Estamos a pocos días de que los colombianos podamos elegir a las autoridades locales para el período 2020 – 2023.

El 27 de octubre a las 8 de la mañana se dará apertura a las urnas para que los colombianos que cumplan los requisitos elijan a 1101 alcaldes; 32 gobernadores; 1101 concejos municipales; 32 asambleas departamentales y 1040 juntas administradoras locales.
La democracia nos permite, con nuestro voto, elegir a las personas que se supone son representantes de quienes los elegimos por nuestra voluntad, según el criterio de la escogencia que hagamos, según el dictado de nuestro análisis y de nuestra conciencia para elegir.
Y nosotros, desde esta ventana de expresión queremos invitar a la ciudadanía a participar, a elegir, a cumplir con el llamado de la democracia, a hacer parte de las decisiones que cambien el rumbo de nuestro país.
Creo que todos queremos un país mejor para nosotros y para nuestras familias; añoramos que los dineros del erario, si se utilizaran como es debido, alcanzarían para que nuestras ciudades y municipios fueran en constante desarrollo, creemos que si las normas se aplicaran habría por lo menos un algo parecido a la armonía ciudadana. Y sabemos también que eso se logra si quienes son elegidos asumen verdaderamente y en conciencia el papel que les corresponde desempeñar con la investidura entregada gracias a nuestro voto.
Invitamos a nuestros compatriotas a que piensen su voto, a que entiendan que al depositar ese sí en las urnas por el postulado, están dando poder a ese ser humano para tome decisiones en su nombre, para que busque con su conocimiento que ese entorno: nación, departamento, municipio o barrio, sean mejores para todos los que en ellos habitan.
Muchos votaran por compromisos adquiridos, otros lo harán por temor, muchos más votaran sin ningún análisis o porque “eso el que suba es lo mismo” o muchos dejaran de participar por la misma razón.
Hay que salir a votar, hay que entender el valor de esa acción frente al futuro de nuestro país. Vale la pena reflexionar sobre esa pequeña, pero poderosa herramienta con la que, por un día, tenemos poder decisorio para posibilitar que en algo cambie lo que esté mal, para que los que consideramos podrían ser buenos representantes de nuestros anhelos lleguen a los lugares de toma de decisiones.
Piense su voto, piense en su futuro, piense en cómo está ese entorno social en el que vive y analice cuánto puede aportar para que las situaciones cambien. Entonces busque el sitio en donde le corresponde sufragar y regrese con el alma contenta no porque alguien va a ganar con su voto, sino, porque usted, su entorno y su familia serán los verdaderos ganadores a futuro.
El director