Conflicto armado 1 / Por: Mario Ramírez Monard

NOTAS DE REDACCIÓN

NOCIONES ELEMENTALES DE DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO

Especial para ARRIERÍAS

mario ramirez

Con respecto a la magnitud y el asombro nacional e internacional frente al bombardeo que el Estado colombiano hizo en el departamento del Caquetá, hecho en el que murieron combatientes armados disidentes de un movimiento ya inmovilizado y varios niños; también frente a la avalancha de ataques de defensores a ultranza del hecho o críticos ibídem del mismo, creemos una necesidad referirnos en esta edición al respecto, con el ánimo de dar elementos básicos para comprensión, difusión y análisis sin llegar a los extremos de agresión verbal o escrita que se han suscitado en nuestro país con los últimos hechos.

En la última semana del mes que transcurre, algunos críticos acérrimos del proceso de paz en nuestro país han dirigido  aviesas teorías y tesis para desalentar y destruir el proceso de paz y es, precisamente la JEP (Justicia Especial para la Paz) el objetivo principal para lograr desestabilizar, nuevamente, a Colombia, y recuperar el sendero de la guerra que tantos frutos da a determinados sectores de la vindicta y de los negocios de armas y tierras en nuestro país.

Por supuesto que la JEP comete errores y cae en determinaciones que, desde nuestro conocimiento y perspectiva del derecho de la guerra, van en contravía de los Pactos de Ginebra, especialmente el artículo Tres Común y el Protocolo II adicional que clarifican o reglamentan los conflictos armados internos como es el de Colombia. Ya explicaremos esto en la última parte de este escrito.

¿Qué es el Derecho Internacional Humanitario? Todos los estudiosos y académicos lo definen como las normativas que deben seguir y cumplir las  partes que intervienen  en conflictos armados, externos o internos, con el fin de fijar límites a los mismos conflictos y para que los actores de la  lucha armada puedan elegir métodos o medios de guerra que permitan proteger bienes, a la población civil y, por supuesto, a los mismos  combatientes.

¿Es Colombia un país con un conflicto armado interno? La respuesta contundente es SÍ. Sin contar lo sucedido en las guerras de independencia y en los grandes conflictos que tuvo nuestro país desde la segunda mitad del siglo 19 (La Guerra de los Mil Días), se ha tomado el conflicto armado interno en nuestro país únicamente como el nacido tras la formación de grupos armados que se inician como guerra de guerrillas campesinas en contra de un Estado injusto, desigual, corrupto y violento. Allí nacen los grupos guerrilleros. Entonces, esta situación permite afirmar que nuestro conflicto hace parte de una guerra armada interna, cuya reglamentación cae bajo los parámetros del Derecho Internacional Humanitario –DIH-, pactos de los cuales hace parte nuestro país.

Debe aclararse que un Estado se reconoce como sitio de Conflicto Armado Interno cuando las fuerzas armadas constitucionales de un país se enfrentan a grupos armados disidentes organizados, siempre y cuando operen bajo un mando superior  con responsabilidad de esa organización; ejerzan un poder territorial reconocido y  tengan la capacidad, dentro de su mando, de aplicar la normativa que rige los conflictos armados, esto es, el DIH.

Cuando hablamos del DIH, debemos tener claro que las normas son de aplicabilidad obligatoria e imperativa con el fin de proteger, como fin último, la DIGNIDAD del ser humano, esto es, la población civil y de los agentes directos que participan en la guerra o en las hostilidades.

Hay un aforismo bastante conocido en nuestra sociedad: En la guerra y en el amor, todo vale. FALSO. En el amor no valen la violencia, el engaño, el dominio absoluto, la misoginia, ni el machismo. En cuanto a la guerra, menos: la perfidia, el uso indiscriminado de armas no convencionales, el terrorismo ni la utilización del dolor, la violación sexual ni la tortura tienen validez.

En Colombia, la ignominia de la guerra ha llevado a los actores del conflicto a extremos que están debidamente prohibidos por la normatividad internacional. De estos hechos, con ejemplos debidamente registrados,  nos ocuparemos en nuestra próxima edición.

POST SCRIPTUM: En los conflictos armados quienes más sufren son los no combatientes, la población civil y, especialmente, las mujeres y los niños. La guerra, es abominable.

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