Caminito del indio/ sendero colla/ Sembrao de piedras/.. Caminito que anduvo/ de sur a norte/mi raza vieja/ antes que en la montaña/ la pachamama se ensombreciera”….
El camino del indio…de Atahualpa Yupanqui…*1
Mi pueblo, Caicedonia, antojado hoy de convertirse en ciudad, está estrenando avenida: la que hasta ahora se ha conocido como “la variante” y que ya desde 1910 quienes fundaron al municipio y lo proyectaron con gran visión prospectiva la denominaron Avenida de la República, ha tenido ahora una gran transformación y como via de acceso y comunicación representa un avance para la vida presente y futura de sus residentes y visitantes.
Las vías como ésta, llámense carreteras, calles o avenidas, son importantes como vías de comunicación porque también ellas tienen su historia y su propio relato que contar: todas ellas fueron alguna vez un camino y como tal representan “… memoria y expresión de lo que hemos sido, de nuestra transformación en el tiempo, del paisaje y la geografía, de los sistemas de apropiación del territorio, en fin, de los diversos modos de comunicación entre grupos, pueblos y regiones y los sistemas de transporte y comercio que hemos desarrollado.”**2
Así, por ejemplo vías tan importantes como lo es la carrera séptima de Bogotá hoy sometida a una gran transformación para aprestarse a dar paso a lo que será el metro como gran medio masivo de transporte, también en su tiempo, según los historiadores, fue en la época colonial conocida como “el Camino a Tunja” y reconocida también como “el Camino de la Sal”, ya que conducía a Zipaquirá y Nemocón, a las fábricas de sal de origen prehispánico.
En Cali, nuestra capital del departamento, también la Calle Quinta fue en su momento parte del “camino hacia Popayán” por el que transitaron tanto conquistadores como próceres de la independencia que viajaban en sus caballos en largas jornadas desde Santa Fe de Bogotá y hacia el sur.

Así, nuestra querida “variante” que en sus inicios presentaba una quebrada topografía, fue también un camino según cuentan nuestros mayores, por el que transitaron bueyes, caballos, mulas, paisanos y arrieros y tuvo que sufrir éste la vibración del buldózer y el peso de la explanadora para transformarse en carretera y así alcanzar luego su actual condición de avenida.
Esto nos hace valorar más la memoria de los pueblos y lo que significaron los caminos de herradura y nos lleva a entender que toda carretera fue inicialmente un camino agreste marcado en un primer momento por el trasegar de las mulas y el sudor de los arrieros.
Vías por las que transitaron cargueros, caminantes, colonos y arrieros, las hubo en nuestro país como caminos reales, coloniales, empedrados y los de herraduras de la época de la colonización. Todos ellos, con historias que se remontan a la compleja y diversa sociedad prehispánica, a la de la época de la conquista y primeros pobladores de nuestro actual territorio, a nuestros ancestros colonizadores que con su capacidad de adaptación al medio produjeron las primeras vías de penetración, comunicación y comercio aun incipientes.
Los caminos, convertidos luego en carreteras o avenidas como vías de comunicación, han cumplido y cumplirán siempre un gran papel en la vida social y económica de las comunidades y los pueblos, especialmente para el comercio y por ello podemos decir que el grado de desarrollo de una población, de una ciudad, en gran medida se mide por la calidad de sus vías.

Por eso también hoy entendemos que la construcción de nuestra actual república, se concretó mediante dos grandes estrategias: fundar pueblos y abrir caminos. Fue por los caminos reales o de herradura que circularon todos los productos que dinamizaron el comercio: oro, café, tabaco, cacao, algodón, madera, caucho pero también el aguardiente y todas las mercancías y productos que solventaron la economía.
Igualmente por los caminos llegaron las ideas: “…llegaron los vientos de la Revolución Francesa, pasaron los Comuneros, la Enciclopedia, la imprenta, los dominicos, los franciscanos, los jesuitas, Pablo Murillo, la posta, las viejas nuevas noticias, los espantos, la violencia y el asomo de modernidad, en fin, toda la cultura material y moral de una nación en construcción.”***3
Hoy vemos con alegría y optimismo como “la variante”, que deberíamos seguir llamando con su nombre real: Avenida de la República, se ha transformado con pinta de modernidad y en ella, en el espacio que antes ocupara la antigua escuela “Dámaso Zapata”, después conocida como “Escuela Valle del Cauca” hoy , se muestra con orgullo una de las sedes de la Universidad del Valle, que ofrece a nuestros jóvenesdel municipio y de la región, la oportunidad de alcanzar sus sueños, de convertirse en profesionales pero también de abrirse al nuevo mundo de las ideas transformadoras, al maravilloso universo del conocimiento, como ciudadanos del mundo.
Así como podemos decir por los caminos reales de Colombia ha quedado la huella de los pies del indio, el sudor de los negros esclavos y la sangre de mestizos y blancos , también afirmamos que por los primeros caminos de herraduras, convertidos luego en carreteras y en las principales vías de acceso a Caicedonia, van quedando las historias y relatos que de ellas guardan nuestros paisanos, y que éstas han sido testigos mudos que han visto pasar mucho de los aconteceres de nuestras gentes.
Caicedonia, fue concebida desde su fundación como una gran ciudad por su ubicación estratégica como un “cruce de caminos” y por ello aspiramos a que se convierta a través del agroturismo, en la Centinela de la Cultura Cafetera, ya que no solo tiene la oportunidad de mostrar a sus visitantes los valores y atributos del Paisaje Cultural Cafetero junto con la riqueza de nuestra identidad y costumbres fruto de nuestro ancestro paisa,sino que mantiene vivos los lazos de hermandad con los pueblos del Quindío Risaralda y Caldas, a la vez que comparte en un mágico sincretismo, la cultura de la vallecaucanidad.
Por eso también así como los caminos conectaron al viejo con el nuevo país en estrecha relación con los ferrocarriles, los puentes y puertos, fluviales y marítimos, hoy las nuevas vías nos conectan con la modernidad y sin olvidar el legado de nuestros arrieros, debemos asumir que por estas no sólo se movilizan vehículos, personas y mercancías, también a diferentes ritmos y distancias, se movilizan las ideas, los conocimientos, la tecnología, las costumbres, la cultura en general.
Hoy, son las pesadas máquinas, los ingenieros y sus obreros los que nos muestran una nueva forma de abrir caminos hacia la modernidad; también lo hacen a su manera, los ingenieros de sistemas cuando nos hablan de configurar una “avenida virtual”.
*1.-El camino del indio…Canción de Atahualpa Yupanqui
**.-“Los caminos de los indios” libro de Julián Chica Cardona. Pág. 103
***.-“Colonización” Fundaciones y conflictos agrarios. Libro de Albeiro Valencia Llano. P.176
Escrito por Guillermo Escobar Baena, en Samaria, Pueblito de la cultura cafetera, en el “Mirador de los vientos”. 13-03-19
