Personajes de mi pueblo / Por Mario Ramírez Monard

EL GRAN LIDER

Para: Revista Digital ARRIERÍAS

Este Caicedonita es, sin lugar a dudas,  uno de los personajes más reconocidos en el ámbito nacional e internacional. Su vida de niñez y juventud con grandes dificultades económicas por el fallecimiento de su padre siendo apenas un niño, siempre están presentes para no perder su norte de triunfo y satisfacciones. Su  madre quedó casi que a la deriva pero con la profunda fe religiosa de salir adelante en medio de su viudez a los 26 años de edad y con seis  hijos a cuestas siendo nuestro personaje el menor de ellos.

Belisario

Lo recuerdo desde el colegio, como mi compañero de clase y mi gran amigo de infancia. Una facilidad inusual para hablar y convencer a las personas convirtiéndose en uno de los líderes del salón de clases donde no olvido que lo ponía como motivador para iniciar su tema nuestro inolvidable profesor de filosofía, Ezequiel Castillo, un español que llegó a nuestro pueblo como ayudante del párroco del pueblo:

  • Belisario, ¿cuál es el chiste del día?

Y aquel mocetón de gran fortaleza física se soltaba con un cuento, un chiste o una historia que hacía distensionar al grupo para que el “profe” Castillo pudiera iniciar su cátedra sin molestias durante la hora temática.

Años después de la desaparición de su padre, Erasmo Marín, sintió como una obligación poner su capacidad de trabajo e inteligencia para desarrollar todo tipo de labores con el fin de ayudar a doña Gabriela Montes en la consecución de los medios que ayudaran a subsistir a su familia, además de un pequeño predio rural que les había quedado como herencia pero que no era suficiente para sacar adelante “semejante familión”.

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Años después, su madre conoció a un abogado que fungió como notario, formando una nueva familia que aumentó el número total de las dos uniones: 11. Por supuesto, más obligaciones y más necesidades pero esa fe tesonera de los viejos antiguos y la unión familiar permitió que se fuera construyendo un camino, difícil, es cierto, pero partían de su inquebrantable fe religiosa para lograr vivir dignamente.

Siendo su amigo personal, conocí al Belisario Marín que recolectaba periódicos para venderlos; iba de casa en casa pidiendo las cáscaras de los plátanos sobrantes para llevarlos a la casa esquinera donde doña Gabriela, mañana tras mañana, ordeñaba una buena vaquita lechera que ayudaba bastante en la economía casera. Hizo periodismo enviando notas desde el pueblo para el periódico regional El País. A pesar de su juventud y con la ayuda política de un sector partidista en el cual colaboraba doña Gabriela y la oportuna intervención de Zayde  -hermana mayor- quien fuera por muchos años la secretaria de la alcaldía del pueblo, tuvo la oportunidad de ser el recaudador de rentas municipal, oficina que promocionaba la venta de los licores de la Industria Licorera del Valle, además de ser el sitio de pago del magisterio y de los empleados del departamento del Valle del Cauca en Caicedonia. .

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De esa época de juventud, recuerdo que nos hicimos bomberos para poder trasnochar y tener un sitio seguro de dormida en las noches de bohemia, trago y baile que realizábamos en sitios conocidos de música: tangos, boleros y música del despecho para rematar luego, casi cada ocho días en la zona de tolerancia del pueblo en sitios como La Tusa, la Mona Vale, la Zarzamora y el emblemático e inolvidable Balajú donde aprendimos a bailar con la famosa y divertida bailarina la “loca”.

Luego de ser trabajador del ministerio de agricultura durante varios años, llegó a Cali donde iniciaría una pequeña empresa que, en medio de su locura, sus ganas de hacer cosas y su emprendimiento racional aunque empírico la  convirtió, hoy por hoy, en una de las más grandes en el sector turístico nacional e internacional: Promotora de Turismo Santiago de Cali.

Su locuacidad, facilidad de expresión y su fe de carbonero fueron convirtiendo su pequeña “empresita” -como la llamó al comienzo- en el top de las empresas turísticas nacionales. Ha viajado por todo el mundo y su figura emblemática es siempre reconocida por su guayabera blanca y su gorra  de capitán u oficial de la marina con la que aparece día tras día en medios informativos escritos y por televisión.

Sin olvidar su origen humilde y los valores provenientes de su familia, especialmente de doña Gabriela, ha hecho de su empresa una forma de ayudar a los más necesitados de la ciudad de Cali. Su solidaridad y desprendimiento  lo han llevado a que la gente le pida intervenir en política para ser alcalde de la capital salsera de Colombia, Cali. Lo piensa y lo medita. Afortunadamente su bella esposa Rosy, abogada caleña que es su consejera y compañera permanente en su vida profesional, empresarial, hogareña y social, lo disuade. Sus hijos,  Lina y Sebastián, ya siguen los pasos de su padre en el campo del turismo nacional e internacional. La vitalidad de este hombre, el amigo entrañable de mi pueblo que jamás olvida sus raíces, es un ejemplo para los jóvenes de hoy en el sentido de que, con valores familiares, ética, solidaridad y respeto por los demás se pueden alcanzar grandes metas como las ha logrado nuestro personaje de hoy: Belisario Marín Montes.

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