Y, “NI LOS AÑOS NOS VENCEN” … ¡
Escribe para la revista Arrierías, Guillermo Escobar Baena
“Cantemos nuestro himno viejos queridos, vivamos el presente llenos de euforia y recordemos siempre los tiempos idos, somos los ancianitos de Caicedonia”….*
Así comienza cada una de las sesiones que celebramos un grupo de personas a las que nos une la pasión por la música y que formamos parte de la entidad cívica-cultural ASOCIACIÓN RINCÓN DE ANTAÑO, que el pasado 26 de Julio cumplió 50 años de existencia, cantándole a la vida y al amor y, como dice uno de sus integrantes: no ahogamos las penas con el licor porque éstas aprendieron a nadar, pero sí fortalecemos la esperanza y la confianza a través de la amistad…”.Para las muchas penas….las copas llenas….y para las penas pocas….llenas las copas…”
Cuenta su actual Presidenta, la Dra. Amparo Campillo Marín, que fue por allá en el primer semestre del año 1969 cuando un grupo de amigos reunidos en lo que era entonces el Club Caicedonia, decidieron convocarse para tomar unas copas de aguardiente y escuchar los nuevos discos de larga duración de los mejores intérpretes de la época, que habían salido al mercado, en música latinoamericana y colombiana que uno de ellos traía de Armenia para aumentar la discoteca de dicho Club, del cual era su Presidente el Médico Jafeth Campillo Marín y su administrador, Oscar Gutiérrez Penagos.

Entre las personas que se reunieron inicialmente en el Club mencionan a Honorio Taborda, José Etelberto Giraldo, Guillermo Gómez Giraldo, Hernando Muñoz Caicedo, José Ítalo Álvarez, Jafeth Campillo Marín, Oscar Gutiérrez Penagos, el Pbro. Juan Martínez (Capellán del hospital Santander de Caicedonia) quien era de origen español, y el médico Edilberto Ramírez de la Pava.
Como debieron resultar muy amenas esas primeras tertulias, de las que participó también Julio Ernesto Arbeláez Serna, cuenta él, que se comprometieron a seguir reuniendo en principio, cada 8 días en los salones del Club para escuchar, ya de manera selectiva, determinado número de discos acompañándose de unas copas de aguardiente contribuyendo cada uno a pagar lo que personalmente consumía, generalmente hasta avanzadas horas de la noche e inclusive, hasta el amanecer. Con ello además, contribuían a revivir al Club y ayudarlo económicamente a superar la crisis en la que éste se encontraba.
Ya en el segundo semestre de 1969, Honorio Taborda y Guillermo Gómez Giraldo lanzaron la propuesta de invitar a personas conocidas de los allí reunidos y amantes de la música a participar de las tertulias e invitaron a Luis Alfonso Quiceno, gran intérprete de la guitarra y del acordeón, también a Alberto Villa Vélez, gran animador por su fino sentido del humor y amante del bolero; a Néstor Tobón Palacio, Néstor Ospina Duque, Dr. Hernando Muñoz Caicedo, José Garcés, Ramiro Rodríguez Ocampo, gran cantante de tango; a Gustavo Parra, Ulbio Vélez, Figme Issa Quintero, quienes acordaron seguir asistiendo y en posteriores reuniones, fue Julio Ernesto Arbeláez quien propuso que se le diera el nombre de Rincón de Antaño y fue aprobado. Ramiro Rodríguez propuso también la idea de cantar las canciones en vez de escucharlas, siendo aprobado y fue también Julio Ernesto Arbeláez quien la denominó, desde entonces como “Ronda de estrellas apagadas”, cante aunque no cante, la cual hasta el presente, después de 50 años, sigue siendo el motivo central del feliz encuentro, ya quincenal.

La letra de su himno, que aún se interpreta con mucho fervor y orgullo, fue una construcción colectiva y la música del maestro Ismael Pabón, de Popayán. Nuestros fundadores nunca pensaron que se consagrarían con el tiempo por la magia de la música y el tributo a la amistad consolidando una institución sui-generis, como es el Rincón de Antaño, efectuando las reuniones en las que como se dice en su himno, se invita a vivir el presente, rindiendo culto a las canciones recordando el pasado y enalteciendo la amistad, la que nos une siempre en un abrazo fraterno y solidario.
“Fue un 26 de julio, cuando fundamos este rincón de antaño que es muy querido y que constantemente se ha sostenido, con las viejas canciones que aquí cantamos”…
Tanto en su emblema, como en su himno, se refleja la esencia de la organización: enmarca el emblema un vaso de cristal que contiene en su interior la imagen de un disco de acetato, 78 r.p.m., con el nombre de “Suplicio”, pasillo que por muchos años fue cantado por sus integrantes en cada una de las reuniones, propuesto por Oscar Gutiérrez Penagos. También aparecen una guitarra y una botella partida en dos por un serrucho. En la parte superior, una frase que dice: “Recordar es vivir”. Y, en la parte inferior, la inscripción NI LOS AÑOS NOS VENCEN y, la imagen de un anciano. Todo enmarcado por ramas, hojas, flores y frutos del café.
“Miren pues ese emblema, que es nuestro orgullo y que tan fiel representa el rincón de antaño, porque así recordamos nuestros terruños y la juventud grata de un día lejano….”
Recuerda el actual integrante José Niño, que cuando acordaron invitar nuevos amigos fue cuando Ramiro Rodríguez lo invitó por primera vez y aún recuerda con nostalgia al médico Campillo cantando: “me moriré muy joven” y acompañando con su tiple las canciones interpretadas por los contertulios. Como conocían de las habilidades de José Niño para interpretar y acompañar con la guitarra, le pidieron que también se sumara al canto y al acompañamiento, especialmente de la música colombiana.
Así mismo recuerda con mucha alegría, el integrante del Rincón, Néstor Ospina Duque, que para evitar las discriminaciones por títulos o apellidos y dar un trato igualitario a todos sus miembros, se acordó identificar a cada uno de sus integrantes con el nombre de Anciano y agregarle un remoquete, apodo, mote o sobrenombre y desde entonces se conserva esta costumbre, razón por la cual el Presidente, que por 45 años orientó los destinos de la Asociación, el Dr. Campillo (q.e.p.d.) era el “Anciano Yunque”, y la presidente actual, es la “Anciana Mafalda”.

Entre los Ancianos que ya están en el cielo y que recordamos con mucho cariño se mencionan el Anciano Paterray, (Julio Cárdenas), el Anciano Care café (Emilio Yépez), el Anciano Billete (Alberto Villa), el Anciano cédula (Elías González), el Anciano Sonrisal, (Celio Osorio), el Anciano Puto Erizo (Edilberto Ramírez), el Anciano Guasca Larga (Francisco Javier Escobar), el Anciano Voltio (Laureano Gómez), el Anciano Jeretuyas (Jeremías Ocampo), el Anciano Nacho (Pbro. José Ignacio Corrales) y muchos otros que suman más de cincuenta y que superan el número actual de 23 que son sus actuales integrantes, entre activos y “Patriarcas”. Desde el cielo, muchos ancianos siguen cantando con nosotros.
En el transcurso de estos cincuenta años de historia, en los que sus integrantes nos hemos gozado la vida entre canciones, copas y buen humor recuerda con cierta nostalgia pero también con orgullo y alegría nuestro compañero Néstor Aristizabal, “Anciano Tarzán”, que en el Rincón nos hemos dado el gusto de disfrutar de la mejor música y hemos gozado en vivo de las presentaciones de ilustres invitados, grandes artistas de talla nacional e internacional, entre los que se cuentan entre otros, los siguientes:Los médicos, trío nocturnal, los yumbos, los médicos, Dueto de Antaño, Espinosa y Bedoya, el maestro Concholon, conjunto Serenata, Alci Acosta, trio los Palatinos, , los Patuma, Hernán Betancourt, el indio Rómulo, estudiantina Univalle, los Sentimentales, Víctor Hugo Ayala, Garzón y Collazos, dueto Rio bamba, Luciano y Concholon, Hernando y Yesid, Ramírez y arias. Recuerdan, por ejemplo, que en una oportunidad Carlos Arturo Rueda narró un fragmento de partido de futbol, en la reunión a cambio de cantar; también estuvieron Los Chéveres de Pereira, los hermanos Calero, los caballeros del tango, los famosos “colmis” de Caicedonia, Mario Choperena famoso por la pollera colorá, y el gran compositor Crecensio Salcedo; Dueto pentagrama de Armenia, Ancizar Castrillón, compositor quindiano, El mocho Baena, Tabaco, Mauricio Ortiz de Medellín. , Mario Ramírez Monard, conjunto Remembranzas, Elías González con su violín y Jeremías Ocampo, Honorato y Conrado Duran, Reinaldo Gallego, el grupo Barro blanco, los Arrieros de Samaria, Alonso Henao y su dueto, el Emulo de Magaldi; Los celestes que interpretaban el vals adoración, el dueto Ríos y Macías; el dueto de German y Leonel interpretando música lírica napolitana, y los Chilis del Ecuador, entre otros.
“Con nuestras reuniones, acrecentamos, aquel compañerismo noble y sencillo, nuestro buen aguardiente también tomamos, recordando bambucos, tango y pasillos,”
Una de las cosas que más se disfruta en el ambiente del Rincón es la oportunidad que se tiene de conocer la biografía de los más importantes compositores tanto de la música colombiana como de la latinoamericana y del mundo entero así como de la historia de las canciones, porque éstas no solo nos reviven momentos ya vividos sino que cada canción tiene historias que contar pero también tienen su propia historia. Así por ejemplo, disfrutamos recordando la historia de “la cumparsita”, tango cuya melodía fue creada entre finales del año 1915 por el músico uruguayo Gerardo Matos Rodríguez. O, la del bambuco “el enterrador”, cuya letra se la había atribuido Jorge Añez a Julio Florez y la música a Luis Romero, sin embargo, en la aclaración que hace Jaime Rico Salazar, éste bambuco fue grabado en 1905 pero su letra, según parece corresponde a un poeta llamado Francisco Garas. Así, disfrutamos también evocando el primer bolero “Tristezas”, de Pepe Sánchez, Cubano, el primer bolero en la historia de la música y, la triste historia del bolero “nosotros” que es una carta que se convirtió en canción o, de la famosa melodía “libre”, de Nino Bravo, de la canción “Alfonsina y el mar” de Mercedes Sosa y tantas otras.
La reseña de biografías de autores, compositores y cantantes, lo mismo que homenajes que se rinden a interpretes fallecidos, así como la poesía, con la que nos deleitaba e ilustraba “el Puto Erizo”, con sus cuentos cortos y famosos chistes, alternan la presentación en cada una de las sesiones quincenales del rincón, con la celebración ritual de los cumpleaños. Los gustos son variados: así como escuchamos a los cuyos, a los chalchaleros y al conjunto América, igual disfrutamos cantando “amigo” de Roberto Carlos, “ guantanamera”, con Celia Cruz, a Silvio Rodríguez, con“la Masa”, a Joan Manuel Serrat, “Mediterráneo”, a José José, “la nave del olvido”, Héctor Lavoe, con “el cantante”, al gran Carlos Gardel, con su tango, “Volver” y muchos más, sin que tampoco se nos olvide algunas veces ilustrarnos y disfrutar de la música clásica como la quinta sinfonía de Beethoven y de la belleza de la música lírica, como “Granada”.
En su sede propia actual, ubicada en la calle 8ª, entre carreras 15 y 14 en Caicedonia, en una de las pocas viejas casas de bahareque que aún se conservan como testimonio de la arquitectura paisa y la colonización antioqueña, se cuenta con un amplio espacio en el que además del área social en las que departen y disfrutan los asistentes de las presentaciones dos o tres veces al año que se comparte un “Rincón al público”, se tiene un recinto privado especial, adornado con elementos antiguos, instrumentos, fotografías y demás objetos que han sido donados por sus miembros y que les conecta con el pasado, cuidados por el “guardián de trebejos”. Las reuniones que empiezan con la parte formal y protocolaria de toda organización, luego, se anima con la “ronda de estrellas apagadas”, en las que uno a uno, ante el llamado del “Cirirí”, se van turnando sus miembros para cantar, con el acompañamiento de guitarras y algunas veces, con otros instrumentos y, cuando se anima el ambiente, se da la presentación de “los alacranes” conjunto que conforman los mismos integrantes del Rincón interpretando de manera jocosa, música bailable y parrandera. Dicha ronda es animada por “el cirirí” y con la participación de “las sardinas” (esposas de los ancianos) que han sido parte fundamental de nuestra historia y, algunas veces, con la asistencia de los corronchos (los hijos) que son los llamados a perpetuar la historia del Rincón.
La asociación cívico-cultural Rincón de Antaño es cogestora del ya famoso Concurso Nacional de Intérpretes solistas del Bolero, ALBERTO VILLA VELEZ, evento anual en el que ya han participado más de un centenar de cantantes, hombres y mujeres de diferentes partes del país e inclusive de países vecinos y ya en este año, se celebra su décima quinta versión, durante los días 1, 2 y 3 de noviembre/19. En dicho concurso se han presentado destacados intérpretes del bolero como Víctor Hugo Ayala, acompañado del pianista y arreglista Francisco Pacho Zapata; Carlos Arturo, el Señor del bolero; la bolerista Amparito; el gran tenor de Medellín Mauricio Ortiz e importantes y destacadas cantantes y compositoras cubanas. El acompañamiento musical ha estado a cargo de la gran orquesta pereirana “Bolero son” y en el marco del mismo evento se realiza encuentro de melómanos, coleccionistas, talleres creativos y conferencias sobre la historia del bolero.
En la celebración de los 50 años del Rincón el pasado 26 de Julio, tuvimos la alegría del reencuentro con ancianos como Adán Vásquez, “Anciano Eva”, Néstor Ospina, “Anciano bola´ e nieve”, José Manuel Olaya “Anciano Ayatola”, Gerardo Pino, “Anciano Pinocho”, Carlos Alonso Llanos “Anciano Gandhi”, quienes departieron con los actuales integrantes y recordaron alegres momentos vividos. Con la animación del trio Escala, del Huila.
Un hermoso cuadro fue donado por el publicista caicedonita Yovany Calderón, en el que se ven reunidos compartiendo musicalmente los ancianos Yunque, Sonrisal, Billete y Puto Erizo y, también por parte de la Alcaldía Municipal en el marco de la celebración de los 109 años de fundación de nuestro municipio, se otorgó a la Asociación, la medalla al mérito cívico como reconocimiento por sus 50 años de vida institucional.

Se inicia una nueva etapa para el Rincón de Antaño y desde el cielo nos seguirán acompañando en coro los ancianos ya fallecidos; ojalá este Rincón, siga siendo como hasta ahora, ese espacio amable en donde el tiempo pasa entre amigos y canciones, escuchando e interpretando la mejor música y rindiendo culto a autores, intérpretes y compositores. Dicen que uno termina pareciéndose a la música que escucha, qué bueno entonces que con la música colombiana y latinoamericana, con ritmo de campo, con aroma de café y con sabor de comida montañera, reafirmemos nuestra identidad, fortalezcamos la esperanza de un mundo mejor a través de la reconciliación y sigamos generando confianza, porque como dice el poeta el escritor y poeta, Goethe:
“Entre la gente que canta siéntate con confianza porque los malvados no tienen canciones”.