Hablemos de derechos /Por Mario Ramírez Monard

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Mario Ramírez M.

En esta primera entrega para la revista Arrierías, bajo la dirección de Manuel Tiberio Bermúdez y la colaboración directa de varios profesionales de Caicedonia más algunos invitados especiales del Eje Cafetero, es preciso establecer los criterios rígidos bajo los cuales vamos a presentar nuestros escritos  para impedir que esta naciente revista caiga en el desconocimiento, el señalamiento, la discriminación de cualquier ser humano, y/o la manipulación de políticos o directorios  de estructuras partidistas que puedan permear nuestra independencia y objetividad.

La base de nuestros objetivos es la libertad  de los seres humanos para plantear, argüir, preguntar, rechazar, decidir;  principios que sólo pueden aplicarse en Estados verdaderamente democráticos que tengan establecidos unos claros mecanismos de protección dentro de un ordenamiento jurídico, constitucional. Por eso, el concepto de Estado, de libertades, de derechos, de institucionalidad -que son nuestra guía-, precisan de una explicación, una claridad.

Pero, ¿qué es un Estado?, ¿qué es un derecho? En forma sucinta, dadas las limitaciones de espacio, trataremos de explicarlo. Un Estado es toda forma de organización política de una comunidad que vive dentro de un territorio, con unas leyes y tiene un órgano ejecutivo o gobierno que hace cumplir las disposiciones vigentes. Pero no todo Estado es un Estado de derecho. Por ejemplo, una monarquía debe cumplir el mandato de su rey o mandatario quien, regularmente, establece las leyes, entonces, no es una democracia. Ahora bien, una dictadura, civil o militar en la que las disposiciones emanadas por el pueblo son violadas por los golpistas y el poder es ejercido a través de las armas, tampoco es un Estado de Derecho. Ejemplos sobran: las dictaduras de Pol Pot en la antigua Birmania, de Argentina en muchas de las etapas históricas de su vida moderna, la de Pinochet en Chile, Anastasio Somoza en Nicaragua, Idi Amín en Uganda,  en fin, gobiernos violentos que han accedido al poder a través de las armas y, por tanto, han violentado la voluntad popular a través de la represión y el acomodamiento de sus leyes acopladas a la perversidad de sus mandatos.

Entonces, para que un Estado sea reconocido como Estado de derecho, debe cumplir los siguientes requisitos: 1- Imperio de la ley, 2- división de poderes (ejecutivo, legislativo, judicial), 3- legalidad de la administración y 4- el respeto de los derechos humanos a través de claros mecanismos de protección. En este tipo de organización jurídica, son los integrantes del pueblo quienes, a través de elecciones, escogen su destino, destino que debe ser respetado por quienes son elegidos. Son muchas las disquisiciones teóricas existentes  que podemos citar y/o  argumentar en esta corta descripción para el análisis que estamos planteando. La brevedad del contenido en esta nueva revista, no nos permite extendernos más.

Podemos resumir lo anterior con la siguiente tesis: Un Estado de Derecho es el imperio de la ley que garantiza los derechos de todos los ciudadanos sin exclusión de ninguna índole, a través de la ley o normatividad que protege y garantiza a los ciudadanos plenamente sus libertades.  Entonces, el Estado de Derecho es un modelo de organización jurídica del ejercicio del poder político donde todos los ciudadanos se someten a esos derechos que se encuentran en un ordenamiento jurídico. De hecho, todos los Estados democráticos se estructuran con base en esos postulados jurídicos legales donde la política, la moral y el derecho están íntimamente relacionados.

Ahora bien, ¿qué es un derecho? Esta definición y su marco teórico lo estaremos analizando en nuestra próxima columna.

POST SCRIPTUM: Alarmante la situación que viven en la actualidad los líderes cívicos o comunitarios en Colombia. Estos seres humanos, caracterizados por su pobreza y su lucha por lograr vivir con dignidad dentro de una sociedad, vienen sufriendo un embate de fuerzas oscuras que tienen como objetivo central la exclusión y la guerra. Al sufrimiento de esta gran mayoría de colombianos, se suma la violencia contra la mujer y los niños. El Valle del Cauca, según fuentes serias, es uno de los departamentos donde más se hace violencia contra la mujer: agresiones, asesinatos, sevicia. Un horror y unas autoridades con leyes incompetentes para frenar el apocalipsis humanitario, la sevicia contra seres inermes, contra los más desprotegidos. Una perversidad.

Un comentario

  1. De acuerdo integralmente. No tenemos un estado de derecho porque los derechos humanos de todos no son defendidos ni reconocidos en la práctica. Y ahora, además, la independencia de las tres ramas del poder público está seriamente amenazada.

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