Celebración confinada / Del Director

Por Manuel Tiberio Bermúdez

Como todos los años por esta misma fecha, 20 de julio, los colombianos vamos a rememorar el llamado “Grito de Independencia”, pero en esta oportunidad un invisible bicho, que nos visibiliza en las estadísticas de contagio o de muerte, nos tiene encerrados para el festejo y para los desfiles militares; por tal motivo no se realizará el acostumbrado desfile militar a que nos tenían acostumbrados.

Pero si rememoramos un poco, no hace ni mucho que digamos, a nuestros compatriotas, por estos días de julio, a la vista de un florero les hervía la sangre de patriotismo, temblaban de emoción ante la sola palabra Independencia,  pues recordaban inmediatamente las historias que a punta de regla nos dejó grabado en nuestro cacumen el profesor de Historia Patria,  quien año tras año nos repitió el cuento del florero de Llorente que dizque fue la causa de la gazapera emancipadora que se disparó ese día, 20 de julio de 1810, en Santa Fe de Bogotá.

Este 20 de julio también es la fecha en la que miles de colombianos, obligados por la falta de un futuro mejor en su territorio, se volvían tricolores ambulantes en los países a donde les llevó el exilio voluntario para festejar- lejos de su patria- el día de la independencia, y entonces, no era raro ver por televisión a miles de paisanos y paisanas, junto con sus críos, convertidos en banderas vivientes que bailaban Cumbia, Mapalé y otros ritmos que en su patria despreciaban y de paso ondeaban la bandera a la que antes -en los eventos patrios- no se atrevían a exhibir en sus casas. Pero allá en la lejanía, temblaban  como epilépticos de fervor patrio y entornaban los ojos como a punto de desmayo cuando cantaban a grito herido el Himno Nacional cuando en su patria apenas si entreabrían los labios en una mueca de canto.

Y entonces, ¿lo recuerdan? en parques como de Flushing Medows de Nueva York, nuestros coterráneos se volvían protagonistas para los noticieros que devolvían sus imágenes en las que se destacaba el fervor patrio que hincha los corazones de la diáspora colombiana en los distintos países del mundo a  los que la falta de oportunidades en su territorio los llevó hace años.

Pero ¡que diablos!, había  que celebrar y contagiarnos de ese patriotismo que se sentía en el ambiente. Entonces, nos uníamos  a los coros de la celebración y mientras presenciamos los desfiles de los soldaditos que se juegan su  vida para mantener la democracia en esta patria que nos toca en suerte vivir le echábamos  un poco de cabeza a esta celebración  porque tengo la ligera sensación de que aun nos falta mucho para declararnos libres…..

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