¿Para qué sirve el Paisaje Cultural Cafetero? Del Director

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Cuando varios municipios de Colombia fueron declarados por la Unesco “Paisaje cultural cafetero”, muchas fueron las personas que daban saltos de alegría, pero, pasados unos días ya no volvieron a hablar del asunto ni los alcances que esto pudiera tener para las regiones y para los municipios.

Como se recordará el Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco, inscribió el Paisaje Cultural Cafetero de Colombia, PCCC, como un ejemplo excepcional que representa un ejemplo para otras zonas cafeteras del mundo.

Según la Unesco, “es un ejemplo excepcional de paisaje cultural sustentable y productivo único que representa una tradición que representa un símbolo poderoso tanto a nivel nacional como para otras zonas cafetaleras del mundo. Incluye seis paisajes cafetaleros y dieciocho centros urbanos de las cadenas occidental y central de la Cordillera de los Andes, al oeste de Colombia.

Estos paisajes son reflejo de una tradición centenaria consistente en cultivar en pequeñas parcelas de bosque alto y del modo en que los cafetaleros adaptaron el cultivo a las condiciones difíciles de la alta montaña. Las zonas urbanizadas, en su mayoría situadas en las cumbres de las colinas, se caracterizan por una arquitectura creada por los colonos procedentes de la región de Antioquia, de influencia española. Como materiales de construcción se utilizaron materiales tradicionales, tales como tapia, bahareque (cañas trenzadas) para los muros y tejas de arcilla para los tejados. Algunos de estos materiales persisten todavía en algunas zonas”.

La región de Colombia está conformada por 46 municipios y 411 veredas de los municipios de Calda, Quindío, Risaralda y norte del  Valle del Cauca y se calcula que se encuentran en esos territorios de más de 141 mil hectáreas,  unas 24 mil fincas cafeteras y hay una población estimada de unas 595  mil personas. Los beneficiados con esta medida fueron:

Departamento de Caldas: Aguadas, Anserma, Aranzazu, Belalcázar, Chinchiná, Filadelfia, La Merced, Manizáles, Neira, Pácora, Palestina, Riosucio, Risaralda, Salamina, San José, Supía, y Villamaría.

Departamento de Quindío: Armenia, Buenavista, Calarcá, Circasia, Córdoba, Filandia, Génova, Montenegro, Pijao, Quimbaya y Salento.

Departamento de Risaralda: Apia, Balboa, Belén de Umbría, Guática, La Celia, Marsella, Pereira, Quinchía, Santa Rosa, de Cabal, y Santuario.

Departamento de Valle del Cauca: Alcalá, Ansermanuevo, Caicedonia, El Águila, El Cairo, Riofrío, Sevilla, Trujillo y Ulloa.

Sabemos que tener el reconocimiento de Paisaje Cultural Cafetero y patrimonio de la humanidad implica que la región obtendrá mayor reconocimiento, que sus habitantes demostraran una mayor apropiación y valoración de su riqueza: productiva, arquitectónica y de su gente. Que se fortalecerán los compromisos para la protección del medioambiente, y que lo más importante es que es un legado a futuro.

¿Qué se está haciendo para que los habitantes de estos municipios  comprendan el significado de vivir en un territorio al que por tradición tiene características de excepción hecho que se deberá aprovechar para llamar la atención sobre la variabilidad de los precios del café y como los cultivadores padecen más con esas fluctuaciones que los hacen cada día más pobres.

También deberá servir para ayudar a estos municipios a desarrollar sus posibilidades turísticas y a sacar productos alternativos que beneficien la pequeño caficultor.

Pero estos municipios que fueron declarados por la Unesco como Paisaje Cultural Cafetero, deben aprovechar para redireccionar sus destinos, claro está,  asesorados por entidades que crean en un futuro mejor para los habitantes de estas zonas y liderados por personas que entiendan que hay una buena oportunidad para tratar de mejorar la suerte de sus conciudadanos.

El Director

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