Hablemos de: Dendrología o Xilología.
Fotos por Jairo Sánchez.-
Para: Revista Digital Arrierías.
Hace más de dos décadas, un caicedonita andariego, pero avezado ex alumno del Bolivariano, trajo de la costa Atlántica unas semillas de un árbol que le parecía muy imponente, y las sembró en un espacio del parque principal de Caicedonia.
Este árbol que es un real símbolo y atractivo turístico de nuestra ciudad, tiene su historia, genealogía y perfecta descripción taxonómica.

Fue el científico Carlos Linneo quien hizo su caracterización y llamó a la Ceiba: Bombax pentandrum.Bombax, por referencia a las fibras de seda que aparecen rodeando su semilla y Pentandrum porque presenta cinco estambres. Equivocadamente se comentaba que pentandra se refería a la disposición de las ramas, pero no es así.
En 1791, Joseph Gaertnert movió la especia al género Ceiba. Ha tenido diferentes nombres, pero el válido mundialmente es Ceiba pentandra (L.). Pertenece a la familia Malvaceae, y a la subfamilia de los grandes baobabs de África, Australia y Madagascar. El Baobab es el árbol descrito en “El Principito”.
Otros nombres de la Ceiba pentandra (L.), en la Amazonia peruana le llaman lupuna y en Colombia bonga. En inglés se le conoce como kapok, Java kapok y silk-cotton-tree.
La Ceiba de nuestro parque puede alcanzar un tamaño por encima de los 50 metros y su longevidad oscila entre 200 y 600 años, aunque hay reportes de Ceibas de 900 años.1.
Cuando el ejemplar está joven, su tronco presenta espinas cónicas no vasculares que actúan como defensa contra animales. Los pinchazos con estas espinas causan dolor intenso y prolongado.

Llama la atención los CONTRAFUERTES, que son estructuras medianeras entre el tallo y la raíz que le sirven de anclaje y estabilización. Son formaciones fuertes gruesas, anchas y prolongadas las cuales deben permitirse desarrollarse pues de no hacerlo el árbol pierde anclaje y puede precipitarse al suelo. En nuestro caso no se ha tenido en cuenta ese detalle y la Ceiba está confinada o constreñida en un espacio reducido e inapropiado.
Las abejas, las mariposas nocturnas y los murciélagos compiten entre sí, aprovechando el poco tiempo que la flor de la Ceiba abre sus estambres exponiendo el polen.
La madera se usa para hacer canoas, como relleno en los aglomerados y en Asia para extraer aceite.

Por diferentes razones, la Ceiba del parque principal fue adaptada al parque y no el parque a ella. Sus contrafuertes no han podido desarrollarse y el árbol tiene problemas de desarrollo. Una prueba de esto es que está tratando de profundizar su zona radicular y, por esta razón la zona periférica se está deteriorando.
Se tiene la falsa creencia que la aplicación de CAL es beneficiosa para el tallo de los seres arbóreos, es una falacia, pues ese producto tapona las lenticelas, por donde entra el oxígeno, además cambia el PH del suelo, deteriora el tallo y no presta ninguna función, pues la planta tiene sus propios mecanismos de defensa.
Se puede dar a la Ceiba caicedonita un status de primera si:
- Se adapta el parque a los árboles y no al contrario. No es necesario contratar un dendrólogo o arquitecto urbanista ni ingeniero forestal, basta visitar el parque Sucre de Armenia y analizar como el espacio de la Ceiba quindiana, motivo de atracción turística, prima sobre el cemento.
- Se nomencla apropiadamente para conocimiento de propios y visitantes. La nomenclatura puede contener solo su nombre binario científico y los nombres comunes, o, una más específica con origen, distribución, altura, longevidad y usos.
- Se demarca y cuida el espacio propio del árbol con la advertencia de que en época de renovación foliar pueden caer pedazos de ramas.
- Se descarta de una vez por todas el uso de cal o lechada de cal por su papel pernicioso para la corteza del árbol.
- Si no tiene suficiente espacio para expandir sus contrafuertes y ahondar las raíces, y teniendo presente que la CEIBA NO ES UN ÁRBOL URBANO, sus raíces superficiales podrían aparecer y brotar a distancias como al café Burila, además del daño en las redes de alcantarillado y gas.
- Y, obviamente, concientizar los ciudadanos acerca de la necesidad e importancia de cuidar nuestro entorno natural: flora y fauna.

- José A. Mari Mut. El árbol de ceiba. Ediciones Digitales 2015.
