COLUMNA PALABRA EMPEÑADA
Escuchábamos con sorpresa las declaraciones del ministro de hacienda y crédito público de nuestro país, el doctor Alberto Carrasquilla, de cómo le beneficia al país el tener un dólar con una tasa de cambio bien alta, de cómo el país no sufriría ningún problema con un dólar por las nubes, e inclusive, que por cada cien pesos ($100) que suba la divisa, el país se estaría ganando cerca de un billón de pesos (un millón de millones de pesos).

Y en oído de cualquier desprevenido y de a pie, esto suena muy bien, incluyendo a nuestros caficultores, que saben que el precio interno es directamente proporcional con el aumento de la divisa (a mayor precio del dólar, mayor precio por una arroba de café).
Pero esto del todo no es tan bueno ni tan cierto…….
Claro que las exportacionesde nuestros productos (y de café) se ven beneficiadas por un incremento del valor del dólar, porque cada vez se recibirían más pesos por estos productos exportados que en el exterior son valorados en dólares.
Claro que importar productos agropecuarios se vuelve más costoso, porque estos productos son valorados en dólares, y cada día valdrían muchos más pesos, estimulandola producción del producto nacional, convirtiendo esto en factor de competitividad en nuestros productos agrícolas frente a los productos importados.
Y este simple ejemplo sirve para renglones tan importantes como el de: confecciones, dulcería, azúcar, flores, marroquinería, etc.
Pero miremos con detalle que se importa y como se puede ver afectado un renglón como el caficultor con el aumento del valor del dolar:
-Iniciemos con los fertilizantes y agroquímicos que en su mayoría se importan y, que pueden llegar a corresponder un 20 por ciento del valor de producción.
-Sigamos con el encarecimiento de nuestros alimentos básicos (este es un país que importa la mayoría de los granos que consumimos: maíz, arroz, frijoles, etc.), y que pueden llegar a afectar hasta un 10 por ciento del valor de producción del grano.
-Si a este análisis le involucramos el efecto inflacionario que genera un dólar caro, el porcentaje por incremento en todos los costos de producción se vuelve exponencial en detrimento de las posibles utilidades del ejercicio de cultivar café.
Así pues, no es tan cierto que los cafeteros nos veamos muy beneficiados con el aumento del valor del dólar y que eso signifique que ya estamos superando la difícil crisis. Másbien, si el gobierno quiere vernos en una mejor situación económica, que motive políticas públicas para mejorar el precio de cotización internacional del grano (que no es inflacionario), que le ponga la mano y determine bajos precios en abonos y agroquímicos, que elabore programas de estímulo crediticios y tributarios, y que fomente la creación de microempresas en torno al café para aumentar el consumo interno y mejorar la presentación de nuestro producto insigne en el mercado internacional.
Variado actual y divertido .
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