Sara Lucía Ospina

19 junio 2020 Armenia 3:39 22 de junio de 2020 9:45
Pese a las difíciles circunstancias que el desafío del año de la pandemia 2020 nos revuelca, me propuse desde sus inicios a aceptar este suceso como otra de las muchas oportunidades que nos da la vida para replantear el curso de nuestra historia con sus eventuales pausas, desvelando el sentido de la existencia, me propongo a salir renovada y ganarle a los desafíos, tomo el control de lo que pareciera estar a la deriva, en momentos donde la rutina se estaciona, el diseño de cada día acorta la vida y también aumenta las posibilidades de resarcir el curso de la humanidad perdida, enmendar y ante todo sanar, entendiendo el efecto salud física y mental, es lo que finalmente termina consumiendo la ausencia de las facultades para poner color, sombra, luz y forma, perspectiva a la obra magistral de cada historia. Entendiendo por humanidad, la unidad y el aporte que cada uno de nosotros sumamos a la gran sinergia.
¡El tapaboca no viene bien para los escritores! Entonces he decidido sacar de mis archivos secretos lo que guardo desde siempre, la revolución más grande la otorga la palabra y llega el momento de compartir y persuadir a otros escritores anónimos: recordarnos que con tapabocas también tenemos el privilegio de besar, abrazar, bendecir, amar y transitar por el luminoso y caprichoso bosque de la armonía. Animar a los maestros y padres de familia a que no carguen las fatigas porque el cansancio pasa la factura, recrear con amor amaneceres para enseñar las lecciones de la naturaleza y de la vida.
El arte no es un pasatiempo estéril, es la manera más recreativa de exorcizar las emociones y la palabra la forma más útil de acortar las distancias, para llegar al corazón o a cualquier entraña.
Gracias a los gestores de esta noble causa para respirar con el poder de la palabra, comparto la edición 0031 con mis compañeros de las letras y los estimados lectores.
POETA 10
Dragón dando vueltas en su encierro
Despide el fuego del hastío
Le enviste la visión abrumadora
Guerrero de tormentas enjaulado
Mitigas el hambre con las letras
Irreverente, en tu oficio
Haces de la tragedia un puñado de versos
Simpleza en la certeza de lo eterno
Entre lágrimas, el destierro es tu camino.
CAMINO DE ABEDULES
Éste camino de abedules
Recuerda tiempos que cerraron
Páginas de años, cuerpo reducto de la muerte
Camino de abedules exhalando aire nuevo para los amantes.
Historias sin testigos
Amores imposibles rendidos ante las tempestades
Entre surcos de aguas vivas y vientos otoñales
Rutas inciertas son nuestros caminos
Nada queda en el recuerdo
Hojas que se tocan con el soplo del viento
El ocio y la pasión serán oficio
De banales entretenciones pasajeras
No trasciende lo que no se ha conocido
En los atajos estrechos y oscuros
Sin el aroma de los eternos guías
Se distrae la vida para conciliar
Es tiempo para recorrer el camino de los abedules.
SILENCIOS
La nostalgia tiene tu nombre:
Eucalipto, derrumbado….
Vuelan las hojas en la noche oscura
Danzan en el claro día
¡Cómo explicar!
¡¿Dónde queda guardada la mirada centinela!?
Comulgar con la esencia de inocencia, era su aroma
Revistiendo el olor de la mañana
Cayó… por la voluntad quimera
Se Cortó, para siempre un ciclo
Invasor entre otras especies, la gran censura
Recolector del agua, transformador de suelos
Reciclador del aire
Perpetuador del pensamiento
Esencia que retorna en el atardecer de los silencios
Cortejo de mis anhelos
En un ramo florecido de tus recuerdos
¡Caminantes incomprendidos!
¡Tierra! Ceno arcano
Tú historia vive, compañero de mis rutinas
Un vuelo de 12 horas en el tiempo eterno.
ENEMIGO
El enemigo se filtra
En los rincones de las noticias
En las estadísticas de las ausencias
En las mentes confundidas
En el ensayo de la locura
Y la rutina ordinaria
Sofocando el verano
El enemigo se filtra
En los presagios de la codicia
En el hambre de los que tienen pan
En el pan que no logra saciar el hambre
El enemigo se filtra y es recibido
Aceptado enemigo, por el anfitrión de turno:
Desánimo, depresión y miedo
Presencia de luz y sombra
En la danza del caos, reclamando el orden.