Un gran patriarca / Por Mario Ramírez Monard

PERSONAJES DE MI PUEBLO

Para: Revista Digital Arrierias

bajada
Néstor Ospina D.

Es uno de los personajes más respetados en mi pueblo, Caicedonia, no solo por el gran reconocimiento como comerciante, hombre cívico, amante de la buena música, sino por ser una verdadero conocedor de la historia, sus habitantes y el transcurrir cotidiano de la vida de esta pequeña ciudad cafetera en el norte del Valle del Cauca.

Su padre, un campesino con origen caldense y dedicado en su vida inicial de joven a la arriería, era un hombre alto, fuerte, con gran sentido de la responsabilidad familiar y con especial creatividad e ingenio para idear objetos y elementos en la naciente vida cafetera del Viejo Caldas, llegó con su joven esposa y sus tres hijos a Caicedonia en busca de un mejor horizonte para el futuro de su entorno inmediato. Don Roberto Ospina Ospina, el padre de nuestro personaje y su joven esposa Ana Duque Botero, hija de reconocido comerciante de café en Salamina, llegaron con sus tres hijos para jamás volver a salir de esta tierra.

Hablar, entonces, de Néstor Ospina Duque, es participar de una tertulia llena de anécdotas e historias que causan alegría, risas y nos lleva a reconstruir la historia de las raíces de Caicedonia porque la conoce, la observa, la vive y su contacto permanente con todos sus habitantes, sin discriminación alguna, lo ha llevado a ser una especie de notario de las vivencias de nuestro pueblo.

Su extraordinaria memoria, hoy con 85 años de edad, es  verdaderamente admirable. Si se le pregunta por alguien en especial, es capaz de hacer un recorrido por el árbol genealógico del personaje que refiere y lo adoba con historias que no se encuentran en ningún libro escrito hasta ahora o que ha ido quedando en el olvido, como siempre ocurre con la tradición oral de los pueblos.

Bohemio, conversador, enamorado y melómano incorregible lo llevó a integrar un grupo de amigos que se divertía en conversatorios o tertulias en el parque del pueblo hasta altas horas de la noche. Ese grupo conformado por Rodrigo Escobar, Alberto Gutiérrez, Honorio Taborda, Ramón Elías Ocampo, los médicos Castro y Campillo se movía entre el alcohol, las comidas suculentas donde María en la zona de tolerancia y el parque central de nuestro pueblo donde se les reconocía por las risotadas  en razón de sus cuentos, exageraciones, mentiras e historias que han dado a Caicedonia la característica de pueblo conversador y de una gran imaginación para crear o narrar situaciones chistosas y muchas veces increíbles aunque reales. .

  • “Ramón Elías Ocampo tenía 2 metros de intestinos sin estrenar, porque era muy infeliz”, dice en medio de gran risotada.

Estudió con otro de sus grandes compinches, Oscar Vásquez Arias, escritor, poeta y mamador de gallo como el que más a quien se conoció siempre en nuestro pueblo como “Virgorely”. Le pregunto por la causa de este apodo tan inusual, en un lugar donde todas las personas se conocen no por sus nombres sino por sus apodos,  tradición en la cual la familia, especialmente los hijos, heredan los apodos de sus padres. Entre sonrisas responde:

  • Oscar, -virgorely-, era pésimo para los idiomas. Recuerdo que cuando estábamos en clase del idioma francés, se levantaba y decía serio: “mesie le profeserdemé un permisé para ir a la oriné”. Luego remata: El apodo “virgorely” se lo puso el padre Sendoya –para aquella época párroco del pueblo y profesor en el colegio Bolivariano- pues, como ya lo dije anteriormente, era malo para la lengua extranjera. El padre, en clase de pronunciación le dijo que pronunciara la palabra VOCABULARY. Vásquez se levantó, se puso colorado y pronuncio la bendita palabra: VIRGOLERY, cambiando, por supuesto, la esencia correcta en la pronunciación de la palabra inglesa. Entonces, ni corto ni perezoso, el padre Sendoya lo siguió llamando Virgolery, apodo que cargó toda su vida.

El matrimonio Ospina Duque llegó a Caicedonia con sus hijos: Fabio,Gustavo y Néstor, el más pequeño. Por muchos años tuvieron un pequeño negocio de abarrotes, el más reconocido del pueblo, LA TRAMPA, cuyo aviso tenía un enorme ratón cercano a una trampa y listo para caer.  Fue uno de los negocios más emblemáticos y reconocidos del pueblo. Muchas veces llegaban a la casa los guasones amigos de Néstor y cuando este daba la cara le espetaban:

  • “Hombre Néstor, cambiá el aviso porque la rata ya huele feo”.

No nos da el espacio para seguir escribiendo las incontables anécdotas de este hombre de memoria fotográfica que pone cara de tristeza cuando recuerda a sus hermanos, Fabio, quien falleció por una enfermedad letal que su  lo lleva pronto a la tumba, siendo aún joven y la muerte violenta de Gustavo, asesinado en un centro de diversión en épocas aciagas de la violencia en Caicedonia, equivocación grande, pues el asesino disparó a diestra siniestra matando a seis personas, entre ellas un hombre bueno, sano y correcto como Gustavo, el segundo de la estirpe. De hecho la afectación en la familia fue tenaz y doña Ana murió por la tristeza tras el fallecimiento de sus dos hijos mayores. Cuando alguien dijo saber el nombre del asesino con la intención de buscar la vindicta, la matrona, en medio de su dolor, dejó sentada la posición de la familia: “No vamos a vengarnos de nadie. Nada de enemigos, con el odio no lo vamos a resucitar”. Al poco tiempo falleció de pena moral. El patriarca mayor, don Roberto, asumió la misma posición y en su constante tristeza jamás habló de asunto.

Néstor, el melómano, el bohemio, el hombre capaz de embelesar con la palabra, el ser humano especial de quien nadie creería que cayera fácilmente en las redes del amor, conoce a una de las mujeres más bellas del pueblo, Lucy, hija de otros reconocidos comerciantes de apellido De León y al poco tiempo se casan. Allí asistieron todos sus amigos quienes no creían en milagros pero sí, era verdad, se casaba Néstor. De ese matrimonio, tres varones y una bella niña se ha conformado un hogar de grandes valores humanos y religiosos como practicantes católicos que son.

Nos haríamos extensos relatando en esta pequeña crónica la vida de nuestro personaje y su familia aunque en próximos meses saldrá a la luz un libro sobre familias emblemáticas de Caicedonia y, por supuesto, allí estará nuestro amigo Néstor de quien daremos a conocer muchas de las anécdotas y situaciones chistosas que muchos de nuestros paisanos no conocen.

Deja un comentario