No estoy generalizando, ni hablando por otros, ni diciendo que siempre es así, solo expongo mi punto de vista, basado en mi experiencia. No ofrezco una disculpa por lo que digo, me he ganado ese derecho. Tampoco quiero ser peyorativo o descortés, solo que no se usar un lenguaje diplomático o suave para decir algo, para mí, tan definitivo.
Somos independientes no por que no tengamos empleo. Somos independientes como una decisión de vida, no es un accidente ni una circunstancia o coyuntura.
Hay una enorme diferencia entre ser independiente y estar desempleado.

Somos independientes por que la mayoría amamos nuestro trabajo, estamos prestos a trabajar solo cuando, con quien y en lo que nos gusta y no estamos dispuestos a que nuestro talento sea explotado de ninguna manera. Ni haciendo mediocres trabajos contra reloj, ni recibiendo el salario de un obrero haciendo el trabajo de un artista, ni a someternos a la envidiosa tiranía de un jefe sin talento, como suele pasar. Eventualmente, tampoco nos sometemos al concepto de «marcar tarjeta» y «cumplir con fechas de entrega» ya que la creatividad y el talento no se someten a ello tampoco.
El independiente trabaja en su oficio más tiempo, con más empeño y satisfacción que nadie, porque en verdad lo disfruta, le apasiona.
Ser independiente supone una gran dedicación, responsabilidad y autodisciplina. Capacitarnos, experimentar y evolucionar es de vital importancia. El «tiempo libre» de nuestra independencia, nos lo permite.
Ser independiente también implica ser organizado y muy responsable con el trabajo y con nosotros mismos, mucho más que un «no independiente». Cumplir a cabalidad, con honradez y oportunamente con los compromisos es Primordial.
También lo es organizar y distribuir el tiempo, el del trabajo, el personal y el de la familia. Pagar los parafiscales y la salud, hace parte de esa responsabilidad.
Hay otra enorme diferencia entre ser independiente y ser desordenado.
El independiente debe invertir, así mismo, en los recursos de la tecnología de su oficio. La única forma es disponiendo de los resultados económicos que su desempeño le produzcan. Para ello, cobrar lo justo, exigir cumplimiento y respeto por nuestro tiempo, es necesario. Pero también es necesario ser cuidadosos con esos recursos, guardar algo para las épocas difíciles es prudente.
No les hagamos el juego a quienes pretenden negociar nuestra necesidad. Cuando regalamos el trabajo, no solo nos ponemos en una posición indigna, sino que rebajamos el valor del trabajo de todos nuestros colegas y también los ponemos en una posición indigna.
Jamás se nos pagará más de lo que quien nos contrata piensa que valemos, por lo tanto, debemos ser valiosos.
El patrimonio de un trabajador independiente es su fuerza de trabajo, el de un empresario independiente es la inversión en su empresa y el de un artista independiente es su fuerza creadora, muchas veces los Independientes somos todo eso: trabajadores, empresarios y artistas.
Hay gente que pasa necesidades porque no tiene trabajo, pero hay gente que las pasa trabajando.
Para los sueños el cielo es el límite, para lo demás lo es la dignidad.
Amigos: ¡buena vida, buen trabajo, buena vibra!