Café Casablanca / Por Natalia Lorena Montolla Vallejo.

Universidad del Valle. Licenciatura en literatura. Taller de periodismo literario

Para. Revista Digital Arrierías.

La primera vez que crucé la puerta para entrar al Café Casablanca fue a los 16 años de edad, recuerdo que fue una experiencia parecida al amor a primera vista, pero sobre todo a primer sentido, desde entonces al café Casablanca puedo ir con facilidad tres veces a la semana.

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Aquí todo tiene un sabor único, todo tiene un sabor diferente, el tinto, el aguardiente, el tango, el paso del tiempo y también la vida, estar en este lugar es como un viaje en el tiempo porque es además como una especie de museo adornado con cuadros y retratos antiguos de cantantes como Gardel, porque si bien los asistentes buscan un ambiente de retroalimentación cultural y un lugar idóneo proveedor de oportunidades para conocer y dejarse conocer mientras se habla con curiosidad y respeto, la pauta y toque final lo da la espectacular música que todo el tiempo ameniza la atmósfera al son de  tangos, milongas, boleros, valses y música clásica, ya que este lugar cuenta con una gran colección de discos de vinilo, acetatos entre otros de los Beatles y los Rolling Stones, porque “en las tardes también se le da gusto a los muchachos”, dice don Juan Bautista Marín acomodado en una de las mesas de este lugar que lleva 52 años abriendo sus puertas en la esquina del parque Uribe, de Sevilla Valle.

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Juan Bautista Marín , actual propietario de Casablanca.- Foto MTB

Don Juan Bautista Marín llegó hace 34 años como un simple empleado al café Casablanca y hace 20 años pasó a ser el propietario tras saldar una deuda con uno de sus antiguos jefes. Hoy a sus 62 años vive sus tardes tranquilo, percibiendo la limpieza de la música que aun con el paso del tiempo sigue saliendo de los parlantes, precedida de la ronquera inicial de las primeras vueltas que sobre el tornamesa dan los viejos acetatos.

Por este lugar ha pasado y sigue pasando el pueblo entero, los policías que desde temprano van por su tinto, dueños de fincas, campesinos, jubilados, conductores de yips y empleados de banco; aquí se puede tomar aguardiente o un café a la misma hora, e incluso desde tempranas horas de la mañana porque así lo dicta el clima y la costumbre.

Así que todo el que llegue por primera vez a Sevilla- valle del cauca debe pasar por este maravilloso café que siempre invita a departir con un buen disco.

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