
Jorge Villamil Cordovez enmarcó, conjuntamente con José A. Morales, toda una época dorada en la historia de la canción colombiana del interior. Años que tienen mucho que ver con Garzón y Collazos que fueron los que dieron a conocer sus composiciones, con Jaime Llano González que también estuvo ligado musicalmente a ellos y con los Hermanos Martínez que impulsaron muchas de sus canciones.
En el hogar de don Jorge Villamil Ortega y doña Leonor Cordovez Pizarro, nació Jorge el 6 de junio de 1929 en la Hacienda El Cedral, municipio de Neiva. En el internado del colegio Antonio José de Sucre de Garzón hizo sus estudios de primaria y en el colegio Antonio Nariño de Bogotá, su secundaria. Terminó su bachillerato en 1948, ingresando entonces a la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, en donde obtuvo su título de médico en 1954 y se especializó en Traumatología y Ortopedia, estudios que terminó en 1958.
A los 5 años de edad manifestó sus inclinaciones musicales aprendiendo a tocar el tiple, a la vez que también compuso algunas canciones infantiles. Sin embargo, pasaron muchos años sin practicar su facilidad para la composición. Hacía su segundo año de Medicina, en 1950, cuando involucrado con un grupo musical de la universidad compuso “La zanquirrucia” (un sanjuanero) y posteriormente el bambuco “Adiós al Huila” …
Pero mientras estuvo haciendo la especialidad médica de Traumatología y Ortopedia estuvo un poco distanciado de la labor musical. En unos días regresó a Neiva a ver a su padre que estaba enfermo, encontró al trío de Los Sinsontes y les enseñó estas canciones y “El retorno de José Dolores” que compuso en 1958. En este mismo año en una serenata que le dieron Los Sinsontes a Luz Marina Zuluaga en Manizales le interpretaron estas canciones. Estaban presentes Emeterio y Felipe, que se interesaron en conocer al autor de las mismas.
Y con “Adiós al Huila” que grabaron para el Sello Zeida de Medellín nacieron entonces al mundo artístico Los Tolimenses y también Jorge Villamil Cordovez como compositor. Criticado por unos, cuestionado por su familia y elogiado por otros, continuó componiendo más canciones, alternando su distracción musical con el ejercicio de la Medicina surgieron canciones bellísimas que hoy son orgullo del cancionero colombiano.
En 1962 compuso el pasillo “Espumas” canción que tuvo una acogida extraordinaria y rápidamente “llegó” al gusto musical del pueblo colombiano, traspasando las fronteras y haciéndose también popular en otros países latinoamericanos. Fue grabada inicialmente por Los Tolimenses, pero nada pasó entonces…
Le contaba el Dr. Villamil al periodista Guillermo Ortega de El Espectador que estando un día de paseo en el remolino Bateas del río Magdalena, un amigo pasó en una lancha y los invitó a conocerlo. Aquel día el río estaba muy crecido y tenía mucha espuma. Allí le nació la idea de la canción…Que grabada por Garzón y Collazos el 4 de marzo de 1964 con arreglos del maestro Luis Uribe Bueno consiguió la aclamación popular. Un L.P. de Sonolux con el título de Espumas consagró otras de sus composiciones: “La trapichera”, “Sur del Huila”, “Sabor de mejorana”, “El retorno de José Dolores”, “Adiós al Huila” entre otros…
Un segundo L.P. con el nombre de Los remansos impulsó este vals y además “Llorando por amor”, “Las margaritas”, “Tambores de Pacandé”, “Vieja hacienda de El Cedral”, “Noches de La Plata” y “Garza morena” …
En 1968 viajó a México en donde presentó en nombre de Colombia, su tesis de especialidad en Traumatología y Ortopedia en el Congreso Panamericano y permaneció dos años. Allá nacieron: “Oropel”, “Acíbar en los labios”, “Entre cadenas”, “Ocasos”, “El barcino”, “Rumbos marineros” y “Soñar contigo”.
En 1970 compuso el vals “Llamarada” con el cual logró su mayor éxito musical. Lleva más de 90 versiones discográficas, siendo la de mayor impacto la realizada por Isadora (María Teresa Villegas G.) que a la vez surgió al estrellato de la canción.

Desde 1953 hasta 2003 había compuesto más de 150 canciones. Entre las que han logrado mayor popularidad, se pueden mencionar los pasillos: “Acíbar en los labios”, “Amor en sombras”(1953), “Brumas”, “Llevarás tu cruz,” “Me llevarás en ti”(1966), “Sabor de mejorana”(1960), “Soñar contigo”, “Llorando por amor”(1960), “Ocasos” y “Recordar es vivir”(1972) ; los bambucos: “Garza morena”(1962), “Penas al viento” y “Vieja hacienda del Cedral” (1958) ; los valses: “Acuérdate de mí”, “Al sur”, “Amor de hiedra”(1963), “Los remansos”(1965), “Noches de La Plata”(1960), “Si pasas por San Gil”(1975) y “Oropel”; las guabinas: “Los guaduales” y “El caracolí”(1959); sanjuaneros: “El barcino” y “Tambores de Pacandé”; los pasajes: “Luna roja”(1976) y “El canaguaro” y boleros como: “Vuelves”, “Que sea un motivo” y “Entre cadenas”.
Indudablemente la forma poética y su estilo musical impactan en el gusto de quien escucha sus canciones. En ellas hay un exquisito sentimiento romántico, lleno de nostalgia y de esperanzas…como en “Acíbar en los labios” … o la eterna historia de un amor fracasado, que deja un recuerdo hermoso, como en “Llamarada” …En otras, un paisaje hecho música como en “Los guaduales” y en “Luna roja” …Y en los sanjuaneros se encuentra el sabor pleno de las fiestas de nuestros pueblos del interior…”. En historias de sucesos regionales importantes como en “El embajador” …o en “El detenido” …
Dos canciones tienen una connotación muy especial: el bambuco “Bendigo la soledad” que tiene letra de Luis Carlos González. El poeta de Pereira con su proverbial sencillez le envió la letra con una nota al pie que dice: “Dr. Villamil quiero que le ponga alas a este ladrillo…” La otra canción es el pasillo “Reflejos” de Pedro Morales Pino al que el Dr. Villamil le puso letra:
Por sus méritos musicales ha sido quizás el compositor que más recibió en vida, la gratitud, la admiración, el aprecio y el cariño del pueblo colombiano y de sus instituciones. Entre las muchas distinciones que recibió están: La Cruz de Boyacá (1978), Compositor de las Américas y el Mundo Latino (1979) por la APE de Nueva York; las órdenes del Taitapuro en oro y plata, de Pacandé, de la Guabina y el Tiple, de El Bunde, de Alcantuz, Musical del Tolima, la Orden del Arriero, la de Galán en Santander, la del Café en el Quindío, el Tambor de Oro del Huila; las medallas de Ospina y Medinilla, la Gaitana, la Cruz de Oro del Valle del Cauca, la Cacique de Upar del César, la Centauro de Oro del Meta, la Orquídea de Plata, la Estrella de la Policía Nacional, la Estrella de Oro de la Philips, la Palma de Oro en Hollywood; condecoraciones de los gobiernos de Chile, México y Puerto Rico y las ciudades de Miami, Los Ángeles y New York; cinco discos de oro y un disco de platino en México. Y tiene más…
Volviendo a su vida privada, es importante anotar su matrimonio con una hermosa mujer en 1965, como fue Olga Lucía Ospina Serrano, candidata por Bogotá al Reinado Nacional del Bambuco, que por aquellos incomprensibles designios del destino murió muy joven, el 21 de febrero de 1978, dejándole dos hijos: Jorge y Ana María. Se habían separado legalmente en 1974.
Después de 22 años de vida profesional, en los cuales trabajó con la Caja del Seguro Social, el Distrito Especial de Bogotá y el Hospital de Neiva, se retiró de la Medicina, para dedicarse a sus actividades musicales y artísticas, colaborando con la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia, SAYCO, primero como Gerente (1976), vicepresidente (1978) y luego como presidente (1981).
Pero aquí, aún no termina la historia del Dr. Villamil. En la rutina diaria de su vida, en la calle, siempre estaba tarareando una melodía y mascullando una letra. Su inspiración musical lo mantenía comprometido en una nueva canción. De sus últimos años son “Si estas paredes hablaran”, “Tierra comunera”(1979) , “Insidia”(1980), “Ciudad de los Puentes” (1981), “Cruz sin nombre” (1982), “Cantemos a la paz” (1983), “Rucio moro” (1984), “La estampida”(1987),“Abandonada”(1992),“Calandria fugitiva (1999), “Si llegaras a olvidarme” y “Seguiré tus pasos”(2001), temas que no tuvieron la popularidad de otras de años anteriores…
Desafortunadamente su salud se vio comprometida desde que le fue descubierta la diabetes en el año 1975 y como consecuencia de la misma falleció el 28 de febrero de 2010.