Pereque con el bahareque / Por Pedro Felipe Hoyos

Para: Revista Digital Arrierías.

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Pedro Felipe Hoyos

Todos, con contadas y vistosas excepciones, vemos en la arquitectura del bahareque un valor cultural importante. Esas casonas austeras y blancas, testigos de otras épocas que asociamos a los ancestros que apenas distinguimos en viejísimas fotos, nos gustan mucho. El bahareque es una de las apropiaciones del territorio que se hizo durante de la Colonización Antioqueña, es ella la inteligente respuesta a nuevas condiciones como lo escarpado del terreno, que fueron resueltas con creatividad por nuestros antepasados.

Entonces el bahareque es festejado y declarado patrimonio de la humanidad, hay un Ministerio en Bogotá que lo promueve y lanza pueblos patrimonio esperando que un gran flujo de turistas deje muchos pesos en manos de los habitantes de esos pueblos bellos de Colombia. Y a la vez hay un Ministerio en Bogotá que le ata las manos al propietario de un inmueble patrimonial. Todo trabajo que se quiere realizar en esas casas debe ser aprobado y científicamente sustentado. Da la sensación que a ese Ministerio no le importa de como viva el habitante, porque para estos funcionarios es de más valor lo cultural del inmueble que el bienestar de los ciudadanos que vive en ellos. Es tan poco amigable la legislación vigente que una declaratoria de patrimonio tiene casi las mismas implicaciones que las de un embargo judicial. ¿Bajo esas condiciones quién está interesado en preservar lo cultural?

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Las exigencias técnicas que impone el Ministerio de Cultura para intervenir una casa de estas son lógicas, pero técnicamente casi imposibles de cumplir. El más destacado escollo es el visto bueno del patólogo, estos expertos mantienen ocupados y una cita con ellos puede tardar hasta 6 meses en ser asignada, casi como en una EPS barata. Mientras tanto una obra queda suspendida causándole daño al patrimonio económico del propietario y por supuesto el deterioro del inmueble avanza. Con esas reglas de juego el patrimonio arquitectónico de nuestra región, el cual aproximadamente un 83% está en manos de particulares, con el tiempo desaparecerá y quedaran unos inmuebles de propiedad del Estado que fueron restaurados consumiendo demasiados millones de pesos. ¿Cómo pretenden en Bogotá que se preserve es patrimonio si al dueño lo está desestabilizando?

Se requiere de un cambio radical en la promoción coherente del patrimonio arquitectónico en nuestra región. Es importante que el Estado ofrezca una línea de crédito subsidiado a los propietarios de inmuebles hechos en estas técnicas ancestrales sin la exigencia de tener que ostentarla declaratoria e incluya a las casas que no tengan la declaratoria de bien patrimonial, que, por el simple hecho de ser en bahareque, el Estado igualmente expida el seguro ya que los bancos se niegan a prestar plata en estas casas dizque porque son en bahareque y el bahareque es susceptible a que se queme. Es curioso, en los E.U.A. muchas casas son en madera y a los propietarios se les presta dinero sobre ellas; inclusive a uno le aseguran la vida a pesar de que saben que unodefinitivamente se va a morir; es cuestión de números. ¿Cuántos propietarios carecen del dinero para hacer arreglos oportunos a estas casas? Con una línea de crédito es mucho lo que el Estado puede hacer para conciliar la labor de estos dos Ministerios y convertir a los propietarios de casas patrimoniales en aliados. La exoneración en el impuesto predial debe ser rediseñada, porque a estos municipios de provincia les es complicado prescindir de esa entrada. Se le debe exonerar fuertemente a los propietarios en el impuesto a la renta y asi aplicar al “tesoro nacional” este subsidio. ¿Por qué no se diseña una campaña de auxilios de mejoramiento de vivienda para casas en bahareque en nuestros pueblos? Si la construcción es un indicador y ciertamente es un motor de la economía, ¿cuánto “desarrollo” no puede engendrar la reparación de estas viviendas que el Estado ha marginado con sus políticas algo miopes?

Igualmente debe el Estado aportar dé cuenta de él los estudios técnicos y tener suficientes técnicos en la región para que los estudios se hagan con presteza y todo el rigor y la exactitud presupuestada. No son los requisitos lo que el Estado debe modificar, es la posibilidad para acceder a ellos y asi preservar el patrimonio de esas regiones en el sentido cultural igualmente que en el sentido económico. Debe el Estado comprender que estos municipios son entes vivos y dinámicos y no museos dispuestos a vivir de las entradas que los turistas pagan a la entrada.

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