Tu cuerpo / Por Darío Ríos C.

Samsung
Darío Ríos

Gracias mil veces gracias, por aplacar mis ansias
de animal indecente y de primate en celo,
gracias por darme toda la paz que me serena
y por darme el reposo y el consuelo  a mis penas
a través de tu cuerpo liquido como un mar.

Sin ti yo me revuelco en mi propio veneno
y soy de las criaturas la más primaria cosa
mas cuando de ti vuelvo puedo mirar el cielo
sentir que soy Dios mismo, en su silencio eterno
mirándome en un lago  de aguas en reposo.

Eres  horno candente donde yo me consumo
en donde se calcina lo oscuro de mi ser
donde el demonio mismo que vive entre mis venas
se vuelve pequeñito, apacible y sereno
donde me purifico, donde me acerco a Dios.

Yo no sé porque dicen, que me aparte de ti
Tal vez los que lo dicen, no saben del  infierno
que viven mis entrañas si estas lejos de mi
ni saben que he vivido también el paraíso
como si fuera un premio por acercarme a ti.

Dios bendiga tu cuerpo de nácar de alhucema
Dios te pague por eso que yo no sé pagar
desde el fondo de mi alma, y desde mis infiernos
reconozco en tu cuerpo esa puerta a lo eterno
que me acerca a Dios mismo cuando te vuelvo a amar.



Deja un comentario