Pelos y cultura / Por Manuel Tiberio Bermúdez

Nota: Este texto lo escribí hace algún tiempo, pero considero que tiene vigencia, al menos, para decirle a los jóvenes que seguimos creyendo en sus propuestas.

Se han vuelto visibles. Se reúnen en la que ahora denominan “La plazoleta de la amistad” para botar corriente, para hablar de su pueblo, para analizar lo que está sucediendo, pero sobre todo para compartir sus trabajos en cuento, poesía, pintura, en fin para sacar adelante sus sueños.

Es la nueva juventud de Caicedonia, esa que sabe combinar, en dosis justas, la rumba y el crecimiento personal. Son amigos del pintor Carlos Galvis, y  uno podría pensar que van hasta allí a ver como de sus pinceles salen hermosos paisajes y nuevas propuestas que se hacen visibles a cada trazo del maestro, pero además brota la solidaridad del trashumante que conoce de sueños y de anhelos.

Este fin de semana que estuve en Caicedonia, Carlos, el pintor, fue puente para charlar con algunos de esos muchachos. Me compartieron sus anhelos, me hablaron de las nuevas propuestas en La Centinela del Valle, me interesaron por su quehacer en el que la palabra tiene un espacio relevante.

Uno de ellos, Luis Javier Herrera Rincón, un muchacho que estudia literatura en la Univalle Caicedonia fue mi interlocutor para saber más de lo que proponen y hacen.

Es joven, de palabra fácil, con su pelo largo al viento, bandera de libertad y señal de no conformidad con lo que lo rodea, hizo que me acordara de mi juventud lejana, en el que el cabello también contaba de nuestra rebeldía.

Me contó que “un grupo de amigos, académicos, empíricos, y gente de la ciudad, se están organizando para tratar de liderar algunos procesos culturales en los que se involucra a la comunidad.

“Hemos logrado hacer aquí en esta Plazoleta de la Amistad, un evento que denominamos “micrófono abierto concierto sentido”. Ya han pasado por aquí entidades como GEA de Tuluá y en esa oportunidad compartimos muestra de títeres y música”.

“Nuestro propósito es –dice mientras enciende un cigarrillo- generar unos procesos para que la gente, no solamente se apropie de los espacios que les proponemos, sino que se expresen, que digan, que muestren, que compartan”.

Quise saber cómo están motivando a la comunidad de Caicedonia pero en especial a los jóvenes para que se vuelvan cómplices de las propuestas que les están haciendo.

“Nuestro propósito inicial es buscar fortalecer la propuesta cultural y artística popular, es decir, aquellas personas que durante mucho tiempo has estado por ahí sin un espacio en el que expresarse, es decir, la gente de nuestro pueblo, la gente del campo de la que tenemos la certeza tiene mucho que decir, para que asistan a nuestros espacios y nos muestren lo que hacen”.

“Otro de nuestros objetivos es que estamos -todos los que hacemos parte del grupo- promoviendo la lectura en el Municipio. También tenemos una gran fortaleza en la música y la utilizamos, no sólo para atraer al publico, sino que los provocamos con ella para que participen de las diversas actividades que realizamos”.

Hay ya varias personas que están destacando en ese campo. Diego Quiceno, por ejemplo, es un muchacho que siempre está con nosotros. Él es cantante y tiene un grupo de Rock que se llama “Borbotones” y otra agrupación que se denomina “Un día de verano” un grupo nuevo que ya,  también, se abre camino en el alma de los que los han escuchado”.

“Pero además estamos pidiendo a quienes tiene algún quehacer en lo artístico y cultural, que se sumen y es por ello que han estado llegando a nuestro grupo, poetas, pintores, gente que le interesa jalonar el civismo en Caicedonia, en fin, creo que hay deseos de participar con nosotros y eso es lo que queremos”.

Otro tinto, de los ya varios que hemos consumido, llega a nuestra improvisada mesa que nos ha arreglado el pintor Carlos Galvis, y continuamos la charla.

“Uno de nuestros principales anhelos es que la gente de Caicedonia asista a nuestras actividades y que los mayores, los adultos,  no piensen en nuestro trabajo como una propuesta “para pelaos, para jóvenes”. No,  queremos una conexión directa con los mayores para que nos apoyen, para que nos aporten, para que critiquen lo que hacemos pero con el fin de que hagamos las cosas mejor. Porque, los eventos que hacemos, los proyectamos pensando en la comunidad de Caicedonia en general: los niños, los adultos, y la idea es motivar la participación, la tertulia con estos eventos culturales. Que quienes nos acompañen participen, digan, propongan hagan junto a nosotros. Que nos escuchen, que nos muestren lo de ellos y que tengan en cuenta que esta es otra forma fructífera de ocio, de pasar un rato ameno y productivo”.

Le pregunto a Luis Javier, respecto a que destacar de esa labor que vienen haciendo. “Quiero destacar –dice- el aporte que ha hecho la gente de nuestro Municipio, los actores cívicos, los que nos han entendido la propuesta y nos apoyan con insumos, con dinero y que se vuelven los mejores cómplices de nuestra oferta cultural. Y claro, la Universidad del Valle, ha sido pilar importante en nuestro propósito y nos ha ayudado con la logística pues todo evento por pequeño que sea tiene costos y hay que sufragarlos para que el sueño se haga realidad”.

“Estamos tocando otras puertas como la Casa de la Cultura de Caicedonia, que nos apoya, no como uno quisiera, pero si entienden nuestro trabajo y hay disposición de trabajar que es lo más importante. Ojalá haya convenios con Casa de la Cultura, con la Alcaldía Municipal, para que este trabajo sea más plural y mucho más importante en nuestra ciudad”.

Seguimos hablando largo rato y le conté a Luis Javier, que años atrás, también un grupo de los que en esos momentos éramos los jóvenes de la ciudad, provocamos acciones a favor de ser mejores seres humanos: Jairo Serna Salazar, en poesía, Eduardo Mejía, Gustavo Henao, Iván  Rivas, Carlos Galvis y otras personas en pintura, eventos como los festivales de la canción organizados por MAO, el Movimiento de Artistas Unidos de Caicedonia, de los que surgieron algunas figuras que la ciudad reconoce.

Me gustó terminar charlando con varios de estos muchachos, “mechudos”,  como le llaman los adultos, que no comprenden o no quieren aceptar, que debajo de esas banderas de cabello al viento, se esconden las ideas para las acciones que irán cambiando una ciudad que poco se expresa en lo que tiene que ver con propuestas culturales y artísticas, y que ellos, poco a poco están propiciando en busca de sus sueños… y eso hay que apoyarlo.

DIANA
Fragmento del Mural de Diana Zuluaga en Caicedonia.-

Deja un comentario