
COLUMNA: PALABRA EMPEÑADA.
Por: José Emilio Yepez.
Desde tiempos memorables la caficultura ha sido un renglón económico muy representativo e importante para la consolidación de estabilidad social y crecimiento económico en los departamentos y en las finanzas del país.
Sin embargo, y muy a pesar de culpar al rompimiento de cuotas cafeteras internacionales de la debacle en el precio del café y sus repercusiones en el ingreso de los caficultores nacionales, también resalta en la crisis cafetera que vive nuestra Colombia, la falta de una asertiva orientación por parte de la Federación Nacional de Cafeteros (a quien tributamos de manera onerosa, injusta y extraordinaria todos los productores del grano)y es este organismo, quien en muy pocas ocasiones ha podido demostrar,que si vale la pena que permanezca en su misión corporativa y federada.
Un renglón agrícola con tan poca investigación, sin un diseño y apoyo de opciones claras para buscarle valor agregado al grano y el reconocido despilfarro,por parte de los directivos de la Federacion Nacional de Cafetrosdel multimillonario ahorro hecho con creces por parte de los productores de café durante tantos años, llevan a diagnosticar que la suerte del café en Colombia estaechada: ACABARON LENTAMENTE CON LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO.

Un producto donde hoy la mano de obra representa más del setenta por ciento (70%) del precio final de venta del café en pergamino, donde muy a pesar de generarse tanto empleo se siente el desconsuelo para cosechar el grano, y donde las oportunidades para darle un mayor valor al producto cosechado no es claro para la mayoría de los caficultores del país, colocan hoy a este renglón en gran dificultad para crecer y fomentarse.
Y es que cosechar cítricos, maíz, plátano, banano, aguacate y otros productos agricolas no representa más del veinte por ciento (20%) del precio final de venta, demuestra que el café está en notoria desventaja y se concluye necesariamente en que este tipo de productos se convierten en alternativas mucho más atractivas que cultivar café.
Veo con preocupacion como la política publica gubernamental no recoge las afugias del sector, y mas bien, golpea con severidad a los aporriados caficultores: aspectos como la gravosa normalización laboral en el campo y la falta de alivios tributarios o de fomento económico que compense el riesgo de inversión en el sector caficultor,me lleva adictaminar con toda convicción, que el café es hoy un muy mal negocio, y que efecto natural de esta situación, se verá reflejado en la disminución dramática de la producción en algunas zonas el país, muy a pesar de que por idiosincrasia en otras regiones del país se conservaran los cultivos,pero al final de cuentas, el impacto de desestímulo será tan alto, que pesara en la decisión final de nuestros aguerridos campesinos y el cultivo del otrora producto insignia de Colombia, se vendrá abajo.

Ojala esta crisis cafetera que al día de hoy es tan profunda y notoria, sirva para que alternativas como la tostion y venta del grano en la taza,sea política de estado que logre facilitar la salida a una actividad que no ve en la producción del café, el equilibrio económico y social necesario para subsistir.
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