artesanos, danzarines, entre otras actividades,  se le ha dado la atención merecida y los proyectos van caminando como nunca antes, van adquiriendo el ritmo que antes se les había negado.

Por eso la  obligatoriedad que nos ha impuesto la pandemia, que llegó con este 2020 para poner el temor en nuestras existencias, para orillarnos en un azaroso confinamiento,  para imponernos la obligación ineludible de proteger nuestra vida, ha quebrado definitivamente las  rutinas sociales que practicábamos en un pasado reciente: la calle, los cafés, las reuniones con los amigos, los espectáculos públicos, el contacto con los otros o al menos el ver el transcurrir la vida afuera de nuestro hogar.

El hecho de aislarnos, para algunos ha sido  la oportunidad que hacía falta para realizar algunas actividades pospuestas por mucho tiempo; para otros ha sido difícil no saber qué hacer con este tiempo que hoy parece sobra en demasía.

Pero lo definitivo, es que si hemos soportado hasta hoy el aislamiento debemos continuar teniendo la templanza para no desfallecer, debemos seguir cuidando nuestra salud, obedecer  los protocolos ordenados, no dar tregua en la protección,  porque por encima de este momento difícil que estamos afrontando  la vida aún está en nosotros y la esperanza sigue vigente…

Del Director

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