¿Para dónde va la gente? / Por Guillermo Escobar Baena

protestaPara la revista Arrierías

A raíz de los últimos acontecimientos sucedidos en Ecuador, Brasil, Chile y Bolivia y también de los hechos que se dan  en  nuestro país y en el país  hermano de Venezuela,  registrados cada día  por los diferentes  medios de comunicación, y, también motivado por el artículo publicado en las redes sociales,  escrito por Gustavo Álvarez Gardeazabal,  presentado en el marco de la Feria del libro realizada en Medellín y con el cual  aporta interesantes elementos que permiten un análisis racional de carácter histórico-deductivo sobre nuestra realidad actual,  me puse en la tarea de consultar un poco acerca del papel que juegan los medios informativos en orientar o desorientar a los ciudadanía  y también, de indagar  sobre  el efecto que tales noticias pueden tener en lo que conocemos como “opinión pública” y su incidencia  en el acontecer político de nuestro país, justo ahora que con el paro del 21 de noviembre, especialmente a través de los medios masivos de comunicación,  no sólo  se leen diferentes posturas acerca de la pertinencia o no de la protesta pública sino que se llega inclusive a oír voces por parte de miembros del gobierno central que pretenden regular o normatizar la protesta consagrada en la Constitución Nacional como un derecho, y, lo que sería peor, como lo registraron los mismos medios, que personas particulares pretendan conformar grupos antichoque con la ya conocida  excusa de “autodefenderse” de los vándalos que aprovechan las huelgas y manifestaciones para crear el caos  causando disturbios y saqueos.

En  el mencionado artículo,  Gardeazabal empieza por plantear que se trata de una opinión, y en él, no sólo  hace un recuento histórico de las etapas por las que ha pasado nuestra nación desde la época precolombina, la conquista, la independencia, la república y nuestra época actual señalando  vicios y virtudes, logros y desencantos,  sino que  plantea que   “nos hemos pasado 200 años firmando treguas, armisticios y redactando nuevas constituciones para satisfacer a vencidos y vencedores”…, que “Este país perdió la brújula buscando el tesoro escondido que nunca supo si era la guerra o la paz “… e igualmente que:  no hemos podido encontrar para dónde vamos, pero seguimos buscando el tesoro…y, según su propia opinión, en consecuencia,  Colombia no va para ninguna parte”.*

Dicha opinión, así se esté o no de acuerdo con ella, personalmente me plantea muchas inquietudes y una de ellas  tiene que ver con el papel que los intelectuales, escritores e investigadores juegan en la sociedad en un momento determinado para orientar o desorientar a las personas, según los hechos, aconteceres y  circunstancias pero también el rol que cumplen los diferentes medios de comunicación trátese de prensa, radio, televisión y ahora, en estos tiempos modernos, de la internet y las redes sociales,  en la formación o de-formación, en la construcción o de-construcción de la cultura política de los ciudadanos que estamos expuestos las 24 horas del día a las noticias, opiniones, encuestas, indicadores  y a artículos de opinión que se mueven a través de esos medios informativos.

En tal sentido, sabemos que cada escritor, periodista o medio informativo, en el legítimo derecho y uso de la libre expresión, se puede mover según su percepción de las cosas, suintencionalidad y sus propios intereses, entre la objetividad y el subjetivismo, o también caer en un pensamientopragmático, intuitivo y utilitarista y hasta en un realismo ingenuo que lo llevan a asumir posturas deterministas o fatalistas y no pocasveces, hasta cargadas de fanatismo. Por eso es que considerando lo que significa realmente “la opinión” y,  sobre lo que esta categoría conceptual representa en tanto comporta una intención de formar “opinión pública” cuando se hace  a través de los medios, lo   abordo, para este análisis,  desde su carácter psico-socio-político y comunicativo a fin de entender la polémica que  se puede o no suscitar para el debate público, acerca de las formas y expresiones  sociales que adquiere nuestra democracia, considerada como  representativa y participativa.

Para el caso de los artículos de opinión en general  y del artículo  de Gardeazabal en particular,   sonéstos, lo que podríamos llamar disquisiciones de orden político con motivaciones  comunicativas e ideológicas,  con las que se abordan varios fenómenos sociales desde la historia, la literatura y la dialéctica, con un enfoque sociológico en perspectiva  de racionalización del poder y de la conciencia colectiva, lo que los lleva a considerarse como generadores de   “opinión pública” con relación a las condiciones democráticas que vive nuestro país en estos tiempos de conmoción.  Y, visto desde la perspectiva del sociólogo y filósofo  Habermas**, son estos autores y estos escritos,  los que permiten conformar “una red para la comunicación de contenidos y tomas de postura”, en la que no solo se considera el factor humano (la atonía,  la desidia, la venganza y la envidia, por ej. ), sino la acción social o individual (represión, violencia, guerrilla, narcotráfico), en un marco jurídico-institucional (del Estado) y bajo unas condiciones sociales e históricas determinadas (feudalismo-colonialismo-capitalismo-socialismo).

“En este sentido, se toma el concepto de “opinión pública” como núcleo central de una forma crítica de expresión ante la sociedad y como la posibilidad de acceso de un sector de la ciudadanía al debate social, con la que se hace uso de medios de influencia para ejercer el derecho a la libre expresión a través de los medios masivos de comunicación. **

Visto desde otro autor, también sociólogo: Niklas Luhman***, ya desde una perspectiva sistémica, ésteaborda el concepto de “opinión pública”, como “el entorno interno de las organizaciones en interacciones políticas en las que se asume una contingencia a la que se le confía la solución de reducir la multiplicidad de percepciones subjetivas de la política a lo jurídicamente posible” (Luhman 1980). Desde este punto de vista,  destaco la relación entre “opinión pública” y “decisión política”, en virtud de la cual la primera puede llegar a ser no solo  un marcador que determina el ámbito de discusión de los temas que deberían ser objeto de discusión y de debate, susceptibles de priorizar (salario mínimo, empleo, salud, educación, etc.) para  llegar a decisiones de poder, sino también, según las circunstancias, a convertirse en  un disparador de la voluntad popular, como parece ser el caso de Bolivia y Chile.

 Para otro autor, también sociólogo Pierre Bourdieu*, la “opinión pública” corresponde a un “sistema de fuerzas y tensiones que dan cuenta de un estado de cosas y de opinión en un momento histórico determinado que se vale de los medios masivos de comunicación para sustentar posturas y teorías políticas de la representación democrática, desde una percepción determinada y que se enmarca en las dinámicas del poder” ****. Para Bourdieu la opinión pública, que puede ser utilizada   como estrategia para aparentemente “permitir la participación de la gente”, puede llegar a ser también manipulada por ejemplo a través de las encuestas,  las estadísticas y los datos,  falseándolos,  con lo cual no solo se niega a  la ciudadanía la posibilidad de conocimiento real del estado de cosas sino  que con el manejo distorsionado de la información como  instrumento de acción política,  se tiende a desviar otros medios de indagación objetiva de la verdad y sobre todo,  a devaluar y estigmatizar  otros medios de expresión colectiva como la huelga y las manifestaciones y hasta los mismos procesos electorales, transformando y acomodando las reglas elementales del juego democrático respondiendo  a intereses que no representan  al bien común.  Con ello, en ese juego de intereses por el poder, tienden a generar de manera intencional y predeterminada enlos ciudadanos del común, una confusión entre la utopía de una democracia formal y la posibilidad de una democracia real, ya que, en la práctica, losciudadanos se encuentran en riesgo y en condiciones de desigualdad para participar y decidir.

Cualquiera sea la forma como se resuelvan las contradicciones internas y externas  que se expresan en los paros, huelgas y manifestaciones, y,  cualquiera sea la postura que se asuma ante  la lectura de la crítica que contienen   los artículos de opinión como los de Gardeazabal y otros autores,  una cosa sí tengo  clara,  y es que las tensiones que se dan en el seno de una sociedad, de un país,  en cada uno de los momentos de su historia,  deben ser estudiadas de manera seria  como una realidad objetiva que existe fuera de nuestra conciencia ética-valorativa e independiente de nuestra percepción, e interés propio,entendiendo que  dichas tensiones sociales y políticas  se resuelven dialécticamente  por etapas y procesos como queda demostrado en la historia, mediante las luchas que libran las diferentes fuerzas en los diferentes campos: económico, político, social, y poco o nada contribuyen los medios de comunicación con sus mensajes fatalistas y posturas apocalípticas, con sus  encuestas y datos distorsionados-acomodados,   a formar una verdadera  conciencia social y  crítica que realmente  cualifique la “opinión pública” y ayuden  a  formar ciudadanía con  una cultura  política y democrática  para que sea  mediante  formas civilizadas de discusión, confrontación de ideas y  de dialogo  y no con turbas primitivistas,  encapuchados y represión,   como se resuelvan las diferencias y se  avance hacia la estructuración y consolidación de un  modelo económico, social  y político con un Estado de derecho que con justicia y equidad social, resuelva las necesidades más sentidas de la colectividad inconforme.

*Gustavo Álvarez Gardeazabal –Para donde va Colombia?Artículo (2019)

**Jürgen Habermas- “Historia y crítica de la opinión pública”

***Niklas Luhman- “Teoría Cibernética”

****Pierre Bourdieu- “La Distinción: Una crítica social del juicio”,

Guillermo Escobar Baena, noviembre 14 de 2019

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