Por: S. Catalina Varela Castro

Se me está cayendo todo el maquillaje por el cuarto; cuando escucho que me llama mi mamá, le digo que ya voy mientras intento guardar todo; luego escucho que sube las escaleras, cada vez su voz se escucha más fuerte y cuando abre la puerta he logrado recoger hasta el último artículo y he puesto mi cosmetiquera en el bolso, la miro y le digo, estoy listo, pero ella insiste en recordarme que están esperando hace 20 minutos para salir; entonces, le digo que la amo y que nos veremos más tarde, ella sonríe, me da un beso en la mejilla, al terminar de bajar las escaleras, me encuentro con mi tío Francisco y Roxanne, su mejor amiga, quien es una tía para mí; les había pedido que me recogieran para hacer algo hoy, ya que es sábado y estoy en vacaciones, así que iremos a recoger a Río y a un café.
Subimos al carro de la tía Rox, que siempre tenía el olor particular de su perfume, ella se veía radiante como siempre, tenía puesto un camisón azul sobre una blusa, un pantalón blanco y unos zapatos altos, el tío como siempre tenía unos Jeans, camiseta y tenis, durante el camino a casa de Río, nadie dijo nada, estábamos viendo nuestros celulares y de repente, un freno en seco que casi nos mata a mi tío y a mí, fue la mejor broma de Rox para avisar que habíamos llegado; Río subió al vehículo y estuvimos listos y listas para una gran tarde de charlas; en realidad les he invitado porque tengo algo que contar y son las personas más indicadas, creó, para escucharme ya que necesito sus consejos.
Al llegar al café, Rio me dio las gracias por invitarla estaba encantada con la vista que tenía ese lugar, montañas y un lindo atardecer, habíamos pasado casi 30 minutos de camino debido a que el lugar estaba ubicado a las afueras de la ciudad, es una casa de madera con una carpa muy acogedora, pero lo mejor es el exterior, son casi 5 metros al aire libre, hicimos el pedido y mientras esperábamos, le pregunté a la tía Rox acerca de la noche del 28 de junio de 1969, sobresaltada, no tardó en comenzar la historia.
-Supongo que ya debes saber mucho porque está en internet, pero si preguntas por mi experiencia no fue nada agradable, tenía 19 años, medía 1,60 y apenas aprendía a usar tacones chica, fui esa noche con 2 amigas, estábamos acostumbradas a que la policía nos sacara y maltratara, en ese momento bailar con otro hombre era ilegal y Stonewall estaba a reventar de personas del colectivo LGBTIQ+ (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Intersexuales y Queer) este Bar de New York es un lugar pequeño, no es muy hermoso, tiene una especie de forma de tubo, situado en el barrio Greenwich Village, en el 53 de Christopher Street, enfrente de Sheridan Square, quizás algún día lo visiten como tu tío y yo que regresamos años más tarde. Bueno eran las 2:00 am más o menos cuando comenzó todo, pero esa noche todas y todos respondimos, tiramos botellas y canecas de basura en llamas, estábamos cansadas y cansados de esa situación, luego corrimos a mi casa a un par de cuadras del lugar.
Al terminar la historia la tía y el tío se abrazaron no fueron tiempos fáciles para ellos y ellas, ahora bien, quiero decirles algo, en un par de semanas será la marcha por el orgullo LGBTIQ+ que se celebra desde 1970, al decir esto la tía sonrió y el tío hizo una cara de asombro; hace casi dos años he querido salir con un personaje Drag Queen, pero no sabía cómo decirles, ¿qué piensas tío Francisco?
-Manuel, sabes que tienes mi apoyo, mi taller ha vestido durante muchos años a los y las participantes de las marchas, que año tras año se han vuelto más importantes, no olvides que es una oportunidad de reivindicar nuestros derechos y que conmemoramos aquel suceso que marcó el inicio de una revolución de las disidencias sexuales y de género.
Quiero que sepan que mis padres lo saben y me han dado grandes ideas para ese día, quería decirles a ustedes porque son un gran equipo para que mi personaje sea la voz de quienes aún no logran dar este paso. Rio me abrazó y susurró que estaba muy orgullosa de ser mi mejor amiga y que me acompañaría y ondearíamos la bandera de arcoíris, al terminar esta conversación, el pedido llego, justo a tiempo. Me sentí más feliz que nunca.