El lenguaje, característica de los seres humanos que usamos para comunicarnos con otros seres: animales plantas e inanimados Lo usamos para pensar y mostrar quienes somos, a que grupo pertenecemos o deseamos pertenecer, expresándonos en su lenguaje.
La riqueza del lenguaje permite asignar, erróneamente, a cosas que no reúnen las condiciones para denominarse como tal. Ejemplos: Lenguajes de programación, lenguaje del amor, de la música, de las olas del mar, de las flores y muchos más, pero que lingüísticamente no lo son. Existen condiciones para que sea un lenguaje humano: que haya hablantes nativos, que haya gente que lo aprendió desde cuando eran infantes, que cuando se hable pueda comunicar cualquier idea o concepto y también que un grupo humano más o menos bien definido lo posea, lo reconozca y use como su lenguaje.

¿Se puede considerar que los animales tienen un lenguaje? Una cosa es cierta, los animales se comunican. Las personas se entienden con sus mascotas y éstas con las personas, se comunican algunas necesidades, pero no entablan una conversación con sus amos. Los chimpancés tienen un complicado sistema de comunicación entre ellos, pero no pueden enseñarlo a los humanos. Es el mismo caso de la comunicación entre delfines, ballenas, abejas, hormigas, entre otros animales.
Podemos asumir muchas consideraciones acerca del lenguaje de los humanos y las comunicaciones entre diferentes especies de animales. La principal es el número de palabras que las personas pueden construir para expresar sus pensamientos.
La comunicación entre animales carece de aspectos fundamentales que se evidencian en el lenguaje humano. El lenguaje español consta de 27 letras, el inglés de 26 y ambos derivan del alfabeto latino con 26 signos con los cuales se comunican 2.500.000.000 millones de personas, América, Europa, África y gran parte de las naciones del Océano Pacífico. Otros lenguajes como el Khmer, de Cambodia, tiene 74 caracteres en tanto que el Lenguaje Rotokas, de Papúa, Nueva Guinea, solo tiene 12 letras.(Simons, s.f.)
Los lenguajes nacionales, como el Español, Alemán, Francés, poseen variaciones que en nuestro lenguaje se denominan Firuletes, como la tilde, los puntos sobre la i y la j, la diéresis, y la virgulilla, pero la base son las 26 letras, un número finito que nos permite elaborar diferentes palabras, hasta infinitas frases, de tal manera que una frase comenzada por un nombre puede volverse infinita agregándole palabras, de la misma manera que en matemáticas, el número más grande imaginado, se vuelve menor con solo agregarle uno.

Por otra parte, el lenguaje humano se mueve en el tiempo. Hablamos del ayer, hoy y mañana, y de cosas imaginadas o abstractas.
Otro concepto importante del lenguaje humano es la interpretación de lo que se está diciendo; de esta manera hay comprensión y entendimiento entre los seres humanos y se logra un trabajo conjunto porque se lee la mente del interlocutor, o él, la nuestra, logrando así, objetivos concretos en la consecución de metas, cosa que no logra hacer ninguna especie animal.
Por eso el ejercicio de hablar, leer o escribir es maravilloso porque se combinan estructuras cerebrales en una interacción compleja que se ha venido perfeccionando desde cuando los primeros hombres inventaron el lenguaje de señas para hacerse entender.
Colombia, según el texto referenciado en la bibliografía, y otras referencias de diferentes años, tiene reconocidos 91 lenguajes. De estos 84 están vigentes y 7 extintos. Tenemos 79 lenguajes indígenas y 5 que no lo son. Además 3 son institucionales, 23 están en desarrollo, 8 son fuertes, 37 tienen problemas y 13 están muriendo. Esta clasificación permite identificar lenguajes amenazados, cambiando, moribundos, cerca de la extinción, inactivos y extintos.
Dentro de los extintos se numeran: Anserma, Arma, Barbacoas, Caramanta, Cauca, Pijao y Tama.
El lenguaje es un recurso humano a preservar, estudiar y ejercitar.