“Cuando la historia es ocultada, sesgada, tergiversada o contada a medias por algún sector político, económico o social la verdad desaparece”. (Ramírez, M. 2018. p. 107)
Es por esto que se debe poner sobre la mesa el tema de los asesinatos sistemáticos a líderes, lideresas y defensoras y defensores de DD HH, sin embargo, el actual gobierno ha intentado invisibilizar en diversas ocasiones la sistematicidad de dichos asesinatos, como se puede evidenciar en el comentario realizado por la ministra del interior Alicia Arango Olmos en la mesa por la protección de la vida realizada el 3 mayo en el Putumayo “aquí mueren más personas por robo de celulares que por ser defensores de derechos humanos (DD HH)”, es por esto que cabe preguntarse ¿qué ocurre con la comunidad cuando los líderes, lideresas y defensores de derechos humanos son asesinados?.

Dicho lo anterior cabe precisar que según un informe de Indepaz (Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz) denominado #PazalLiderSocial un registro actualizado desde el 1 de enero del 2020, en lo que ha corrido del año se han registrado 57 asesinatos a líderes, lideresas sociales y defensores de derechos humanos, así como 10 asesinatos a firmantes del acuerdo de paz, excombatientes de farc; más no se trata tan sólo de cifras. Según el informe anual de la ONU Colombia es el país de América Latina con más asesinatos de activistas de derechos humanos. Igualmente, han incrementado las amenazas en su contra en un contexto de altos índices de impunidad.
En relación con lo anterior, el presidente Iván Duque manifestó no estar de acuerdo; ¿Por qué le causaría a él y a su partido de gobierno tanto malestar dicho informe? podría ser acaso debido a que el informe señala que «las personas defensoras son asesinadas y violentadas por implementar la paz; oponerse a los intereses del crimen organizado, las economías ilegales, la corrupción y la tenencia ilícita de la tierra; y por proteger sus comunidades. Las defensoras son, además, objeto de violaciones específicas de género y sus familias son también el blanco de ataques». (Naciones Unidas, 2019. p.p 6-7), de ahí que toda la comunidad se vea afectada por la violencia estructural del país y a su vez se pone de manifiesto el enfoque de género el cual nos permite evidenciar cómo las mujeres viven de manera diferenciada esta situación de conflicto.
La ONU en informes anteriores ya había alertado al ex presidente Santos sobre la sistematicidad de los asesinatos, al mismo tiempo recomendó fortalecer la presencia del Estado en dichos territorios; sin embargo, el Estado colombiano no acató ninguna recomendación y ahora vemos como los asesinatos se incrementan generando nuevos círculos de violencia producto de dicho olvido estatal, como sucede en la zona del Pacífico, de ahí que estos líderes y lideresas mueran por luchar por la tierra.
En relación con lo anterior, el libro “p’arriba, es p’a allá:” la manigua del autor Mario Ramírez Monard es un ejercicio contra el olvido como menciona Bermúdez (2019); porque esto señoras y señores no es algo nuevo es quizá el intento de este narco gobierno por continuar con la violencia y truncar la implementación de los acuerdos de paz. ¿Por qué alguien no estaría de acuerdo con la construcción de paz?, el libro de ficción histórica como lo denomina el autor plantea entre sus páginas como la hegemonía política, relacionada siempre con la élite social se las ha arreglado para controlar las tierras, desplazando comunidades a diestra y siniestra, ejerciendo por tanto una forma de control y dominio territorial.
Acerca de lo anterior, Montero (2004) menciona que una comunidad es un conjunto de bordes borrosos el cual se encuentra en permanente transformación y que a través de sus interrelaciones genera una conciencia de sí como grupo, configurando a su vez un sentido de pertenencia e identidad social; el cual es representado por los y las líderes sociales, que al ser asesinadas/os genera en la comunidad terror, se muere a su vez la intención de volver a reunirse para trabajar, la comunidad queda perdida, con personas aisladas y atemorizadas, es decir, es destruido el tejido social.
Acorde con lo anterior se retomará la pregunta inicial ¿qué ocurre con la comunidad cuando los líderes, lideresas y defensores de derechos humanos son asesinados? En el párrafo anterior se menciona algo acerca de lo que ocurre con la comunidad, en relación a la destrucción del tejido social entendido como los diversos vínculos interpersonales que se generan en dicha comunidad, ahora bien, el líder y la lideresa, ayuda a solucionar tensiones, cohesionan la comunidad, es decir, la mantienen cohesionada a través del sentido de comunidad el cual hace referencia a que es lo que mantiene a la comunidad unida, por otra parte el Estado y diversos movimientos sociales se acercan a la comunidad con el fin de reparar.
Dicha reparación se ha desarrollado de la mano de universidades como la U.N.C, Colciencias así como diversos psicólogos y psicólogas sociales del país quienes contribuyen con la recolección de testimonios para la construcción de la memoria como parte de la comisión de la verdad uno de los punto del acuerdo de paz que busca esclarecer los hechos colectivos e identificar patrones de violencia, conocer qué pasó para no repetir, esto hace parte de la reparación simbólica, sin embargo, el Estado ha incumplido disminuyendo el 50% del presupuesto de esta labor y el 78% menos para la unidad de búsqueda de personas desaparecidas.
A continuación, se esbozarán características de intervenciones desde un enfoque psicosocial, el cual utiliza estrategias de intervención como el arte a través de videos, fotografías, danza, etc., reconociendo en torno a la vivencia de dolor que cosas les ha posibilitado seguir adelante, con el fin de tramitar dichas experiencias a partir de las narrativas de las mismas, así mismo, el enfoque psicosocial pretende visibilizar, sensibilizar y finalmente transformar la realidad social, reconociendo el carácter gradual de dicha intervención o acompañamiento psicosocial.
A manera de conclusión se plantea como el Estado colombiano sigue desatendiendo la situación que viven los y las lideresas, así como los DDHH quienes ponen en riesgo a diario sus vidas al reclamar paradójicamente sus derechos humanos a un estado que no se las garantiza, al luchar por su territorio cuidándolo de la mano del narcotráfico y las prácticas de un Estado corrupto que cada día le da más entrada al modelo neoliberal, no obstante, hay quienes siguen luchando porque se construya la verdad y las garantías de no repetición, esto con mirar a pensar en un nuevo país lejos de las tensiones de la guerra, es así que, surge las psicología social comunitaria que parte de este contexto de guerra para pensar soluciones comenzando por la reparación de las víctimas.
Referencias:
Montero, M. (2004). Introducción a la psicología comunitaria. Desarrollo, conceptos y procesos. Buenos Aires. Argentina.: Editorial Paidós.
Naciones Unidas. (2019). Visita a Colombia Informe del Relator Especial sobre la situación de los defensores de los derechos humanos, de Naciones unidas Sitio web: https://undocs.org/es/A/HRC/43/51/Add.1.
Ramírez, M. (2018). “p’arriba, es p’a allá:” la manigua. Caicedonia-Valle- Colombia: Tipografía Atalaya.