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En Michigan está el condado de Washtenaw. En el condado queda el pueblo de Ypsilanti. En Ypsilanti hay un hospital. Y en el hospital, por el Pabellón D23, pasean y comparten tres hombres, cada uno con la certeza de ser Jesucristo. Los tres Cristos de Ypsilanti, turbulento libro del sicólogo social Milton Rokeach, donde relata este, mediante dramáticos pormenores literarios incrementándose en la trama real gracias al lenguaje delirante, y las ideas extraviadas de cada Jesucristo, su experimento de dos años con tal trío de esquizofrénicos paranoides, cada quien persuadido de su divinidad. Estos Cristos de manicomio, debaten, dialogan y monologan frenéticos y teológicos, surreales en sus respectivas lógicas, con sus divinos compañero. Se hacen escuchar del analítico sicólogo. Con ellos mismos, argumentan justificaciones de tipo emocional, intelectual, filosófico, teológico y religioso, para comprobarle a las otras dos falsas deidades, y demostrarse en el fondo de su locura lúcida que son los auténticos Jesucristos. Ionesco, hubiera ambicionado, para una obra suya, para un irracional diálogo, estos personajes y tal escenario. Mientras leo tan desgarrador libro, visualizo a Nietzsche no en el asilo de Basilea al cual le trasladaron por su demencia, sino en el de Ypsilanti, encogido en un rincón del citado pabellón D23, observando a los tres Cristos y tomando notas para sus libros El anticristo, y El crepúsculo de los dioses. Los tres Cristos, siguiendo pautas planeadas por Rokeach, se confrontan entre ellos a lo largo de las diferentes etapas del experimento. Dentro del celestial universo interior donde habitan, donde ninguno de ellos tiene la menor duda de ser el hijo de Dios, y Dios mismo observando a los otros que reclaman igual identidad, estos tres hombres son protagonistas grumosos de una historia cuya trama, a pesar de ser demostración de una experiencia propia del ámbito psiquiátrico, por el dinamismo narrativo de su contenido puede ubicarse entre lo sobresaliente de la más representativa literatura del absurdo. Delirio y lucidez, carecen de fronteras en las identidades de estos inciertos Jesucristos de manicomio: Clyde Benson, agricultor alcohólico, con 20 años de reclusión en Ypsilanti; Joseph Cassel, escritor frustrado, con 17 años de encierro; y el tercero, León Gabor, exuniversitario y desertor del ejército, con 5 años de aislamiento. Pobres Cristos. Convivían solitarios e ignorados, sin discípulos ni Marías, sin el sol de Galilea ni las playas del mar de Tiberíades, hasta cuando los descubre el sicólogo polaco, su evangelista, y los perpetúa para la literatura del siglo XX. Cristos totalmente huérfanos del Padre Celestial. Crucificados en identidades ficticias cuyas confesiones, certidumbres atormentadas, nos inducen a pensar si nosotros, como lectores, no somos también un cuarto, quinto, milésimo e inútil Jesucristo en la sórdida hilera de enajenadas divinidades dentro de esta cultura que, mentalmente, nos deteriora, nos resquebraja, nos agrieta ilusiones e ideales, sin piedad, día tras día.
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En territorios físicos y mentales de la locura, se mezclan ficción y realidad al leer este libro despertándonos infrecuentes emociones. Una de esas obras que no escogemos nosotros a conciencia. Nos las envían los “ángeles de las bibliotecas” para seducirnos desde el título. Arribé a tal ámbito de la sicología literaria, a este libro en particular, no porque lo conociera de antemano, sino por escudriñar autores dentro del selecto catálogo de Impedimenta, selectiva editorial fundada en Madrid, 13 años atrás, por Enrique Redel, de la cual tuve conocimiento mediante los libros del narrador rumano Mircea Cartarescu, quien tanto representa para mí en este lustro vital y literario de nuevas lecturas. El título despierta curiosidad, sobre todo por el sonoro nombre de la ciudad: Ypsilanti. ¿Por qué tres Cristos? Múltiples experimentos sicológicos con individuos o grupos de personas, se han hecho a lo largo de la historia. Peligrosos. Inmorales. Abominables y crueles, muchos de ellos. Este, que se realizó en tal municipio del condado de Washtenaw, Missouri, sigue siendo controvertido, y respetado por la naturaleza de su investigación, en la historia moderna de la psiquiatría. El sicólogo social de origen polaco, Milton Rokeach, en el verano de 1958 comenzó una terapia de grupo cuyo testimonio escrito es de notable validez para el ámbito psiquiátrico, y de narrativa singularidad para el mundo literario, al confrontar entre ellos a tres esquizofrénicos paranoides que se creían Jesucristo. En la historia de múltiples y folclóricos, peligrosos y encandilados individuos afirmando en todos los tonos y con toda clase de artificios ser Jesucristo, muchos de ellos con reconocida y peligrosa imagen sectaria en los siglos XIX, XX y lo transcurrido del XXI, no es frecuente encontrarse con tres Cristos a la vez y asistir al torrente de sus diálogos y monólogos. Y todos encerrados en un asilo. Sin iglesias. Sin credos ni prosélitos. Sin fanáticos ni secuaces. Los Corazín y Jericó de estos tres Cristos, eran los claustros del pabellón siquiátrico del hospital de Ypsilanti. Rokeach, quien falleció en 1988, resalta entre los sicólogos más referenciados de nuestra época. El principal interés científico de Rokeach, era la identidad. Se planteaba cómo desarrollamos una identidad propia y qué nos hace ser quienes somos y por qué a veces se producen crisis de identidad. “Los tres pacientes intentaron de distintas maneras superar la extraña situación que estaban viviendo. Para alcanzar una paz personal, cada uno siguió una táctica diferente. Clyde Benson, granjero alcohólico de 70 años, negó la existencia de los otros dos y empezó a referirse a ellos como si fueran cadáveres reanimados o muertos operados por maquinarias internas. Joseph Cassell, escritor fracasado de 50 años, señaló que los otros dos pacientes estaban internados en un hospital siquiátrico por lo que obviamente estaban mal de la cabeza y luego justificó su estancia allí, en su normalidad como Jesucristo. Leon Gabor, joven de 30 con una madre controladora y psicótica, cambió su identidad, pero no hacia su persona original como Rokeach esperaba, sino que se humilló identificándose con el nombre de “Estiércol Virtuoso Idealizado” y cambiando su “esposa”, quien hasta entonces era la Virgen María, por una esposa que él denominaba Madame Señora Yeti, mujer de más de dos metros de altura y 90 kilos de peso, descendiente de un indio y un jerbo. León fue alterando su delirio para que pudiera encajar sin enfrentamientos en la nueva situación”, recapitula el neurobiólogo salmantino José R. Alonso.
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Asegura Clyde, uno de los Cristos: “Mi trabajo consiste sobre todo en construir. Hago de dos mil trescientas a tres mil trescientas personas al día, tanto hombres como mujeres, entre aquí y el cielo, y en el cielo hay habitaciones, casas, iglesias y predicadores fantasmas”. Responde Joseph, el otro Cristo: “Cuando inventé el mundo el paganismo no existía. Algún día, cuando el mundo se haya asentado en una base firme, la religión no será necesaria: no habrá ni curas ni pastores”. El libro lo llevaron al cine en 2017, Tres Cristos, con Richard Gere como psicólogo. Peter Dinklage, el notable enano de la serie Juego de tronos, es Joseph. En el filme de Jon Avnet. Hubo un caso semejante, documentado por el psiquiatra Sidney Rose, quien experimentó con otros dos Jesucristos auténticos, uno de ellos enfático consigo mismo: “Estoy diciendo cosas similares a las que afirma este chalado. Eso significa que también yo estoy loco”. ¿Qué valoro del citado libro? Hospedo en mi alma un Judas, un Pilatos, otro Cristo clamando en vano a su Padre desde la cruz. Me sucede con frecuencia: en mi vida anclan libros y autores que no buscaba, cuyos temas, lenguajes y protagonistas, fertilizan mi narrativa. Espejismos donde me interno y hago parte de sus protagonistas. Junto a estos tres Cristos, me llegaron excéntricas vidas de 30 hombres más, Jesucristos todos ellos. Desconozco si hay Budas. Si hay Mahomas. Si Shiva medita en algún sanatorio. Vírgenes Marías todavía no afloran. Tal vez mujeres con esquizofrenia paranoide no abundan como los hombres. Tal vez más adelante encuentre una o tres Marías. O si tengo suerte, un trastornado gay, pretendiendo ser madre de Jesucristo. Quisiera ser el cronista de cristofanías como las de estos tres huéspedes de Ypsilanti, adelantándose a la parusía. Más Jesucristos que Jesús mismo, cuando se escuchan sus divagaciones. A la pregunta: ¿por qué cree que los reunimos a los tres?, Clyde no responde. Joseph, dice: “Para ayudarle a convencer a Clyde y a León de que están locos”. León asegura: “Entiendo que le gustaría fundir nuestras morales en un solo crisol, pero en lo que a mí respecta, yo soy yo, él es él, y él es él. e intenta lavarnos el cerebro, también por medios desviados como el vudú electrónico. Eso implica dos contra uno, o uno contra dos”. Razonamiento crítico que años después, en 1981, en el postfacio de su libro reconoció Rokeach al hacer un balance del experimento con los tres hombres: “Hoy tengo la sensación de haber escrito un libro prematuro. No tenía derecho a jugar a ser Dios e interferir en sus vidas las veinticuatro horas del día”.
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Tres próximos y distantes Jesucristos. Y un psicólogo con varios ayudantes quien, sin proponérselo, se convierte en el observador evangelista cuyo principal objetivo no es narrar potenciales milagros que estos puedan hacer, sino “analizar los efectos de ciertos métodos experimentales en los sistemas ilusorios de creencias y los comportamientos delirantes”, en quienes anularon su identidad para asumir otra más excelsa. Rokeach deduce, en su experimento de dos años, que estos Cristos se mostraban inseguros de su papel como hombres. “no para defenderse de sus tendencias homosexuales, sino de sus recelos sobre su identidad sexual”. Diecinueve capítulos, un epílogo y un postfacio, integran tan desgarrador libro. León, el más parecido a Jesucristo y, de los tres, el más elocuente y claro, escribía un relato autobiográfico llamado Causa y evolución, desarrollando su teoría del Morfodita cósmico. “¿Qué le ha hecho pensar que fuese morfodita?”, pregunta a León su psicólogo. “Forniqué por la boca cuando tenía ocho años, con un niño de diez: dos veces en la suya y otras dos en la mía. Así permite Dios que la gente aprenda a usar bien del pene, si aceptan la distinción entre el bien y el mal”, responde este. Por su parte, Joseph, el escritor frustrado, aseguraba ser suyas “todas las grandes ideas y obras de la literatura, la historia y la ciencia”, considerando enemigos a Aristóteles, Freud, Forster, Wells y Flaubert. Él es el autor auténtico de todas las obras que la historia atribuye a tan notables autores. Un Cristo novelista, superior al nazareno que solo escribió algunas líneas sobre el polvo. Textos confidenciales, confesiones, debates, preguntas y respuestas, cartas cuyos contenidos hubiesen firmado como suyos Jarry, Artaud, Genet, Mrozek o Beckett. Además de la película, hay varias obras de teatro y dos óperas. Se me ocurre pensar si, en realidad, no era Jesucristo mismo encarnado en estos tres hombres, convencido de ser uno y trino. Con algún plan para experimentar con el sicólogo y, por extensión, con cuantos leyéramos tal testimonio. Desfile de estrepitosas alucinaciones en un ambiente de científica racionalidad. No hay espacio aquí para incluir el poema de León, llamado Estiércol, en uno de cuyos versos reconoce que: “El oro es precioso pero el estiércol lo supera”. Los diálogos de estos hombres entre ellos y con el sicólogo, no están distantes del lenguaje filosófico de Baudrillard o Heidegger. Esta frase, es del filósofo alemán, no de León: “El Dasein se comprende siempre a sí mismo desde su existencia, desde una posibilidad de sí mismo: [a] de ser sí mismo o [b] de no serlo. El Dasein, o bien ha escogido por sí mismo estas posibilidades, o bien ha ido a parar en ellas, o bien ha crecido en ellas desde siempre”.
Calarcá. Mayo 11 de 2020. Desde el encierro.
Damos la bienvenida a nuestra Revista «Arrierías» al escritor Calarqueño, Umberto Senegal, conocido por su trabajo literario y muy cercano a las gentes de Caicedonia. Sus aportes traerán nuevas propuestas a nuestra publicación online. Bienvenido.
DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS DE UMBERTO SENEGAL

Umberto Senegal, es el seudónimo que desde 1974 utiliza el escritor calarqueño Humberto Jaramillo Restrepo. Nació en Calarcá, Quindío en 1961. Comenzó a escribir para periódicos de esta región desde los 13 años de edad. Educador. Poeta, cuentista, fotógrafo, ensayista y editor. Licenciado en Español y Literatura por la Universidad del Quindío.
Desde temprana edad ha colaborado en múltiples periódicos y revistas de Colombia y otros lugares del mundo. Estudioso y difusor del haiku desde los años 70, sus poemas dentro de tal forma nipona han sido traducidos y publicados en 12 idiomas. Estudioso y cultor del minicuento. Muchos de sus textos en prosa y verso figuran en antologías nacionales e internacionales. Fundador y director de la revista Kanora que se publicó durante 15 años en Colombia. Coordinador y fundador del Centro de Información Reinaldo Arenas.
Fundador y presidente de la Asociación Colombiana de Haiku. Codirector del Centro de investigación y difusión del minicuento, Lauro Zavala, en Colombia. Fundador y director del Centro de estudios Robert Walser, con sede en Calarcá. Vicepresidente de la Fundación Pundarika y fundador, junto con la escritora Bibiana Bernal, del sello editorial Cuadernos Negros. Ha leido su poesía, sus minicuentos y ensayos, en diversos lugares de Colombia. Invitado al XX Festival de Poesía Internacional de Medellín. Ha realizado múltiples talleres de haiku en departamentos de Colombia.
Obras publicadas y algunos de los libros donde se incluyen textos suyos:
Desventurados los mansos (cuentos) 1977
Pundarika (Haikus y poesía zen) 1984
Ventanas al nirvana (Poesía zen) 1987
Papeles y razones (Textos colectivos del Taller literario del Quindío) 1989
Taller de creación literaria (Con Carlos Alberto Castrillón) 1992
Antología del haiku latinoamericano (Con los escritores brasileños H. Masuda Goga, Roberto Saito y Francisco Handa) 1993
Poetas hispanoamericanos para el tercer milenio (Chile)
100 poetas actuales (Chile) 1993
Modern Haiku (Estudio del poeta y profesor David G. Lanoue sobre los haikus de Senegal) 1993
(poesía zen) 1994
Ocolind iazul Round the pond (Rumania) Ensayo sobre Basho. 1994
Antología del cuento corto colombiano 1994
Elementos para una teoría del minicuento. Nana Rodríguez. 1996
Ultrantología, antología del poema breve Jorge Cadavid. 1999
Antología poética del siglo. Carlos Alberto Castrillón. 2000
Haiku International Antology. Atenas. Zoe Savina 2002
Primer Concurso departamental de cuento innovador. 2002
El camino del loco (Minicuentos) 2003
Madame Destino. Selección poética Punto Seguido 25 años. 2004.
Cuentos atómicos (microrrelatos que no pasan de 20 palabras) 2006
Microrrelatos (Junto con el narrador José Raúl Jaramillo Restrepo 2006
Minicuentos (Junto con el narrador Javier Tafur) 2006
Haikuentos . Haikus (Junto con el poeta Javier Tafur) 2006
Didáctica de la literatura del Quindío. Nodier Botero. 2006
Segunda antología del cuento corto colombiano. (Bustamante y Kremer) 2007
Minificción quindiana. Bibiana Bernal 2007
5 ensayistas quindianos. Bibiana Bernal. 2007
8 cuentistas quindianos. Bibiana Bernal. 2007
Relatos para un enano (Minicuentos) 2008
Blanco sobre blanco (haiku) 2008
Comitivas invisibles. Cuentos breves de fantasmas. Argentina. Raúl Brasca 2008
Visitantes (cuentos breves) 2009
Versículos del demonio (Poesía surrealista) 2009
Ítaca de Kavasis (Ensayo) 2009
Sunyata (Poesía) 2009
Por favor sea breve 2 (Microrrelatos) Antología por Clara Obligado. España 2009
Calarcá para leer (Autores y textos varios) 2010
Quién patea un perro muerto (Minicuentos) 2010
Lecturas críticas de la obra de Baudilio Montoya. Juan David Zambrano. Armenia, 2011
Poesía amorosa y erótica del Quindío. Diego Alberto Pineda, Armenia, 2011
Usos de la noche (Poesía) Con Carlos Alberto Agudelo Arcila (2017)
La uva de los filósofos (Minicuentos) 2010
La música de las sirenas, México 2013 Javier Perucho.
Un viejo estanque Antología del haiku contemporáneo en español. Susana Benet. Granada 2013
A Vast Sky, An Anthology of Contemporary World Haiku, Bruce Ross. USA 2014
Minificción-arte. La escuela también cuenta. Carlos A. Gamboa Tolima 2014
Entre el ojo y la letra. El microrrelato hispanoamericano actual.Carlos Paldao. New York 2014
Eros y Afrodita en la minificción, México 2016, Dina Grijalva, antóloga.
Universo de rocío (2018) Haikus
Sonatas para vampiros (Minicuentos) 2019
Poesía amorosa y erótica del Quindío. Diego Alberto Pineda. 2010
Destellos en el cristal. (Antología de microrrelatos de espejos) Esteban Dublín. 2013
Invitado a distintos eventos de literatura y poesía en varias regiones de Colombia. Coordinó el Taller de literatura del Quindío. Ganador de varias medallas de oro al mérito literario en su región. Sostiene varios blogs sobre literatura, fotografía y arte. Ha prologado cerca de un centenar de libros de autores regionales, nacionales y foráneos. Columnista del diario La Crónica del Quindío, desde hace más de 20 años.
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