¿ Y, los monos aulladores: ¿dónde están? /Por Guillermo Escobar Baena

Para revista digital Arrierías

EL Ministerio de ambiente y desarrollo sostenible profirió el 28 de febrero de 2017 la Resolución No. 0470 con la cual “se crea el programa bosques de paz y se adoptan otras disposiciones”. En Caicedonia, con fundamento en dicha resolución y por contratación que hiciera la Gobernación del Valle en el período anterior, se desarrolló igual que en otros siete (7) municipios un proyecto que contempló varias fases y una gama amplia de actividades que se soportaron entre otros en los criterios que dicha resolución contempla en su Artículo cuatro.

Según el citado  artículo, el programa “bosques de paz” deberá cumplir con los criterios de: Complementariedad, desarrollo sostenible para las comunidades beneficiadas, gestión integral de los ecosistemas y la biodiversidad, innovación y participación ciudadana*. Pues bien, el proyecto al que se hace referencia y cuyo costo se desconoce,  al parecer, sí cumplía con tales criterios por cuanto entre sus diversas fases y muy  variadas actividades ejecutadas  durante casi un año según relatan algunas personas que participaron de él, contempló  la “priorización” de siete (7) cuencas hidrográficas del departamento entre las que figuraron la Cuenca del Río La Vieja, la del Bugalagrande, una de Tuluá, la de RUT (Roldanillo, la Unión y Toro) y otras que corresponden a jurisdicción de ocho municipios, entre ellos Caicedonia por lo de la cuenca del Río La Vieja. Tal priorización, según parece tenía   el propósito de “tomar medidas de mitigación y adaptación al cambio climático”.

Pero también contemplaba  dicho proyecto un programa de reforestación que al parecer favorecería a  uno de los quince (15)  predios con los que cuenta el municipio de Caicedonia  de los que se han adquirido  en cumplimiento del artículo 111 de la Ley 99 de 1993 que  obliga a los municipios a comprar predios para la conservación del recurso hídrico, al que además se le hizo una “caracterización de flora y fauna”. Y, como si fuera poco, según lo que se informa se adelantó un Subproyecto “silvopastoril”, es decir, una práctica de integración de árboles, forraje y pastoreo con diez (10) ganaderos de la región.

Contempló tan amplio proyecto además, la realización de un diplomado de formación de veinte (20) “guardianes de paz y de ambiente”, con la participación de representantes de diferentes gremios, asociaciones e instituciones cívicas y de servicio así como de la sociedad civil, organismos de socorro y representantes de comunidades indígenas.

Como entre los criterios de la citada Resolución 0470 se contempla el de la innovación, también se dio capacitación sobre el uso de una aplicación tecnológica a través del celular con la cual alimentándose con datos sobre cultivos, orienta a los campesinos  sobre las cosechas, las épocas de siembra, de riego y demás labores del campo.

Como se contemplaba también el componente social, éste se orientó a la selección,  diseño e instalación de lo que serían  “monumentos” del  llamado programa  “bosques de paz”, con la intención de comprometer a representantes de la comunidad para  con base en el conocimiento de su territorio se lograra  diseñar las piezas representativas de la cultura local que reflejaran la situación del post-conflicto y el sentir y la percepción   de las víctimas y los otros actores sociales del municipio.

En un proceso dispendioso, fundamentado en un corto ejercicio de cartografía social y después de amplias discusiones entre los diferentes participantes,  se logró por consenso  adoptar  tres diseños para lo que supuestamente serían tres “monumentos vivos de paz”, diseños que fueron entregados a un grupo de artes plásticas de Cali quienes finalmente fueron los que elaboraron en “metal envejecido” las tres  piezas para cumplir con  la actividad del  “componente social” contemplada en el proyecto.

Una de las piezas diseñadas para ser convertidas en “monumento” hace referencia al papel que la mujer ha jugado, o mejor, que ha sufrido  como víctima del conflicto y se representa en su cuerpo con unas alas, portando en uno de sus brazos una antorcha y en su falda amplia del vestido cubierta por unas mariposas. Al lado, un pequeño aviso que dice: “Monumentos vivos de paz”, Mujer Centinela. Dicha pieza fue ubicada en la vereda La Rivera, en homenaje a las víctimas sobre vivientes y a los muertos de la masacre perpetuada en dicha vereda, en los años 60 durante la violencia partidista.

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Mujer Centinela

La segunda pieza, corresponde a la figura de un árbol frondoso que se abre en unas amplias y generosas manos entre las que se ven animales, plantas, ríos y  pájaros como el colibrí. En el tronco del árbol se ve la figura de una mujer campesina, arando la tierra y portando productos del campo en la otra mano. Junto al tronco se lee una de las frases de nuestro himno de Caicedonia: “Sus mujeres virtuosas resueltas son el alma para construir” y dicha pieza fue ubicada en la vereda de Aures, en homenaje también a la mujer campesina y al espíritu de resiliencia que permitió a sus moradores superar la avalancha que afectara a dicha vereda en diciembre del 2007.

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La tercera y última pieza, corresponde a lo que supuestamente es el “monumento a los monos aulladores”, hace referencia a los animales que con este nombre se encuentran aún en un paraje de la vereda Montegrande y que infortunadamente su población está siendo diezmada debido a la deforestación y a la entresaca indiscriminada de la guadua lo cual les va restando posibilidades de desplazamiento y de alimentación al no contar con corredores biológicos quedando prácticamente confinados y condenados a desaparecer en su hábitat natural.

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Dicha pieza fue ubicada a la entrada de Caicedonia, junto al estadio municipal frente a la carretera que da ingreso a la vereda Montegrande. Infortunadamente, el tamaño de la pieza no se corresponde con lo que se enuncia como un “monumento vivo de paz”, ya que su tamaño es tan pequeño que muchas personas al pasar no lo alcanzan a ver quedando perdido inclusive entre la maleza.

Y no pocos se preguntan: ¿esto cuánto costo?  De allí que varias personas hallan criticado las piezas en mención, las que sin desconocer lo interesante del proceso de selección y diseño y, sobre todo el  de formación de los 20 “guardianes de paz y de ambiente” que da  cumplimiento a la Resolución 0470 del 2017 y que busca fundamentalmente contribuir a desarrollar conciencia ambiental, muchos se preguntan qué tan efectivos son estos proyectos tan amplios, que contemplan tantas fases y variadas actividades; si  realmente contribuirán como se pretende  a la “mitigación y adaptación al cambio climático” y sobre todo, a consolidar en el post-conflicto los procesos de paz? De allí que con frecuencia quienes pasamos por allí nos preguntemos: ¿Y “los monos aulladores…dónde están?

*Resolución No. 0470 del 2017.Ministerio de ambiente y desarrollo sostenible.

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