Los minerales en peligro de extinción / Por Jairo Sánchez

Cada día se hace más importante investigar y dar a conocer lo que está pasando con nuestros recursos naturales. Por esa razón hay campañas, noticieros, documentales, personajes y entidades denunciando y previniendo sobre problemas futuros en la tierra por el uso y abuso desmedido de sus componentes.

La difusión, sobre lo que sucede con la biodiversidad, aunque no es suficiente, si ha permitido visualizar el problema.

Con los minerales, sus depósitos, explotaciones y extracciones, ha sido más largo el camino recorrido y el impacto, no tan perceptible.

El petróleo, el Carbón, la sal, las esmeraldas, los diamantes y demás piedras preciosas, el mármol y los materiales de cantera, tienen su propia historia de fortuna, sangre, explotación del hombre, miseria, muertes, desarrollo y subdesarrollo.

Sin embargo, la preocupación por la existencia, abundante, o no, es parcial y no mundial, como ocurre con el cambio climático y/o la biodiversidad.

La tierra, tiene otros componentes agrupados, analizados y categorizados en la llamada tabla periódica, son los elementos químicos. Hoy se conocen 115 y, aunque algunos solo existen o viven milésimas de segundo, su importancia en el mundo moderno ha revolucionado el concepto de país rico, tecnificado, desarrollado, o pobre.

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Cuando a mediados de 1840 y 1860, en California se extrajeron 370 toneladas, 370.000 kilos de oro, y nació la fiebre de ese metal, nadie pensó que sería el inicio de un modo de producción basado en el dinero, el de los Estados Unidos.

Ahora, los países que poseen la tecnología adecuada para procesar los materiales que compran a bajos precios de países pobres y productores, son los nuevos faros de la economía mundial. China, Japón, Tailandia, Las Coreas y Rusia con sus Startups, el fenómeno empresarial tecnológico del momento, lideran, entre otros, el comercio mundial, otra forma de sistema de producción.

Con el descubrimiento del transistor y los circuitos integrados, la tecnología desechó las aleaciones y se comenzó a oír términos como: conductor, semiconductor, superconductor y los países productores de los elementos con estas características pasaron a ser tan relevantes como los que poseen petróleo, carbón u oro.

Esos son los elementos llamados “Tierras Raras”, no por escasos, sino por la extracción que, solo países con alta tecnología,lo pueden hacer.

Sustancias como el coltán, hoy día llamado: mineral de sangre, de amplísima utilización para fabricar componentes claves de los móviles, smartphones y dispositivos electrónicos portátiles cada vez más potentes y sofisticados, es un mineral escaso y muy preciado. La República Democrática de Congo posee el 80% de las reservas mundiales de este nuevo ‘oro negro’, compuesto por Niobio y Tantalio, el coltán es, en estos momentos más valioso que los narcóticos y su explotación es un mercado negro con miles de desplazamientos, muertes y esclavitud. Vale la pena anotar que, Venezuela es muy rico en coltán al igual que la región del Putumayo, en Colombia

La escasez de elementos químicos es cada vez mayor, y para resaltarlo, EuChemS, ha creado una tabla periódica única en la que se incluyen los 90 elementos químicos naturales que componen todo lo que la tecnología usa.

En ella, se puede apreciar la cantidad de cada uno de los elementos químicos que queda en el mundo y que hace necesario echar un vistazo para preservar aquellos que se encuentran en “peligro de extinción”. 1.

Llama la atención el Helio, que, siendo un gas, esté en peligro de extinción. Con las fechas de Amor y amistad, y el día de San Valentín, si el helio sólo sirviera para globos, el problema no existiría, pero también se utiliza para enfriar aparatos de muy alta especialidad médica, por ejemplo, la mayoría de equipos que se usan para resonancia magnética o en el escáner de imagenología médica, de ahí su importancia y escasez.

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Tabla periódica elaborada y publicada por la Organización científica, educativa y cultural de las naciones Unidas. 2019.

El teléfono inteligente, producto mundial más vendido por segundo en el mundo. En 10 años, de 2007 a 2017 se produjeron 7.100 millones de teléfonos inteligentes, según cifras de Greenpeace. Y como se muestra, en esta tabla periódica única, se compone de unos 30 elementos, más de la mitad de los cuales pueden dar motivo de preocupación en los años venideros debido a su creciente escasez. Con unos 50 millones de smartphones desechados o reemplazados cada mes en el mundo, debemos examinar detenidamente nuestra tendencia a reemplazar, desperdiciar e indebidamente reciclar dichos dispositivos. A menos que se encuentren soluciones, corremos el riesgo de ver muchos de los elementos naturales que conforman el mundo que nos rodea agotarse, ya sea por suministros limitados, por su ubicación en áreas conflictivas o por nuestra incapacidad para reciclarlos completamente.

Los dispositivos electrónicos que usan elementos químicos tan escasos como el indio o el Telurio, como ejemplos, son abundantes y variados.

Esta gráfica, tomada de la Web, muestra el gran número de artefactos que se basan en la tecnología de los metales, metaloides y/o de las tierras raras.

En conclusión: el hombre, con el acelerado desarrollo de la tecnología y de nuevos dispositivos, que cada día aparecen, está destruyendo su entorno en un ángulo de 360°. Sin embargo, así como hay países productores, y hay otros procesadores, podrían existir países recicladores y aprovechadores de la basura tecnológica reutilizada. Y, así, como hace años nos alarmamos con los desechos atómicos que eran colocados en barcos, para depositarlos en cualquier país que los recibiera, ahora, son los residuos de isótopos radioactivos, entre otros,  usados como marcadores en imagenología los que deben ser dispuestos en lugares adecuados para evitar contaminación. El gobierno colombiano ha querido implementar la disposición de residuos tecnológicos y del 7%, en el 2019, se propone pasar al 19% en el 2030, por esa razón hay colectores de basura y chatarra tecnológica en almacenes de cadena, centros comerciales y proveedores de equipos, pero en las capitales.

 

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