Para: Revista digital Arrierías

A través de la historia, los seres humanos han trascendido por sus hechos, aportes valiosos, sus estrategias, la música, las artes en general, sus comportamientos pasivos o activos frente a hechos escabrosos, las guerras, en fin, todo lo que tiene que ver con sus deseos, emociones, sensibilidades.
El 11 de diciembre el mundo de la música conmemora el nacimiento de uno de los seres más grandes y más reconocidos en el ámbito de la música popular: Carlos Gardel. Hombre convertido en leyenda por su voz, su prestigio, su postura elegante, sus películas, que aunque incipientes en textos y contenidos, se conservan como verdaderas joyas de la historia de la música, del tango. Con registros oficiales que desvirtúan conjeturas, muchas de ellas destructivas en contra del cantante, se ha comprobado que nació en la fecha citada en Toulouse, Francia en 1890.
Por cuestiones de azar, cayó en mis manos (regalo de un amigo que sabe de mi infinita pasión por el tango y la voz de Gardel) un libro que impacta por la cantidad de imprecisiones, mentiras y sindicaciones malévolas en contra del gran intérprete, conocido como el Zorzal Criollo o el Negro del Abasto. El texto en mención aparece con el formato de novela de ficción histórica a nombre de un doctorado hispano argentino, que ha escrito varios libros, Horacio Vásquez Rial bajo el título LAS DOS MUERTES DE GARDEL, (1) autor que, tratando de salvar su prestigio -supongo yo-, se ampara para su libelo en un texto que escribe en la parte posterior de la carátula del libro, texto que reza: “los muertos son una invención, una trampa de la memoria, dice uno de los protagonistas al principio de esta novela. Los vivos, también. Creamos y recreamos perpetuamente los objetos de nuestros sentimientos. Pero el objetivo vivo de un sentimiento se resiste, se muestra y se demuestra distinto… Los muertos, en cambio, se dejan inventar… Un muerto es la historia que se da. Y las historias dependen de su final… Las historias, la historia, la historia de todos y la de cada uno, se cuentan invariablemente de modo que la muerte parece la revelación de un destino… Es la muerte la que concede el orden básico, la estructura, el marco sobre el qué tejer la tela del mito. Es la muerte la que permite la creación, la recreación y la mentira: no se puede ir en contra de la memoria de un hombre vivo, pero los muertos no tienen recuerdos”. (2)

¿Es la muerte la que permite la creación, la recreación y la mentira? Vaya, vaya. Un escritor confesando la mentira al comenzar el escrito de su obra. Miente o distorsiona la realidad el autor utilizando la ficción que puede ser personajes, sitios, algunas reflexiones de los actores activos de la obra, pero no puede distorsionar o mentir sobre la realidad histórica, sobre hechos comprobados y esto lo hace en 333 páginas de su novela.
Uno de los musicólogos más serios de Colombia, el maestro Jaime Rico Salazar, colaborador de nuestra revista Arrierías, escribió un libro que detalla la vida y obra del gran cantor, libro que tituló CARLOS GARDEL, SU VIDA Y SUS CANCIONES y derrumba los argumentos artificiales de Vásquez Rial; también lo hace Leopoldo Barrionuevo, escritor argentino que hace una antología del tango, sus autores, la música y, por supuesto, coincide con lo escrito por Rico Salazar. De hecho no referimos más investigadores e historiadores serios que han hecho referencia a la vida de Gardel.
Según Vásquez Rial, Gardel había nacido en Tacuarembó, Uruguay hijo de un militar violador y sanguinario, Coronel Carlos Escayola y Manuela Bentos. Gardel, según el libelo, fue un delincuente que pagó cárcel en Ushuaia pero no aparece ningún registro del supuesto prontuario. De hecho, no es falso que el niño Gardel se levantó en los barrios bajos de Buenos aires en medio de la pobreza siempre acompañando a su madre, la francesa Bertha Gardés, pero el hecho de ser pobres y estar en medio de un entorno de delincuencia, prostitución, licor no hace a todos los habitantes del sector delincuentes, violadores o prostitutas. Ese ambiente lo exaltó Julio Cortázar, el autor de RAYUELA: “El Gardel de los años veinte contiene y expresa al porteño encerrado en su pequeño mundo satisfactorio: la pena, la traición, la miseria, no son todavía las armas con que atacarán, a partir de la otra década, el porteño y el provinciano resentidos y frustrados”. (3)

Los gardelianos, los amantes del tango sabemos que Carlitos Gardel fue un hombre abierto, gran amigo, enamorado, desprendido pero, sobre todo, extraordinario vocalista e intérprete lo que lo convierte en objetivo de toda clase de ataques y ficciones dañinas que tratarán de dañar su imagen como ocurre con otros artistas, pero jamás destruirán su bella aunque muchas veces triste historia de niñez y juventud ni podrán borrar su voz, su forma interpretativa que nos ha llevado a exclamar que después de 83 años de su muerte, el gran Carlitos Gardel está cantando mejor. Gardel no fue un mito. Existió, pero si fue en su tiempo una leyenda y esa leyenda ha trascendido hasta nuestros días. Inolvidable, inmenso Carlitos Gardel.
- Vásquez Rial, Horacio. LAS DOS MUERTES DE GARDEL, ediciones B, S.A, Barcelona 2001.
- Óp. Cit. Parte posterior de la carátula.
- Citado por Leopoldo Barrionuevo CIEN AÑOS DEL TANGO, página 55.