Estamos llenos de ilusión y esperanza / Por José Emilio Yepes.

IMG_3241Vivimos una increíble, impensable e indescifrable tormenta a la cual venimos refiriéndonos a tal punto, que podríamos pasarnos todo este año escribiendo acerca del hipotético devenir de la humanidad y de nuestra dolida Colombia.

Lo que sí es claro es que cada país, cada región, cada sector social, y cada una de las familias han vivido esta crisis de manera distinta y particular de acuerdo a la afectación propia y a las posibles incidencias familiares, económicas, educativas,…etc. Las condiciones con las que nos ha tocado enfrentar esta pandemia son tan diversas y se ha enfrentado de manera tan particular, que es respetable cualquier posición frente al tema, cualquier planteamiento de cómo se debe seguir enfrentando y las enseñanzas que al final queda en cada uno de nosotros.

Después de vivir y enfrentar la pandemia de salubridad del COVID-19, percibo y veo venir una pandemia mental y una pandemia económica que a todos nos va tocar vivir.

Las implicaciones económicas que al mundo le está dejando la difícil situación vivida por causa del coronavirus unido a el encierro y distanciamiento social, nos obliga a tener en cuenta, de aquí en adelante, la fragilidad en la salud propia o de familiares, las implicaciones económicas por falta de trabajo y tantas alteraciones de la cotidianidad  a la cual veníamos acostumbrados, vaticinan unas proyecciones económicas y sociales no muy alentadoras.

Pero nosotros, los campesinos de Colombia, estamos convencidos que con el agro y por el agro vendrá el motor de desarrollo para enfrentar este nuevo escenario nacional y mundial. Empezamos a escuchar en gobernaciones y alcaldías  como vienen implementado de manera prioritaria en el plan de desarrollo 2016-2019 y presentado a las asambleas departamentales y concejos municipales, la inclusión del desarrollo agrícola.

Y el café, nuestro bendito y apreciado café, como el renglón que definitivamente ratificara la presencia de nuestro país en el mundo. Recordemos que son más de quinientas mil familias cafeteras (500.000) que vivimos del mejor café del mundo y que damos trabajo digno y responsable a muchos conciudadanos (y hoy inclusive a muchos venezolanos).

Aquí empezamos una nueva etapa en nuestras vidas, llena de ilusión y esperanza, gracias a la reactivación de la economía cafetera. Ojala recibamos del fondo nacional del café (entidad que debe de tener gran parte del ahorro de los cafeteros durante los últimos 50 años) y encontremos el apoyo gubernamental, para que se dé el verdadero fomento al sector agrícola colombiano por excelencia, la caficultura.

Los cafeteros hemos vividos momentos muy difíciles a través de toda su historia en el devenir del país: la violencia política y social, las crisis constante del precio del grano, y el descuido institucional entre otros, hace que hoy estemos preparados pare enfrentar este nuevo escenario nacional y mundial y que seamos, los caficultores, los que llenemos de confianza a muchos sectores sociales de nuestra amada Colombia.

Los caficultores colombianos SI que estamos preparados!

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