Para: Revista digital Arrierías.
Por: Mario Ramírez Monard.
Hace algunos meses fui invitado por una institución universitaria como ponente a un foro sobre derechos de la mujer, foro al que impusieron un título que, en mi concepto, contradecía el fondo sustancial de mi ponencia y, creo yo, la intencionalidad de sus organizadores: MUJER FATAL.
Asumían como mujer fatal a personas del género femenino, que, luego de siglos de sometimiento y dominación por parte del hombre, se atrevían a salir solas, asistir a bares a tomar una copa de licor sin compañía masculina, a vestir rompiendo los cánones de modas impuestas y a escribir tomando distancia del dominio patriarcal. Esto es, mujeres contestatarias buscando el reconocimiento de sus derechos como seres humanos, derechos históricamente negados, desconocidos, vulnerados.
La historia de la humanidad, hasta épocas modernas, ha estado signada por el dominio masculino total sobre la mujer; dominio patriarcal impuesto a través de la violencia, la religión, la política, generando una desigualdad que choca y vulnera los derechos fundamentales de un ser humano. Se impuso por siglos la misoginia, es decir, acciones metidas en el cerebro de ciertos “machos” que huyen del trato con las mujeres, sienten antipatía por ellas o asumen estas acciones como forma directa de dominio, misoginia que se explicita en las relaciones sociales, la religión, en el sexo. A la mujer se le caricaturiza y los prejuicios se hacen extensivos a la heredad, o sea, los niños en las familias tienen más derechos que las niñas quienes deben asumir como siervas y en silencio el dominio del macho y deben tener comportamientos única y exclusivamente para formarlas como madres, amas de casa y no como seres humanos con derechos.
Las familias patriarcales imperantes en el mundo han establecido una rígida estructura de género que se prolonga por generaciones a través de los entornos familiares. Desde los clanes se construye una masculinidad fundada en el dominio sobre la mujer objeto principal de celos, deseos sexuales, propiedad, rigor de comportamientos y poca libertad de acción, de opinión, de igualdad. Muchos de los sentimientos humanos son borrascosos y es el hombre quien impone los sentimientos de dominio total convirtiendo a la mujer en un objeto, un instrumento al que se manipula, se dirige, se normatiza sin el más mínimo derecho a opinar o a dirigir sus propias vidas. Es más, la mujer ha sido utilizada como un poderoso instrumento de guerra.

La historia nos describe una obra de teatro del griego Aristófanes en el 411 antes de Cristo, obra que se llamó Lisístrata. Este personaje femenino organiza una de las primeras rebeliones de la mujer por las guerras de la época donde perdían la vida o quedaban lisiados sus hijos, sus parejas, sus maridos. El arma utilizada por este muy femenino personaje fue negar el sexo y sus trabajos de hogar a los hombres que participaban en un conflicto, hecho que obliga a firmar la paz entre Esparta y Atenas. Durante el conflicto y el paro de actividades dirigido por Lisístrata, los hombres se vieron obligados a desempeñar los roles de la mujer en el hogar: cocinar, lavar, ordenar la casa, hacerse cargo de los niños, etc. El mensaje de esta líder en la imaginación teatral fue realmente transgresor para la época. Otro hecho de connotaciones apocalípticas para la sociedad Romana de su época fue el rapto de las Sabinas donde se obliga a uno de los grupos en conflicto a pactar dada la escasez de mujeres por el secuestro.
En un documento entregado por uno de mis profesores en el Máster de Derechos Fundamentales en la Universidad Carlos III de Madrid, España, capitán del ejército español Prudencio García, se refleja la forma infame cómo en la dictadura Argentina de los años setenta, se utilizaba a la mujer para presionar a sus familias: “para las mujeres nos hablan que había formas diferentes de tortura: cuando una mujer era guerrillera, era muy peligrosa (sic); por eso insistían mucho en que las mujeres eran extremadamente peligrosas. Que siempre eran apasionadas y prostitutas y buscaban (…), entonces, lo mejor lo mejor era ubicar a la persona que ella más quería (familia), sus hombres o sus hijos, pegarles y torturarles delante de ellas. Que siempre era un buen método. Que eso siempre daba resultado”. EL DRAMA DE LA AUTONOMÍA MILITAR, caso Argentina. Página 95.
El dominio clánico sobre la mujer, especialmente en África y algunos paísesislámicos, está lleno de crímenes de guerra y de lesa humanidad que paralizan los sentimientos del ser humano, crímenes generalmente cometidos contra niñas: “A las mujeres cada año les rebanan el clítoris, más o menos tres millones de niñas en el mundo; millones de menores; millones de mujeres carecen de los derechos más elementales. Tienen que ir veladas, no pueden salir de casa sin la compañía de un varón; son privadas de la educación; millones maltratadas o asesinadas; sufren violaciones, apaleamientos, ataques con ácidos, torturas, degüellos y secuestros, o son quemadas vivas en los infames crímenes de honor por no casarse con el pretendiente elegido por la familia”. HISTORIAS DE MUJERES, Rosa Montero. Crónica aparecida en el Tiempo julio de 2018, página 5.8.
Sin ir muy lejos, en nuestro país la mujer sufre los mismos horrores de violaciones en el interior de su entorno familiar, en la calle o en el conflicto armado. Hay casos descritos de violaciones masivas de mujeres en la llamada violencia política en Colombia, ni que decir en el conflicto armado por ahora superado, aunque con altibajos. Estas historias aparecerán muy pronto en un trabajo de investigación sobre conflictos armados internos en el mundo y la violación de género. (1)
POST SCRIPTUM: En la actualidad se lucha por la igualdad de géneros, lucha ganada por el trabajo de humanistas, mujeres, historiadores, sociólogos que ven en los Derechos Humanos y en los Derechos Fundamentales -relacionados en muchos ordenamientos jurídicos- una forma de lograr algo tan elemental como que la mujer tenga los mismos derechos que los hombres. En mi humilde concepto, las mujeres no deberían tener los mismos derechos de los hombres: deberían tener más derechos.
- Tu historia, mi historia, nuestra historia. Violencia de género en los conflictos armados por Mario Ramírez Monard. Libro en proceso de redacción final.
Excelente el artículo «Mujer Fatal» sobre los atropellos cometidos contra las mujeres en todos los tiempos. Somos el botín de guerra y hoy, a pesar de muchas leyes vigentes, continúan las injusticias en lo laboral y lo social.
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