Luis A. Calvo, vive. IV entrega / Por Mauricio Ortiz

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Comunicador social-periodista, Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín. Estudios de música y canto en los conservatorios

 

  1. La orden de Lázaro

–              Patrón rítmico: romanza

–              Forma: A-B

–              Descripción: el piano inicia con una melodía juguetona y saltona, pero nostálgica al mismo tiempo. Luego el piano hace unos acordes “simples” (de acompañamiento), mientras le hace contrapuntos a la voz del tenor. Esto se convierte en un juego “contestario” entre los dos instrumentos (la voz y el piano). La parte B conserva la estructura melódica y armónica de la parte A, pero es más lenta y dramática porque además la voz tiene grandes saltos interválicos con un calderón en el SI(B) sobreagudo.

 

 

LA ORDEN DE LÁZARO

 

Templó el enfermo artista su instrumento

por la tumba de Lázaro al pasar

y encontrando una piedra como asiento

lanzó un suspiro y empezó a tocar

 

Lázaro, aunque le teme a lo de afuera

aquella dulce música al oír

salió en sigilo para ver quién era

el que iba su reposo a interrumpir

 

Por un instante vaciló en la roca

más de golpe al artista se acercó

y poniéndose el índice en la boca

con ternura en silencio le ordenó

 

Y al quitarle los sueños de la vida

para que no perdiera su laúd

le tomó con las cuerdas la medida

y con las tablas le hizo el ataúd

 

 

  1. Tú y yo

 

–              Patrón rítmico: pasillo

–              Forma: A-A-B-B-A-A. En la grabación, Lezlye y yo decidimos abolir las repeticiones de las segundas partes A y B, y optamos por hacer dos veces la parte fina A. Así, entonces, quedó: A-B-A-A.

–              Descripción: es una obra para tenor y barítono. El piano hace melodía con la voz del tenor. En la introducción y los interludios el piano recurre a unos arpegios y a unas armonías, adornados con trémulos muy alegres. En estas partes el piano no sugiere ritmo alguno. La voz del tenor se mueve en una interválica muy cómoda (del LA sostenido (A#) al RE sostenido (D#)).

 

 

TÚ Y YO

 

He visto sonreír vuestra pura mirada

tu mano al pasar mi mano acarició

más no sé responder a tal sonrisa, nada

pues no seguimos ¡ay!, la misma senda, no

 

Vos sois naciente sol de clarísimo día

y yo, la noche envuelta en velo funeral

vos sois estrella y flor, y riente armonía

vos sois la primavera, y yo inverno glacial

 

Vos vivís en la luz perfume respirando

y sois naciente aurora, y yo postrer fulgor

adiós por siempre adiós, digámonos callando

pues yo soy el pesar, y vos sois el amor

 

 

  1. Intermezzo 1

 

–              Patrón rítmico: canción

–              Forma: A-B-A-C

–              Descripción: en el inicio, el piano hace un contrapunto sencillo y pausado, mientras la voz del tenor, muy expresiva, “viaja” sobre el “telón de fondo” propuesto por el piano, fraseando muy largo y a media voz (éste es el gran reto vocal de la obra, junto con los fiatos). En la parte B, el carácter animato, la tonalidad mayor y los trémulos obligan al cantante a acelerar para transmitir desespero y ruego. Después comienza una cadencia pianística hacia el registro grave para recibir al tenor en un calderón cómodo (RE bemol (Db)), pero en una sola respiración de seis tiempos con decreciendo. En la parte C, el carácter animato se repite, pero esta vez con un calderón para el cantante de ocho tiempos en un LA bemol (Ab) sobreagudo.

 

 

INTERMEZZO 1

 

Adiós mi dulce madre, amada madre mía, amada madre mía

la suerte abre un abismo entre nosotros dos, entre nosotros dos, madre mía

 

Enfermo está mi cuerpo, mi alma en su agonía, mi alma en su agonía

te da el último beso y el postrimer adiós, y el postrimer adiós, madre mía

 

Adiós edén bendito de perfumadas flores, risueñas esperanzas, fantástica ilusión, no llores madre mía, amor de mis amores

doquiera que tú vayas irá mi corazón

 

 

  1. Dolor que canta – Tango a la madre y la amada

 

–              Patrón rítmico: tango-danza

–              Forma: A-B-B-A

–              Descripción: en la parte A, hay un intercambio de la melodía entre el piano y la voz del tenor. En la parte B, la melodía la hacen juntos el piano y la voz. En la repetición de la parte B, hay un recitativo (un contracanto sin melodía), propio del ritmo del tango. En la parte final A, se repite el mismo patrón de la primera parte A. En el interludio, el piano rompe con los esquemas melódico y armónico propuestos desde el principio, lo que le imprime a la obra, desde lo estructural, un aire impredecible y de gran creatividad.

Este tango-danza sugiere animosidad y temple (hay textos de esperanza), pese a que algunos pasajes de la poesía tienen una alta carga de sentimientos de desazón. Las notas más extremas en los intervalos son el DO(C) central y el LA(A) sobreagudo. Pero la mayoría de las notas está en la escala intermedia. Ello explica la “facilidad” con que se puede mover el cantante para hacer los fraseos propios del tango.

 

 

DOLOR QUE CANTA

 

Oye, mi bien, yo soy feliz llevando el mal en mi dolor

pues un tesoro guardo aquí que me acompaña con amor

y ese tesoro es para mí vida y dulzura en mi aflicción

 

Tengo una madre amante y fiel que Dios me dio con santa unción

ya ves, mi bien, feliz yo soy llevando el mal y mi dolor

 

Ayer no más la vida sonreía llenando el alma de gratas ilusiones

todo era paz, ensueño y poesía en el hogar de todos mis amores

hasta que un día el hada del destino cubrió de luto y de dolores

a un trovador que luego en su camino doliente va rimando sus canciones y no le importan abrojos ni martirios pues tiene madre, caricias y oraciones

 

 

  1. Antioqueños al mar

 

–              Patrón rítmico: marcha

–              Forma: A (con seis estrofas que cantan alternadamente el tenor y la soprano). B (con ocho estrofas que canta el coro. En las dos últimas se suman al unísono la soprano y el tenor).

–              Descripción: es el típico himno con repeticiones melódicas y armónicas, sin mayores cambios. Su poesía está cargada de elogios y ensalzamientos al pueblo antioqueño por su pujanza y visión (proyecto de la construcción de la carretera con salida al mar de Urabá, desde Medellín). El coro y los solistas hacen un canto casi que llano durante la obra, y al final la soprano y el tenor hacen alarde de sus estentóreos agudos. Aunque en las estrofas el piano se limita sólo a hacer melodía con el coro y los solistas, en la introducción y los interludios se convierte en el gran protagonista: se mueve en el registro medio de la escala, pero con figuras muy elaboradas y de difícil digitación.

 

 

ANTIOQUEÑOS AL MAR

 

Vamos al mar, mi dulce bien, de mis montañas, la más bella flor

que el porvenir nos muestra ahí rico tesoro de grato amor

 

Vamos volando que nos esperan mil emociones y la extensión

sobre las olas, son los anhelos y son los cantos del corazón

 

La barca espera, volando vamos a otros mundos a otro edén

la Tierra es nuestra, la gloria… todo, los lauros llegan a nuestra sien

 

Y las gaviotas con nuestros barcos sobre las aguas se encontrarán

ellas en busca de su alimento, nosotros, gloria, llenos de afán

 

Antioquia, patria de los titanes, ve con tus hijos allá a abogar

tu nombre grande sobre la Tierra será más grande surcando el mar

 

Y nada importan trombas marinas, tantos escollos, la inmensidad

el antioqueño goza en la lucha, y Dios bendice su libertad

 

CORO: palabras del doctor J. Mejía Uribe

 

Vamos todos, ancianos y niños, ricos, pobres, al golfo buscar

si a las ruedas formamos camino, Medellín será puerto al mar

 

Gayas hijas de Antioquia la bella, vuestros cofres de perlas brindad

que un tesoro más rico os espera al llegar el camión a Urabá

 

Antioqueños de raza de atletas con aradas y palas abrid

por los montes la gran carretera que hará puerto de mar, Medellín

 

Estadistas, banqueros, gobierno, un empréstito magno lucid

que el guerrero se torne ingeniero, y que cambie por barra el fusil

 

Al patriota no arredran las fieras, ni los climas ni fiebre voraz

si el barco adormió su sirena, grita el auto un hurra a la paz

 

Rico emporio en las vírgenes selvas guarda el golfo el titán luchador

que la vida del mar es la arteria que da vida, riqueza y valor

 

Duerma el río en playones de arena, surge un puerto de mar al bajel

es comercio extranjero que llega en marina antioqueña al Darién

 

Vamos todos, ancianos y niños, ricos pobres, al golfo buscar

si a las ruedas formamos camino, Medellín será puerto al mar

 

 

  1. Malva loca

 

–              Patrón rítmico: danza

–              Forma: A-A-B-A-C-A

–              Descripción: es la típica danza, en la cual el piano desde el inicio expone sus sentimientos más íntimos: docilidad, bondad y apacibilidad… de alguna manera el piano pone de presente el origen de cuna humilde del maestro Calvo, y con nostálgicas armonías, y tristes y felices melodías que se alternan, el instrumento recrea metafóricamente las características propias de la planta que le da el título a la obra. Malva loca invita todo el tiempo a la calma, al reposo, a la paciencia… No tiene grandes saltos interválicos en la voz del tenor, aunque en el final hay que abordar algunas notas cortas como el SOL(G) y el LA(A), agudos. Su poesía bucólica-triste, creo, se ajusta muy bien a la intención musical.

 

 

MALVA LOCA

 

En las azules tardes, cuando lanza el sol su triste adiós

cantas, os dejo en la noche límpida mi amor

y el canto del ruiseñor la tenue brisa y el aroma de la flor

son un…

¡Oh, preludio fiel y melancólico amor ¡Oh, noche azul!

oh, serenata angelical bajo ese palio celestial

tended el vuelo creador, supremo artista de amor

ven pronto aurora sinigual, luce tu gala y tu primor

para brindarte en mi rosal mi cántico de amor

o seré un ummmmmm…

Oh, noche de ilusión ummmmmm…

¡Oh, palio celestial ummmmmm…!

¡Oh, sueño embriagador Ummmmmm…!

natura canta así su alegre, sutil canción

 

 

  1. Fiesta chiquinquireña

 

–              Patrón rítmico: bambuco

–              Forma: A-A-B-B-C-D-A-A-B-B-C-D-E

–              Descripción: es un bambuco fiestero que comienza sin propuestas distintas de una obra de ritmo sincopado. El piano hace unos arpegios melódicos que incitan a la exultación, mientras el ritmo de bambuco cumple su función estricta de dar ese aire. La voz del tenor se desplaza en una altura cómoda (comienza en un MI(E) agudo, aborda varios FAES(F) agudos, y baja hasta un RE(D) grave. La poesía es un panegírico a los aires musicales andinos de nuestro país, con la infaltable exaltación de los íconos religiosos católicos, muy propia de principios del siglo XX. Lo más descollante de este bambuco, lo que lo hace realmente distinto, y le da su valor agregado, es el final: el piano hace todo un despliegue lento y melancólico de armonías y melodías que no tienen nada que ver con las propuestas armónicas y melódicas iniciales. Y, después de todo este trasegar pianístico-nostálgico para decir adiós, entrega toda su carga emocional a la voz, que exclama esa despedida en un gran fiato durante cinco compases, con notas graves MI(E) y RE(D).

 

 

FIESTA CHIQUINQUIREÑA

 

Son los cantos populares de Colombia, lo mejor

son el trino de las aves cuando va saliendo el sol

por el senderito alegre canta el agua, canta el sol

y esos cantos me parecen la más sublime oración

 

Cuando voy de romería, y oigo un tiple y un cantar

se me cuela una alegría que no acierto a descifrar

a la reina de Colombia le contaré mis penitas

unas son alguito grandes, y otras no menos chiquitas

 

Son los cantos populares de Colombia, lo mejor

son el trino de las aves cuando va saliendo el sol

al guatecano cantar, mi negra en su delirio

siente ganas de besar a don Emilio Murillo

 

Esta fiesta se acabó, adiós mi Chiquinquirá

te prometo volver yo, tu virgencita adorar

adiós, mi linda virgencita, ahí te dejo el corazón

y de nuevo en mi ranchito nos darás tu bendición

 

 

 

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