Salud mental en los niños; consideraciones durante la cuarentena./ Por Mauricio Mora Ladino.

Médico Psiquiatra.

La Pandemia por SARS-COV 2, mejor conocido como Covid19, es otro más de los brotes infecciosos que ha debido afrontar la humanidad. Desde que se tienen reportes históricos se han descrito situaciones similares en diferentes áreas geográficas: las plagas de Egipto registradas en el libro del Éxodo, la Peste de Atenas en el siglo V AC. registrada por el historiador Tucídides, la peste bubónica durante la edad media ( Siglos XIII y XIV), la epidemia de viruela en México durante el siglo XVl, la Peste de Marsella en 1720, la epidemia de Cólera en Paris en 1829 y en  Londres a mediados del siglo XIX; la epidemia de Fiebre amarilla durante la construcción del canal de Panamá a comienzos del siglo XX, la mal llamada “ Gripa española”, del entre los años 1918 a 1921 que fue la primera gran pandemia registrada y cobró entre 30 y 50 millones de vidas en todo el mundo, la Pandemia del VIH a partir de la década de los 80´s y que ha costado la vida a más de 35 millones de personas, entre otras tantas situaciones similares; de tal forma que para la humanidad como especie, esta experiencia no es nueva; sin embargo, lo es  para esta generación acostumbrada a múltiples transiciones entre la tecnología analógica y la digital, donde destaca la velocidad de acceso a la información que por un lado favorece la difusión del material científico en tiempo real lo cual ayuda a que el personal médico y primera línea defensa contra la enfermedad cada vez tenga más armas para combatir sus efectos sobre la biología humana, pero por otro inunda a las personas de información muchas veces errónea y que contrario a lo esperado promueve el pánico colectivo y hasta las teorías conspirativas.

Así pues, para el momento de la edición con fecha 26 de Junio, el Coronavirus SARCOV2 ha infectado a  9.6 millones de  personas, con una mortalidad global de    casi 485000 personas ( fuente Universidad John Hopkins), la cantidad en América Latina se ha triplicado en el último mes, superando los 2 millones de infectados,  siendo en Colombia de 84442 casos confirmados con un total de 2811  fallecimientos ( fuente INS Colombia);  situación que ha conducido a que gobiernos y estados hayan decido como medida de contingencia el confinamiento general, mejor conocido como cuarentena; pero esta situación ha traído consigo una contracción en la economía y múltiples cambios en el statu quo de la mayor parte de la población mundial, que incluye significativamente la población infantil, una población muy vulnerable frente a los cambios abruptos y que requiere un acompañamiento permanente por parte de la población adulta, pues de acuerdo a diversos estudios publicados desde el inicio de la pandemia en Marzo pasado, los niños tienen una alta susceptibilidad a experimentar efectos psicológicos adversos que de no ser intervenidos oportunamente pudieran conducir a la instauración franca de trastornos mentales durante la niñez y en su ulterior etapa adulta ( Trastornos de ansiedad, trastornos depresivos, trastornos de estrés agudo y postraumático, trastornos por consumos de sustancias psicoactivas, suicidios, entre otros).

Para los niños que están en cuarentena en el hogar en compañía de sus padres o parientes, el estrés causado por un cambio tan fuerte en su entorno puede estar mitigado por la compañía permanente de su núcleo familiar. Sin embargo, requieren atención especial  aquellos  niños  separados de sus cuidadores, como ocurre con aquellos  infectados o bajo  sospecha de estar infectados con el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2), y que se encuentran institucionalizados y aislados  en Instituciones Hospitalarias, Clínicas  o centros de Nivel I bajo  observación médica; y de igual forma, aquellos niños cuyos cuidadores están infectados con SARS-CoV-2 o que han muerto a causa de la enfermedad y, por lo tanto, están bajo el cuidado de grupos de beneficencia social o familia extendida, es decir los “huérfanos del Covid”. Estos niños pueden ser más susceptibles a los problemas de salud mental debido a su mayor riesgo de infección y al dolor y el miedo causados ​​por la pérdida o separación de los padres si no reciben una intervención en Salud mental de manera oportuna y de calidad.

La interacción social con pares y adultos es esencial para el desarrollo y el bienestar psicológico de los niños, niñas y adolescentes. La separación de los cuidadores precipita incrementa la ansiedad de separación propia en este grupo etario conduciéndolos a estado de crisis, incrementando de esta forma el riesgo de trastornos psiquiátricos. Se ha informado que los niños que se aíslan o entran en cuarentena durante enfermedades pandémicas tienen más probabilidades de desarrollar trastorno de estrés agudo, trastorno de adaptación y duelo (Sprang & Col 2013), Cumpliendo en un 30% de los casos con los criterios clínicos para el trastorno de estrés postraumático. De igual forma, la separación de los padres o su pérdida durante la infancia también tiene efectos adversos a largo plazo en la salud mental, incluido un mayor riesgo de desarrollar trastornos del estado de ánimo y psicosis, así como muerte por suicidio en la edad adulta (Santavirta & Col 2015). La edad de la separación inicial es relevante para el desarrollo psicológico. La separación entre padres e hijos iniciada en los primeros años después del nacimiento podría interrumpir los procesos de apego en curso, lo que pudiera estar asociado con peores resultados de salud mental.

Por lo anterior; es necesario tener en cuenta estas consideraciones, así como las estrategias implementadas en otras regiones donde los brotes de la pandemia han sido controlados, como es el caso de China; Japón, Francia y los Países escandinavos. En China, principalmente, se ha buscado garantizar que los niños en cuarentena y aislados dentro de instituciones de salud, cuenten con la presencia de personal de enfermería las 24 horas del día, divididos en turnos de 8 horas, procurando evitar cambios en el personal para darle al niño una sensación de familiaridad; Los nutricionistas están invitados a brindar orientación profesional para las dietas de los niños de acuerdo con sus condiciones médicas y los requisitos normales de desarrollo. Para reducir el miedo y otras molestias psicológicas, los niños en cuarentena pueden comunicarse con sus padres a través de dispositivos móviles en cualquier momento. Muchos ciudadanos de la comunidad local o voluntarios del distrito actúan como madres temporales para cuidar a los niños recuperados después de su alta, cuando sus cuidadores no están disponibles debido a infección, cuarentena o muerte. (Jia Jia Liu & Col 2020).

Respecto a los niños que no están infectados y permanecen confinados en casa, son especialmente susceptibles los hijos de Profesionales de la Salud y personal sanitario que no pueden tener contacto físico con sus padres o familiares y conocen que aquellos tienen una mayor exposición al virus y por tanto mayor riesgo de contagio y por el otro los niños con diagnóstico previo de enfermedad mental ( Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, trastornos de la conducta, trastornos del espectro autista, trastornos por tics motores y verbales, trastornos del afecto,  entre otros), que por culpa de la cuarentena han perdido la posibilidad de iniciar o continuar el  manejo multidisciplinario que es fundamental en este grupo poblacional.

De esta forma es necesario que los adultos seamos comprensivos con nuestros niños en casa, ellos no están adaptados a la condición de confinamiento, es necesario explicarles de la forma más simple posible la realidad de la pandemia, algunos países utilizan caricaturas en internet, televisión o revistas, a través de sus comics favoritos para explicarles sobre el riesgo de la exposición al virus y la necesidad de un auto cuidados responsable. Se recomienda que los adultos eviten que los niños, niñas  y adolescentes se sobre expongan a la avalancha informativa sobre perdida y muerte; que con las actividades en casa estructuren horarios bien definidos de despertar, comer en horarios adecuados, realizar actividad física matinal, una dieta balanceada, momentos estructurados con límites claros para las tareas, así como momentos para las actividades lúdicas y el contacto físico con los familiares con quienes comparte hábitat y  con sus mascotas si las tiene. Se le puede permitir jugar en el celular, Tablet y otros dispositivos electrónicos con límites claros y negociados, adecuando el horario para acostarse y levantarse que se aproxime a los horarios propios de las jornadas escolares presenciales, así se evitará que una vez reinicien las clases no les cueste re adaptarse a acostarse temprano y levantarse a la madrugada (higiene del sueño). Los adultos son la norma, son quienes debemos imponer límites precisos, pero a través del dialogo y la autoridad sana, el castigo físico no debe ser una opción.

En el caso de los niños con antecedentes de diagnóstico de enfermedad mental, las instituciones especializadas garantizan la tele consulta o salud tele mental, los docentes deben estar preparados para saber acomodarse a las capacidades particulares de esta población para la velocidad de respuesta académica y desarrollo de las tareas asignadas; de reconocerse alguna situación que a pesar de estas recomendaciones no logre controlarse el personal especializado en Salud mental estará presto para atender las diversas situaciones que se puedan presentar de manera oportuna y esto aplica para adultos.

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