¿Quiénes serán los verdaderos “monos”?/ Por Guillermo Escobar Baena

Para: revista digital Arrierías

En momentos en los que aún no nos reponemos de la indignación que nos causó el anuncio hecho por  un pequeño grupo de disidentes de las desmovilizadas FARC, de romper y desconocer el Pacto de la Habana,  como también lo han hecho ya en la práctica otros actores,  y luego  del aviso de Maduro, todavía presidente  de Venezuela de adelantar “ejercicios de guerra” en la frontera,  como si fuera un acto un tanto masoquista, decidí  ir al cine a ver la película MONOS, tal vez motivado  por tratarse de un film que supuestamente aborda la temática del conflicto armado, según la amplia difusión de los medios informativos  y,  un poco también movido  por el hecho de ser un film que , según los mismos canales  faranduleros de la televisión,   ha sido Prenominada a los premios Oscar y a los premios Goya por haber recibido ya  premios nacionales como el del Festival de cine independiente de Cartagena y otros internacionales en Buenos Aires,  Francia,  Rumania y Ucrania.

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Foto de la web

Sin tener aún  ni idea del drama y de la acción que ésta presenta, me dispuse cómodamente  a observarla con mi acostumbrada visión de  racionalidad crítica con la que abordo los productos fílmicos  de la cinematografía colombiana, últimamente de mucha frecuencia ya que esta película  como tantas otras de variada factura, se producen como en serie en los últimos tiempos, subsidiadas con los beneficios económicos que para productores y directores representan los recursos  del Fondo para el desarrollo cinematográfico colombiano.

Monos, que  recién se estrenó en nuestro país y que ya empieza a presentarse en Estados Unidos,  resultó ser una película incómoda y perturbadora;dirigida por el colombo-ecuatoriano Alejandro Landes,   es una coproducción de Alemania, Suecia, Argentina, Uruguay y Países Bajos; es  una película de acción sobre la guerra,  en un país que como Colombia,  la ha vivido por más de medio siglo  y que aunque debo  destacar la calidad del sonido y la fotografía, el guion, en cambio,  coescrito por Landes y Alexis Dos Santos, deja mucho que desear para quienes como Yo, aspiraba encontrar en ella mucho  más que los macabros ejemplos de las diversas formas de las violencias que muestra y  que  hemos vivido los de nuestra generación por más de 60 años;  más bien creo,  debieran  aprovechar las pantallas , para inquietar y generar  propuestas con alternativas que contribuyan a  fortalecer el proceso de paz de los colombianos, hasta ahora frustrado por la acción irracional de quienes la quieren perpetuar respondiendo solo a sus propios intereses económicos y  bélicos.

El drama y la acción son interpretados en dicha película,  por un elenco de actores  jóvenes entre profesionales y empíricosadolescentes  que sin experiencia en el cine, fueron seleccionados entre grupos de muchachos de diferentes partes del  país, uno de ellos, ex miembrode la guerrilla de las FARC., y  quienes al ser “reclutados” en la película pierden su identidad ya que  Ellos, en plena acción, sólo se conocen por  sus alias: ‘Rambo’, uno de los personajes más llamativos, Patagrande, Pitufo, Lobo y Boom boom.El espectador, así como no conoce los nombres de los personajes, tampoco   sabe a qué grupo pertenecen o si son de derecha o izquierda; o si están ahí por placer o por obligación. Poco se adivina sobre su pasado y objetivos. Es solo presente violento lo que muestraconrituales primitivos fantasiosos en los que se envuelven en una aventura macabra y sin sentido.

Esa manada de jóvenes rebeldes, formada por adolescentes que pertenecen supuestamente a un grupo armado no identificado, están a cargo devigilar una rehén, una mujer extranjera, prisionera conocida como «La doctora” secuestrada y torturada de manera sistemática y convertidos a ser cuidadores de una vaca lechera que sin justificación alguna fue sacrificada. Filmada en locaciones difíciles, en medio de la crudeza y del frio de los Andes, sobre la cima de una remota montaña como lo es el Páramo de Chingaza,reciben armas y entrenamiento militar, con la misión de cuidar la extranjera secuestrada y responder con su propia vida, por Ella y por la vaca, ante los altos mandos de su organización.

Cuando su misión se ve amenazada, comienza un viaje que pondrá en juego el orden establecido y su hermandad. Para sobrevivir, se enredan en   un juego siniestro en el que camuflan y mimetizan sus cuerpos como animales feroces, comunicándose a través de sonidos propios de las bestias salvajes.  Después de que una emboscada empuja al grupo hacia la jungla, su intrincado vínculo se fractura y la misión empieza a colapsar;[]La manada fracasa, la guerra se intensifica, la rehén intenta escapar y se desata el caos y la violencia que lleva a los actores y al espectador a través de un viaje frenético a la espesura de la selva y en un río imparable, el Río Samaná, tan largo  como la película, que aunque esta  dura 105 minutos, parece interminable.

Monos es una película que toca las fibras de la sensibilidad del público común por ser un mal reflejo de la violencia colombiana que además pretende mostrar el drama de la adolescencia y las pulsioneslibidinosas de la vida misma. Su director, que también lo fue del “Cocalero”, un documental sobre el presidente boliviano Evo Morales , manifestóen una entrevista a los medios  que de lo que se trataba era de agarrar el tema del conflicto armado y darle la vuelta, no mirando lo que ésta  cuenta sino, cómo lo cuenta y se basó, según El, en películas de referencia como el “Señor de las moscas” y la del “Corazón de las tinieblas”, lo que explica su carácter sensorial y atemporal; además de mostrar de manera melodramática a la adolescencia enfrentando su propio conflicto lujurioso, dice también  que…  apuntaba a “jugar” en el género de la acción y de la guerra, por lo que tenía que lograr que la película se viviera en la piel, que el espectador no entrara en la trama  desde la razón, sino desde la emoción”, queriéndonos  lanzar  en un “vacío ideológico”. *

La película que es de vértigo, adrenalina y poco contemplativa, no sólo por lo que dice de ella el mismo director, sino ante todo por la manera como muestra la relación entre los jóvenes actores naturales reducidos en el film  a una condición animalesca, plantea un dilema ético que amerita una reflexión desde lo socio-antropológico en cuanto a la evolución del hombre, en lo que el biólogo Humberto Maturana llama “el sentido de lo humano”**en el proceso de hominización; desde  lo psicológico, para tratar de entender lo que nos distancia de ese comportamiento animalesco al  que reduce el comportamiento de los jóvenes actores, del espíritu humano, racional,  solidario y fraterno  y así mismo, a dar  una mirada crítica desde la filosofía del derecho,  para analizar los principios y valores que encarnan un orden normativo en un país que como el nuestro, tiene una constitución que lo define como un Estado social de derecho sin  perder de vista la trascendencia que tienen los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, como salidas civilizadas para humanizar el conflicto.

Desde la teoría crítica, que postula que “el conocimiento está mediado por la experiencia del sujeto, así como por su contexto histórico, político, económico y social lo cual influye en la forma en que se organiza, forma y constituye ese mismo conocimiento,”***debo decir que  no creo en lo que el director Alejandro Landes llama  “vacío ideológico”, como no creo tampoco en la asepsia, ni en la inocuidad de un tema que como el que plantea la película Monos, pretende mostrar falsamente que es más importante la forma que el contenido,  lo que me obliga, en mi modo de ver y de pensar, a asumir una postura más radical, más racional y menos sensorial, quehace apartarme de esa posición facilista y dañina con la que  aprovechan los medios  intencionalmente  las diferentes formas de violencia para llevar a las pantallas, sean éstas de cine, televisión o de cualquier dispositivo digital películas y  series de narcotráfico o guerrillas, desconociendo esa triste realidad que sí han tenido que sufrir más de ocho millones de víctimas que ha dejado el conflicto armado en Colombia;movidos más estos productores y directores,  por un sentido comercial-economicista por el que no les interesa ni les conviene,  aportar a la sociedad una reflexión crítica sobre el mismo conflicto, porque en cierta forma se nutren y se lucran de él.

Es en este sentido, en el que desde una postura crítica hacia los medios informativos, prefiero destacar la obra de Jesús Abad Colorado, fotógrafo y periodista antioqueño quien por más de 25 años ha registrado con su cámara las diversas caras del conflicto y por ello ha sido ganador del reconocimiento a la excelencia del premio GABO 2019, porque a través de su reportería gráfica, con gran sentido humanista,  exalta valores como la ética, el respeto por los derechos humanos, la integridad y el compromiso con los ideales del servicio público del periodismo, y  con ello,  ha contribuido a conocer el pasado, a entender  mejor el presente y sobre todo,  a plantear inquietudes sobre las verdaderas alternativas que puedan algún día ayudar a  alcanzar la anhelada paz en nuestro país, resolviendo las inequidades e injusticias sociales como  causas estructurales de la violencia.

” La ética y la estética tienen que ir unidas de la mano, porque cuando con el paso de los años la gente mire el trabajo, va a entender cuál era el ojo, el corazón y la conciencia de quien estaba detrás de la cámara” …****

 

*directorAlejandro Landes, al periódico El País, agosto 15/19

** Humberto Maturana, “El sentido de lo humano”

***Jürgen Habermas, “Historia y crítica de la opinión pública”

**** Jesús Abad Colorado, “El testigo”-2019

Escrito por Guillermo Escobar Baena 12-09-19gescobar31@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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