
El Trio Vegabajeño fue el primer trio que tuvo popularidad en Colombia y en Latinoamérica. Si bien es cierto en 1940 estuvo en Colombia y de gira por Suramérica el Trio Calaveras de México, y nunca estuvo el trio Vegabajeño, de ellos, si llegaron primero los discos que los dieron a conocer. Por cierto, que mucha gente no sabía ni entendían que quería decir ese nombre tan raro. Muy pocas personas, menos en Puerto Rico por supuesto, sabían que allí hay una población que se llama Vega Baja (también hay Vega Alta) y que a los nacidos allí se les conoce con el gentilicio de vegabajeños.
El repertorio del trío Vegabajeño fue inconfundible. Y hay una canción que los dio a conocer en Colombia: “El amor del jibarito” de Noel Estrada. En los años 40 los discos de 78 rpm eran importados y había empresas que tenían buena distribución. No faltaban entonces en las fondas campesinas las victrolas. Normalmente un día de la semana, generalmente los sábados había mercado en el pueblo principal de la región y los campesinos pasaban por esas fondas a tomarse sus cervezas y a escuchar la música de las victrolas. Y así se aprendieron “El amor del jibarito”. Y miles de campesinos la cantaban como canción colombiana con el respaldo de los tiples. No era popular la guitarra entonces. Así se aprendieron también cientos de corridos mejicanos… Y “El amor del jibarito” tuvo entonces enorme popularidad en Colombia. Todo el mundo la cantó…
“Despierta borinqueñita de mi vida
y escucha la canción de nuestro amor
que vengo lleno de ensueños y de ilusiones
porque ayer me entregaste tu corazón.
Escucha dulce amor mío mis canciones,
En ellas pongo mi alma y mi emoción,
El alma del jibarito fuerte y contento
Porque mi terruñito cultivo yo.
Allí donde brilla la luna se ve mi bohío,
En el tengo yo un jardincito de lindos rosales
Y todas las mañanitas las aves cantan sus madrigales
Y el rubio sol de Borinquen pinta de rosa mis cafetales.
Allí en aquel rinconcito tan querido
Haremos nuestro nido de ilusión,
Chiquito pero muy limpio de falsedades
Y los dos le daremos gracias a Dios.
Que lindas son tus montañas y praderas
Pedazos de mi terruño tropical
En donde la hermosa luna de Puerto Rico
Tiende un collar de perlas sobre el palmar.
Después de 1946-47 llegaron dos boleros hermosos en las voces del Trio Vegabajeño que también tuvieron enorme popularidad: “Amor del alma” …
“Nuestro amor es una bendición de Dios
y no puede existir pareja tan feliz
como nosotros dos.
Tú y yo hicimos de la noche azul…”
y “Lo nuestro término”, ambos son de Noel Estrada…
“Lo nuestro terminó porque tú me engañaste
tu olvido me enseñó que aquello de los dos
fue una equivocación…”
Que fueron repertorio obligado en esos años de miles de serenatas. Además de los dos boleros mencionados anteriormente, grabaron de este compositor “Nuestro amor”, “Pedacito de Borinquen”, “Amorcito lindo” y otro bolero famoso “En mi viejo San Juan”. Con esta canción sucedió algo curioso. El día que fueron a grabarla, con otras tres canciones más, Felipe Casanova que era el representante de la RCA, se negó rotundamente a registrarla, aduciendo el hecho que el tema de la canción era muy regional y los discos tenían circulación latinoamericana. Álvarez, el director del trío, se negó a grabar las otras canciones si no se incluía “En mi viejo San Juan”. Ante lo cual Casanova no tuvo más alternativa que aceptar la decisión de Álvarez. Curiosamente este bolero ha tenido por fuera de Puerto Rico una gran popularidad, llegando a quitarle el puesto al “Lamento borincano” de Rafael Hernández.

En Vega Baja nació el 6 de mayo de 1914 Fernando Álvarez Lomba que fue el fundador del Trío. Los integrantes originales fueron Benito De Jesús que tocaba la primera guitarra y hacía segunda voz y Octavio González con Fernandito que hacía la primera voz. Los tres trabajaban en la misma empresa.
Iniciaron sus presentaciones formales en el programa de Rafael Quiñones Vidal. En 1945, salió González e ingresó José Pepito Maduro Rivera y comenzaron a cantar a tres voces y a grabar. Las primeras canciones que llevaron a los acetatos de 78 r.p.m. en 1946 fueron “Lucerito de plata”, “El amor del jibarito” y “Fichas negras”.
De Pepito Maduro grabaron los boleros “Lucerito de plata” y “Fatal desilusión”. Además: “Preciosa” de Rafael Hernández, “Adiós” de Arturo Somohano y “Romance del campesino” de Roberto Cole. Canciones éstas que en la década de los años 50s, dieron origen a un extraordinario L.P: que tuvo una acogida formidable y que hoy es una joya de colección.
En 1952 comenzaron a grabar con el requinto de Máximo Torres, también estuvieron con Rafael Scharrón y posteriormente ingresó Jorge Hernández que se mantuvo en el trío hasta 1965. En 1967 los integrantes originales decidieron terminar con el grupo. Según el inventario que les hace Pablo Marcial Ortiz en su excelente obra A tres Voces y Guitarras dejaron grabadas 223 canciones. De ellas, Pepito Maduro aportó 21 y Benito De Jesús grabó 42.
Benito De Jesús se consagró entonces como un excelente compositor. De su autoría son los boleros “Nuestro juramento”, éxito de Olimpo Cárdenas y de Julio Jaramillo, “La copa rota”, éxito de Alci Acosta y José Feliciano, “No sigamos pecando”, “Sigamos pecando” éxitos de Los Tres Diamantes y de Jhonny Albino y el Trío San Juan y “Vuelve”, éxito del Trío Vegabajeño. Falleció en San Juan el 24 de junio de 2010.
José “Pepito” Maduro Rivera era de Humacao y nació el 30 de mayo de 1908. Antes de integrarse al Vegabajeño había formado parte de 1934 al 37 del trío Los Gauchos con Herminio (Hernando) Avilés, que diez años más tarde integraría el famoso trío de Los Panchos. Otra de sus canciones conocidas es “Cita en la iglesia” (o “Agua bendita”). Falleció el 31 de enero de 2004.
Fernandito Alvarez, nació en Vega Baja el 6 de mayo de 1914. Después que fallecieron sus compañeros de trío, por un tiempo continuó manteniéndolo con otros integrantes hasta que falleció el 5 de febrero de 2010.
Fue honda la huella que el Trío Vegabajeño dejó en nuestros países y aun cuando Benito de Jesús me decía que la popularidad mayor del trío la habían tenido en México, su apreciación no era correcta. En México hoy, muy poca gente recuerda al trío y a sus canciones, mientras que en Colombia forman parte indispensable del repertorio clásico de la nostalgia musical y mantienen la vigencia de su popularidad. Sin embargo, nunca hicieron una gira por ese país que los consideró siempre unos ídolos… ¡Qué tal que hubieron venido…!