La levedad del ser humano / Por. Mario Ramírez Monard

Para: Revista Digital Arrierías

En virtud del pánico que está sufriendo la sociedad mundial  como consecuencia de la pandemia del Coronavirus (Covid-19), nos damos cuenta de nuestra incapacidad inmediata para tomar determinaciones en un mundo supuestamente súper desarrollado, de alta tecnología y de avances científicos increíbles en los últimos cincuenta años.

Esta invasión microscópica y letal que afana, aterroriza y genera tanto pánico en el mundo moderno actual, no es cosa nueva en la historia de la humanidad. Dado lo corto del espacio en nuestra revista para desarrollar temas con más profundidad en el análisis histórico y/o científico, nos detendremos en una pandemia que aconteció en la parte alta de la edad media y que costó decenas de millones de muertos.

plagas de egipto
Las plagas de Egipto – ilustración de la web

La historia ya nos ha referido la narrativa sobre las siete  o las diez plagas de Egipto que afectaron (según textos bíblicos del antiguo testamento) solamente a una pequeña parte del mundo, Egipto, con sus faraones y los esclavos hebreos que allí estaban bajo sometimiento del mandatario de la época: piojos, úlceras, langostas, ranas, peste sobre el ganado, lluvias de fuego y el infaltable Ángel Exterminador, entre otros males, azotaron única y exclusivamente a la región del extremo oriental de África donde estaban esclavizados los “hijos de dios”. Realidad o fantasía, en varios códices (hojas o escritos sueltos) aparece la narrativa de ese mundo de destrucción originado por razones de tipo natural o espiritual con ángeles asesinos enviados por un ser supremo para salvar a los elegidos. Estos  escritos luego fueron vaciados al testamento antiguo de los judíos.  Este pasaje bíblico podría servirnos para un tipo de análisis histórico posterior. Esta invasión de males en Egipto no fue pandemia, fue una afectación endémica en cuanto que sólo estuvo focalizada en aquella zona.

Pandemias famosas: la viruela, el sarampión, la gripe española, el VIH, el ébola que causaron millones de muertos en su expansión por muchos lugares del mundo. Indiscutiblemente la más famosa fue la pandemia de la peste bubónica o peste negra que se desarrolló en la parte alta de la edad media.

La Peste Negra o Peste Bubónica (llamada así por la erupción en el organismo de los seres humanos de llagas llenas de pus o bubones) tuvo su origen en Asia -como el Coronavirus)- en virtud de la invasión de ratas cargadas de pulgas en medio de los guerreros Mongoles quienes arrastraban sus enfermos y heridos en medio de la miseria, el desaseo. Los animales ya infectados y ante la mutación de la bacteria se afectan, especialmente, los guerreros. Muchos de ellos mueren en medio de las batallas o en su trasegar desde Asia para Europa. Los invasores utilizan sus muertos infectados para lanzarlos sobre los poblados. Fue una especie de guerra biológica utilizada militarmente por los invasores mogoles.  La gente huye. La apeste comienza a trasmitirse por vía aérea, estaba en el ambiente que se respiraba.  Muchos habitantes pacíficos de esos poblados huyen con sus familias y algunos llevaban en su organismo el mal, Al paso por otras ciudades iban quedando algunos con sus pústulas purulentas en la cara y en el cuerpo dando un panorama tétrico y espantoso. Morían lentamente. Esta especie de guerra biológica fue utilizada militarmente por los invasores mongoles.

De Asia llega el mal a un poblado Italiano (covid 19?), Siena, iniciando así la mortandad apocalíptica entre ciudades del norte de África, Europa y, por supuesto, Asia. América no sufrió ese embate pues no había sido expoliada y colonizada en aquella época. En menos de diez años murieron casi 100 millones de personas.

En su expansión hacia España y Francia, acontece uno de los hechos más lamentables y pérfidos en la historia de la religión. Clemente VI, un rico comerciante que había alcanzado la tiara Papal, ante la súplica y ruego de los creyentes para que Dios intercediera en la salvación del mundo de aquella época, no encontró más solución que tirar cientos de cadáveres putrefactos al Ródano, del cual se abastecían muchas poblaciones en el recorrido del portentoso rio de la época. Por supuesto, miles y miles de personas fueron infectándose y muriendo en medio de inmensos dolores. Entre 1337 cuando se inicia en Asia la pandemia y 1347 cuando llega a Europa y se extiende al norte de África, la gente, sin distinción económica o religiosa, iba muriendo como si hubiera llegado la época del Armagedón, del fin del mundo. En 4 años, esto es hasta 1355, Europa era un verdadero cementerio.

Si en tiempos actuales la invasión del corona virus se ha hecho extensiva en forma rápida debido a la velocidad del transporte, en el caso de la peste negra fueron casi 3 décadas de expansión lenta y de sufrimientos espantosos de millones de seres humanos.

En la peste medieval coadyuvó en el desarrollo del mal las condiciones higiénicas tan lamentables. No había letrinas ni lo que conocemos en la actualidad como inodoros familiares o habitacionales. La gente de la época llenaba barriles con desperdicios, excrementos y orina. Una vez llenos, los lanzaban a las calles donde la gente realizaba normalmente sus actividades. El olor, la inmundicia,  la podredumbre y el desaseo fueron la opípara cena que alimentó el despliegue inusitado de la peste.

Hoy tenemos nuestra pandemia, nuestra peste, que en menos de dos meses de haber sido conocida, ha llegado a todos los continentes donde habitan seres supuestamente con alta tecnología y servicios médicos avanzados. Sin embargo, la molicie, la estupidez de la gente, los desgobiernos que piensan más en las armas, en la guerra que en la salud y la educación, están llevando a esta sociedad a un estadio de terror y pánico que en nada se diferencia de la mortal experiencia vivida en la alta mitad media. Nada hemos aprendido.

POST SCRIPTUM: Felicitaciones a la gente de nuestro pueblo, Caicedonia. El comportamiento en estas horas aciagas ha sido ejemplar. Su capacidad de resiliencia salta a la vista. En cuanto a los gobiernos del mundo, cabe notar que, como dicen nuestros jóvenes, la pandemia los cogió “con los calzones abajo”. Gobiernos que, como el de Colombia,  gastan millonadas en guerras, en programas cuyo costo real se eleva por obra y gracia del “espíritu santo” a sumas absurdas, en burocracia inútil, en viáticos costosos viajando por el mundo mientras la salud y la educación están al límite de la pobreza.

Hewlett-Packard
Hospital Santander – Caicedonia 

Al alcalde de Caicedonia un consejo: Señor Orozco, como su meta es ser clasificado como el mejor alcalde en la historia de nuestro pueblo y a sabiendas de su capacidad de trabajo, si quiere alcanzar esa meta, empiece por lograr que Caicedonia tenga un hospital de segundo nivel. El que tenemos, a pesar de la calidad de médicos y el personal de enfermería, no pasa de ser un centro de salud veredal No es justo que no tengamos un servicio permanente de especialistas. Las madres parturientas, por sólo poner un ejemplo,  deben ser enviadas a otros municipios, especialmente del Quindío. Alcalde, usted puede lograrlo. Haga un pequeño esfuerzo y el pueblo lo recordará eternamente. Ah, y gracias.

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