Lecturas Dominicales / Por Jairo Sánchez.

Magazine dominical, Separata Literaria, Suplemento Literario, u otros nombres, dependiendo del periódico, era el nombre asignado a una sección coleccionable de la prensa, los domingos y que, eran lecturas obligadas en las clases de español y Literatura en los diferentes grados del bachillerato, en los años 60 y 70.

En las casas donde se compraba el periódico, éste se repartía por preferencias: las aventuras, comics, o historietas ilustradas, las peleaban los menores, los estudiantes, reservaban el magazine con las lecturas, el papá, los deportes y las noticias, obviamente después de alegar porque le desorganizaban la prensa.

El placer de la lectura comenzaba en las casas cuando Tarzán, el fantasma, Lorenzo y Pepita, El Santo, Buck Rogers, Mandrake, Dick Tracy, y muchos más, llamaban la atención de los niños, así como la lectura obligada de La Alegría de Leer, cartilla escolar fundamental.

Los domingos, por orden del Concordato, la asistencia a misa era obligatoria, y el resumen de “lo que dijo el padre”, era perentorio conocerlo para exponerlo en clase de religión. Materia obligatoria y causal de la pérdida de muchos años por la rigidez mental de muchos docentes de esa materia.

Las clases de español, generalmente se comenzaban con una lectura, comentario, exposición o resumen sobre el contenido del Magazín Literario del Tiempo, o El Espectador. Ambos periódicos se esforzaban por publicar a los mejores exponentes del orden mundial y nacional. La mayoría de esas lecturas tenían artículos, cuentos, resúmenes, biografías, e inclusive capítulos de libros de quienes estaban empezando y hoy son ilustres maestros de la poesía y la literatura, o connotados nombres de esos géneros reconocidos mundialmente para esa época.

Los suplementos literarios que se recuerdan eran separatas de la prensa escrita de un tamaño menor en hojas y formato que el periódico principal.

Sin embargo, el origen de estos magacines se remonta a solo dos años después de la aparición de EL TIEMPO, fundado en enero de 1911.

Año 1913, EL TIEMPO es el primer diario capitalino que publica edición ordinaria los domingos. Esta incluye las Lecturas Populares, suplemento literario que da cabida a la crítica, cuentos, historia y poesía.

El formato de Lecturas Populares, era un libro de cerca de 400 páginas, cuyo costo era $ 1 peso oro por los 40 Ejemplares.

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Presentación de Lecturas Populares 1914.

La edición, de cada ejemplar incluía, los críticos más veraces y los escritores de talla mundial de la época.

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Autores de los números editados

Casualmente, los números 49, 50 y 51 publicados, en un solo tomo, 1914, hace 106 años y llegado a mí, por casualidad, por parte de un anciano padrino, mientras indagaba por mis raíces familiares, permanece en mi poder porque es como el buen vino, entre más añejo, más se disfruta.

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Índice de autores publicados en la edición 49

Releer, La Ladrona de Niños, uno de los Cuentos de los Vosgos, de Erckmann – Chatrian, es revivir el sobresalto y terror nocturno de cuando leíamos Cutufato y su Gato, de Rafael Pombo.

Émile Erckmann (Phalsbourg, 1822 – Lunéville, 1899) y Charles Louis Gratien Alexandre Chatrian (Soldatenthal, 1826 – Villemomble, 1890), nombres de los autores que se refugiaron bajo el alias de Erckmann-Chatrian, se conocieron en el verano de 1847, en Phalsbourg. Los llamaron Los Siameses, por su dependencia.

Ambos decidieron comenzar su amistad compartiendo un viaje que los llevaría a recorrer la cordillera de los Vosgos. Durante el trayecto intercambiaron ideas y pensamientos con puntos de vista muy similares, tanto políticos como literarios, lo que los animó a fundar, en 1848, la Casa de Propaganda Republicana.

La Reina de Espadas, de Alejandro Puchkine, o Alexandr Pushkin, la figura más eminente de toda la literatura rusa y creador del lenguaje literario ruso, es un relato emocionante por la época y ambientación narrativa.

Todos los autores relacionados en estas ediciones tienen un gran valor en la posteridad, sin olvidar al gran nicaragüense Rubén Darío con su canción de otoño en primavera, y acaso, para mi gusto, el poema romántico, más profundo de cuantos escribió: Cantos de vida y esperanza, cuya primera estrofa es:

Yo soy aquel que ayer no más decía

el verso azul y la canción profana,

en cuya noche un ruiseñor había

que era alondra de luz por la mañana.

 

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