Festival de música religiosa Caicedonia 2020 / Por Mauricio Ortiz

¡UN ABANICO DE SORPRESAS!

Este año tendré la maravillosa oportunidad -como ha sucedido en varias ocasiones- de ofrecer un concierto de música sacra en el Festival de Música Religiosa de Caicedonia, Valle del Cauca. Un municipio de gente bonachona que siempre recibe a los visitantes con gran amabilidad y generosidad.

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Mauricio Ortiz

Tendré el privilegio de estar con otros tres sobresalientes cantantes: Carolina Vélez, soprano egresada de la Universidad de Antioquia; Marcela Valencia, contralto muy reconocida en el ámbito nacional, sobre todo por interpretar de una manera muy particular y bella la música andina colombiana; y Alberto Peña, barítono egresado de la Universidad de Antioquia.

Interpretaremos obras eruditas sacras de grandes compositores del mundo en dúos, cuartetos y también solos. Por supuesto que el reto será inmenso, no sólo por la exigencia vocal de estas obras clásicas en la interválica (distancia que hay entre una nota musical y otra), el fraseo (la prosodia correcta), el fiatto (gran y adecuada respiración), el óptimo ataque de cada nota, la emisión del sonido limpio y uniforme, y siempre presente en los resonadores, y la delicada emisión del sonido el las notas más agudas. Sí. Estas piezas musicales obligatoriamente se convierten siempre en todo un tratado de técnica vocal. Pero, para tranquilidad de los lectores y seguros asistentes al concierto en mención, toda esta lista de exigencias no afectarán -eso espero- la estética con la que se debe abordar un repertorio de tal magnitud. Ahí está el verdadero secreto del canto erudito.

El repertorio que interpretaremos en la versión del Festival del 2020 tendrá una gran variedad de estilos y formas distintas musicales. Quiero destacar, por ejemplo, el Agnus dei, de Giacomo Puccini, en el cual el tenor y el barítono hacen las veces de solistas, con respuestas del coro, y luego las voces de ambos se entrelazan para formar unas líneas melódicas hermosas y sublimes que incitan al recogimiento y la exaltación de lo divino.

La soprano y la contralto harán el Pie Jesu, de Lloyd Weber. Una obra que obliga bellamente a hacer contrapuntos (dos melodías simultáneas, pero distintas, y que por momentos se entrelazan y se separan), que serán enriquecidos con los timbres y colores vocales de las dos cantantes.

Interpretaremos en cuarteto el Ave Verum Corpus, de Wolfgang Amadeus Mozart. Ya ustedes podrán imaginarse la hermosa creación de uno de los más grandes compositores de la historia. Ahí les dejo la inquietud. ¡Tienen que ir al concierto para que la escuchen!

Haremos también otra canción a cuatro voces que, creo, será el momento más exótico del concierto, pues tiene la magistral combinación de lo popular con lo erudito. Se trata de Súplica a María Auxiliadora, una de las obras religiosas más emblemáticas del gran compositor colombiano Luis Antonio Calvo.

Aprovecho para centrarme en este punto, y manifestar que, sin duda alguna, mi experiencia al conocer la obra de este maestro ha sido la más hermosa y enriquecedora desde que comencé a trasegar los difíciles pero regocijantes senderos de la música.

Las poesías de Calvo son hermosamente construidas desde lo semántico porque aluden al amor, al desamor, a lo espiritual y lo terrenal al exponer con un lenguaje florido y metafórico, de maneras tácita y a veces muy concreta, el ambiente bucólico en el que se mueven vivencialmente sus obras.

Pero la poesía de Calvo no se queda ahí, pues también hace gala de una excelsa prosodia, en la que se articulan bella y eruditamente las pronunciaciones y acentuaciones con sus fantásticas creaciones melódicas y armónicas.

Explorar y luego escudriñar las obras de Calvo sugiere, querámoslo o no, un placentero y nostálgico viaje entre los sentimientos más profundos y paradójicos del ser humano. Tal vez, y sin proponérselo, Calvo, por medio de su obra, dejó al descubierto su vida íntima y todos los sentimientos que lo regocijaron y abatieron al mismo tiempo durante su estancia en el leprocomio del municipio de Agua de Dios, a principios del siglo XX.

Las obras religiosas de Calvo dedicadas a la Virgen María, por ejemplo, no sólo son un hermoso himno a este importante ícono de adoración de la Iglesia Católica, sino que también se constituyen en la excusa perfecta para entrelazar las voces de las sopranos, los tenores, las contraltos y los barítonos en un exuberante juego coral, que por pasajes permiten la exhibición individual de cada cuerda humana con exigencias interválicas de altura, de respiración y fraseo, al mejor estilo de las grandes áreas de ópera.

Uno de los componentes estéticos más sobresalientes de las obras vocales de Luis Antonio Calvo, es que el piano, además de desplegar toda una variedad de ritmos y armonías acompañantes, también “canta” con la voz humana.

¡Asistan al concierto, y serán testigos presenciales de semejante belleza…!

Finalmente, amigos lectores, con esta pequeña pero sentida descripción de lo que será nuestro recital sacro en el Festival de Música Religiosa de Caicedonia, de este 2020, quiero animarlos a que nos acompañen, no sólo en el concierto en mientes, sino en toda la programación de Semana Santa que, como siempre, será nutrida, hermosa y para todos los gustos musicales.

¡Los esperamos con los brazos abiertos!

Mauricio Ortiz

Comunicador social-periodista, UPB, Medellín; con estudios de música y canto en los conservatorios de las universidades de Antioquia y Caldas.

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