Crónica
Universidad del Valle- Sede Caicedonia
Escuela de Estudios Literarios.Programa de Licenciatura en Literatura.
Para: Revista Digital Arrierías.
El conformismo es el carcelero de la libertad, el enemigo del crecimiento
John F. Kennedy

En medio del bullicio, en donde chocaban un sinnúmero de voces, se encontraba en un rincón un joven de tez morena, ojos saltones y cabello rizado que llama la atención. Con escasos 22 años, Jefry Diván Arroyo Rivas, nacido y criado en la ciudad de Cali Valle, en donde vivía con sus hermanas y su madre, debido a que su padre vive en Italia con su madre. Su niñez, y parte de su adolescencia los paso en su barrio República de Israel.
Siendo un niño, aproximadamente con 10 años, ya daba de que hablar, pues su comportamiento no era el mejor, había estado en la correccional del Buen Pastor de esa ciudad. Más tarde, se convertiría en un joven problemático y desobediente, difícil de educar, debido a que hacia cosas indebidas que preocupaban a su madre, que sufría en casa cuando él marchaba con sus amigos.
Cursó la primaria y sexto de bachillerato, el estudio no llenaba sus expectativas, por lo cual, decidió no seguir estudiando. Lo único que llenaba ese espíritu, era la adrenalina de estar incursionando en actividades peligrosas como el delinquir con unos supuestos amigos en las calles del barrio donde residía. No obstante, a sus 14 años ya consumía barbitúricos y cometía robos. Un día, los supuestos amigos lo han invitado a un lugar retirado del barrio a fumar mariguana, él no tenía muchas ganas de ir, pero ante tanta insistencia se marchó con ellos. A los 10 minutos de estar allí, los individuos con los que se encontraba lo atacaron con navajas y cuchillos de una manera salvaje. Lo tiraron al suelo. El solo se protegió el rostro de los ataques. En un instante, él fingió estar muerto, y salió de ese lugar herido de varias puñaladas y sintiendo que no iba a resistir.
Su madre aprovecha ese mal episodio y decidió enviarlo a la ciudad de Bogotá donde vive una tía. Los primeros días son difíciles en una ciudad tan grande, pero para él no hay imposibles, y comienza a trabajar en el oficio de trasteos. Un día un señor de una empresa lo vio y lo contrató siendo menor de edad. La empresa se llama: Grupo Eléctrico Colombiano, en donde laboró por 1 año y medio; más aún la gente que estaba a su alrededor decían que era un chico con suerte. El pago era satisfactorio debido a que ayudaba a su tía con 100.000 pesos quincenal, y estaba contento de estar allí. Pero no todo era color de rosa, puesto que tenía unos primos algo extrovertidos y curiosos, los cuales, les gustaba estar de exploradores, y se enteraron del vicio que tenía su primo Jeffry, (la yerba), y no se apartaban de él en sus ratos libres, porque se iban a que los dejara fumar también. Él no lo veía tan mal, pero su tía si, ydecidió que lo mejor es que regrese a Cali.
Regresó, y nada ha cambiado. El joven volvió a las malas compañías y acrecentar los problemas en su casa, ya que anda con personas bastante peligrosas, pues se dedican al sicariato y al tráfico de estupefacientes, por lo tanto, son personas bastante peligrosas con las que Jefry y su amigo están involucrados, un tal (Jamaiquino) que contrabandeaba con droga, y les decía lo que debían hacer. Tenía un arma de marca Walther PPK.
Fue un cambio tan hostil, pues su vida pasó, de ser un simple niño a volverse un total delincuente, ya que andaba con armas, supuestamente, para defenderse de presuntos enemigos de los barrios aledaños, dado que en esa ciudad acostumbran a pedir la famosa vacuna (extorsión), por transitar hacia otro barrio. Jefry aprendió a sobrevivir entre drogas y balas, de hecho, le fascinaba esa vida. Se drogaba con pastillas de Rivotril (clonazepam) para estar en un estado de alucinación, era bastante la dosis que tomaba, él dice que las pastillas que están a los extremos del sello son las que más hacen efecto.
Aprendió a disparar en una finca a las afueras de Cali, donde un señor que los contrataba para cometer asesinatos. Él se sentía feliz, no le importaba lo que en poco tiempo había realizado: asesinatos, drogas, robos. Todo era normal, debido a que el entorno no brindaba cosas que beneficiaran a los jóvenes. El amigo que hizo que incursionaba en este mundo deplorable, aprovechaba que Jefry era menor de edad para que lo respaldara en momentos de verse atrapado con drogas y armas, pues a él no lo condenaban, pues no tenía la edad suficiente para ir a prisión.
Pasaron los meses y el niño menor de edad dejo de serlo, se convirtió en adulto y se desató lo inesperado. Su amigo cometió un asesinato y ellos huyeron de la escena del crimen, pero fue inútil, ya que una mujer informó a los policías que Jefry cometió el asesinato, pero no es verdad, el no tuvo nada que ver con este asesinato, pero la mujer insistió y las autoridades le creyeron. Jefry fue condenado a 8 años de prisión.
En la ciudad de Cali estuvo privado de su libertad 4 años. Posteriormente fue trasladado a Caicedonia, donde ha pagado un año, por un asesinato que no cometió. Cuando verdaderamente asesinó a varias personas nunca fue judicializado. Es bastante irónico como el destino nos juega una mala pasada, o ¿acaso nos cobra lo malo que hacemos? De una forma u otra, las cosas malas se pagan en la tierra y no cuando se muere.