
Tenor de extraordinarios matices líricos, de voz dulce y delicada, muy romántica, fueron características que lo impusieron fácilmente en el campo artístico de Chile. Era por demás lógico que incursionara con éxito en el campo del bolero en su época de oro, dejando entre otras una canción que lo identificó plenamente en Latinoamérica: “Isla de Capri”, (Angel del Valle – Wilhelm Grosz) que originalmente es un tango. Divulgador extraordinario del folklore musical chileno, recorrió el mundo en esta bella misión…
“Yo tuve un amor, sueño embriagador
en una isla de Capri
paisaje azul, rebosante de luz.
Mi canción de amor dulce desgrané
en el perfume de Capri
y mi querer a sus ojos canté” …”
Inició actividades artísticas en Radio Rancagua en 1936, pasó luego contratado a Radio Corporación de Santiago en 1945, actuando también en otras estaciones de Chile. En 1948, inició su peregrinaje artístico en Radio El Mundo de Buenos Aires, y el 2 de abril hizo su primera presentación, visitando luego todos los países de Sudamérica, México, Miami, Nueva York, Cuba y Puerto Rico. También estuvo en Colombia. Recuerdo que una noche que Víctor Hugo Ayala se presentaba en un Casino de la Policía en Bogotá, me invitó y fuimos con Arturo Gatica y Merceditas Baquero. Eso hace muuuuuuuuuuchos años.
En 1953, auspiciado por el Instituto de Extensión Cultural de la Universidad de Chile, realizó una gira extraordinaria durante 6 años por Europa y Medio Oriente, visitando 18 países, divulgando el folklore musical del Chile. Volvió luego a Europa en dos ocasiones más, en 1960 y 1964. Con Hilda Sour, con quien estuvo unido en matrimonio, formó un dueto famoso que se llamó Los Chilenos. Grabó para el sello Odeón de Chile, Montilla de Nueva York, Philips de Holanda y Tempo de Madrid. También participó en 5 películas: Mis espuelitas de plata, Uno que ha sido marino, La cadena infinita, Ayúdeme Ud. compadre y Volver.
Arturo en más de 50 años de vida artística, recibió un impresionante número de distinciones, medallas de oro, plata, bronce, otorgados por diferentes instituciones que reconocieron su brillante carrera artística divulgando las canciones de su país por el mundo entero.
La voz de Arturo se extinguió para siempre el 3 de octubre de 1996 en Santiago. Sus restos mortales fueron llevados a Rancagua la ciudad que lo vio nacer.
Anécdota. En 1988 RCN envió a Juan Harvey Caicedo a Santiago de Chile con el fin de conseguir datos biográficos de artistas conocidos para sus programas de boleros. Entonces no existía ninguna información escrita con biografías como esta obra. Y entrevistó a Arturo Gatica, entonces andaba por los 67 años, pero muy mal de memoria. Y Juan Harvey le pidió que cantara “Isla de Capri” y le manifestó que ya no se acordaba de la canción. Y había sido su mayor éxito. Los estragos de la “viejez” …