
Por Dario Ríos Calle
Estoy aquí, pagando la osadía
de viajar a través de tus pupilas
pagando el precio que me dio la vida
por meterme en el mundo en que vivías.
Me enamore; caí como un iluso
por jugar con tus ojos de aceituna.
y heme, aquí, cual un perro callejero
lleno de pulgas ladrándole a la luna.
¿Qué me pasa? ¿Será que estoy borracho?
me embobaron dos ojos querendones
de una tonta muchacha inocentona
que no me llega a mí ni a los talones
Yo que siempre fui un ave de rapiña
especialista en devorar pollitas
como es que estoy parado en una esquina
contemplando dos ojos tontarrones.
Una vos grita en mi interior inquieto
alza tu vuelo gavilán pollero
no mires esos ojos de aceituna
si no quieres parar donde el loquero.
Es inútil, caí como un idiota
me enamore de esos ojitos tontos
que no saben lo mucho que los quiero
y huyen de mí cual si tuvieran miedo
Y, estoy aquí, pagando la osadía
de viajar a través de sus pupilas
parado como un tonto en una esquina
mas enredado que costal de loca.