Canciones por prohibir / Por Mario Ramírez Monard

Para: Revista Digital Arrierías

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Mario Ramírez Monard

Un “brillante” senador de nuestro país –poco conocido por su nombre real pero sí por su apodo: “Manguito”-, ha tenido la brillante idea de presentar un proyecto de ley para prohibir la interpretación o difusión pública de canciones que inciten a la lujuria o denigren de la mujer; loable, si se quiere en el sentido de proteger a mujeres y niños, pero hilarante si se analiza en profundidad el tema.

Es cierto que hay canciones modernas dentro de la estructura de la música urbana que tienen profunda connotación erótica, sexual, muchas de ellas denigrantes desde la perspectiva de algunos puristas extremos, pero hay otras letras de canciones famosas donde la mujer no sale muy favorecida pero hacen parte del idearium popular; autores que pintan la tragedia humana de los celos, la violencia, la decepción y, sin embargo, el público en general las ha asumido como parte de su repertorio favorito, de su forma de compartir a pesar de los mensajes que esos temas traen consigo. He aquí unos ejemplos:

  • “…Señora bonita, tiene algo su cuerpo, que al verla que cruza, amor me provoca…” famoso bolero de Alberto Salas que se internacionalizara en la bella voz de Leo Marini.
  • Otra joya para la decepción y la amargura, Sed de Oro, en la voz de Tony del mar, autoría de Luis Herrero: “…Eres hembra que enloquece y tu forma desespera/, por el oro que te ofrecen tú te vendes a cualquiera/, y te arrastras en el fango sin saber lo que te espera…/”.
  • Un bolero bellísimo en la voz del Puertorriqueño Vitín Avilés, Temes: “… Temes que yo diga un día, en cualquier esquina que tú fuiste mía en una aventura, donde no hubo amor…”.
  • Un tema que siempre me ha parecido horrible, por ser una supuesta exaltación a la madre y, sin embargo, hace parte del folklor colombiano: “…Veis esa vieja escuálida y horrible, pues oye, aunque parézcate imposible, fue la mujer más bella entre las bellas, esa es la hermosa madre mía…”, su autor, el gran poeta colombiano Julio Flórez, canción famosa en las voces Garzón y Collazos.
  • Al cubano Artý Valdés se le atribuye la letra de una de las canciones más emblemáticas en la interpretación del también cubano Orlando Contreras, Amigo de qué: “… Volví por la noche, cuando tú no estabas/ y efectivamente, mi plan no falló, tomé mi venganza y me sorprendiste/, ya ves que de nada tu oro sirvió/, ahora ya puedes seguir pregonando que yo fui el amigo que te traicionó/, búscala si quieres, que ya está cobrada, la deuda entre amigos, saldada quedó/”. La mujer y el sexo como vindicta entre amigos, ¿qué tal?
  • Antonio Aguilar, uno de los más famosos cantantes de la música ranchera cuyos temas se escuchan a diario, especialmente en cabalgatas y fiestas populares, interpretó un tema que lleva como título Me Importa Poco. Al final, el remate de la canción es hiriente para la mujer: “…Adiós ingrata, piojosa, greñuda, de ti me alejo para decirte adiós…”.
  • Ahora bien, hay contraparte donde quien recibe todos los ultrajes posibles es el hombre, que tal, ¿Rata de Dos Patas?: “… Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio mal hecho/, infrahumano, espectro del infierno, maldita sabandija, cuánto daño me has hecho…/” interpreta una popular cantante mejicana, Paquita la del Barrio.

En la música argentina,  muchos tangos, valses y milongas el tema es la mujer;  con  fuertes connotaciones misóginas, machistas las letras no escapan a la violencia, las lesiones, el asesinato son la temática fuerte de muchos poetas. Un reconocido vals, Frivolidad remata su triste historia con “Si quieres un consejo de un amigo fiel, no vuelvas tú amar jamás a una mujer/ Ellas bien sabes tú que son todas igual para el amor/No te olvides de este consejo que te doy/”, o Muñeca de Loza, “…Oh cruel mujer, sin corazón. Eres muñeca de loza, con el cuerpo de aserrín”, temas internacionalizados en la voz del chileno Pepe Aguirre.

En la música vallenata, que está en furor en toda Colombia, los temas o letras de canciones no escapan de esta forma expresiva de cobrar deudas de amor o hacer de la mujer el botín del macho. Entonces, ¿vetamos la interpretación pública de dichos temas tan arraigados en el alma de bohemios, entusados, decepcionados y/o traicionados del mundo? Con la teoría del “Cenador” Manguito, ¿deben prohibirse muchas Óperas y Zarzuelas donde la tragedia humana de celos, violencia, raptos y agresiones contra la mujer son su esencia? ¿Debemos dedicarnos, exclusivamente, a escuchar Salmos, música Góspel, música gregoriana o religiosa?

mangutio
El senador….

Lo triste de todo este cuento y desbordada entelequia –por no llamarla estupidez- del flamante “cenador” es que semejantes cerebros pululan en las corporaciones públicas  con sueldos multimillonarios, poco trabajo, vacaciones de más de seis meses y gabelas de país multimillonario en medio de nuestra pobreza. Mientras Colombia se derrumba en salud, asesinatos, desapariciones, corrupción y desesperanzas, Manguito se devana los sesos presentando leyes pendejas. En Síntesis, este Mango no tiene pulpa y mucho menos pepa.

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