COLUMNA PALABRA EMPEÑADA.
Para; Revista Digital Arrierías.
A mediados de agosto de 2013 se dio inicio en Colombia de un gran paro nacional cafetero y agropecuario, con la participación de las principales organizaciones campesinas del país, los caficultores, los cacaoteros, los paneleros, los ganaderos, los mineros artesanales, los transportadores, los trabajadores de salud y de la educación, los estudiantes y contaron con el respaldo de centrales sindicales y organizaciones populares.
Este paro nacional agrario se debió inicialmente a la falta de apoyo gubernamental para enfrentar la crisis económica del sector, a los altos costos de producción que se tenían en todos los sectores agrícolas y pecuarios del país, reconociendo de manera especial, los altísimos e inexplicables precios en los fertilizantes, la falta de políticas crediticias que incentivaran el sector productivo del agro y que dieran solución integral a las deudas vencidas, la falta de compromiso gubernamental para que la agricultura tuviera un renglón y presupuesto preponderante en el plan de desarrollo nacional, y las exigencias en la formalización laboral en una actividad que necesita de muchos empleados pero al que no le alcanzan los ingresos para tal fin, entre otros motivos.

Y es a partir de este momento donde se crea la organización gremial DIGNIDAD CAFETERA Y AGROPECUARIA, que, es hoy la encargada de expresarle al gobierno nacional acerca de las convocatorias y decisiones acordadas por los gremios agropecuarios.
Si miramos con detenimiento los pronunciamientos más recientes de las DIGNIDADES del país, notamos que los reclamos y exigencias son idénticos a los que nos reunió en agosto del 2013. El incumplimiento en las políticas gubernamentales y la falta de liderazgo y ajustes de la federación nacional de cafeteros me lleva a pensar que SÍ HAY MOTIVOS para pensar en un nuevo para nacional cafetero y agropecuario.
Hoy, el país enfrenta una protesta indígena en el sur del país que ha traído tensión, dificultades, cuantiosas pérdidas económicas y carestía en muchos productos de primera necesidad debido al bloqueo de las carreteras, y no les hace bien a nuestros atribulados conciudadanos, obligarlos a verse inmersos en un paro nacional, atizando banderas de inconformidad y crisis. Creo que la primera vía de acción es el dialogo productivo y eficaz y no las vías de hecho.
Esperemos que las políticas gubernamentales y políticas de estado para el sector agropecuario y reflejado en el Plan Nacional de desarrollo, puedan dar alivio y solución a la actividad económica que más estabilidad social y riqueza generan a Colombia…EL CAMPO.
Quiero creer que el nuevo presidente de la república y su gabinete miran nuestro golpeado gremio con benevolencia y que sus acciones inmediatas evitarán que las DIGNIDADES CAFETRAS Y AGROPECUARIAS convoquen a un paro nacional agropecuario.
Ojala y así sea.